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Diluvio de arte en Basilea

Cada junio, cuando 'Art', la feria de arte más grande del mundo, abre sus puertas, Basilea se convierte en una verdadera metrópoli. El mundo del arte internacional viene de visita, en todas partes se celebran eventos y los museos inauguran exposiciones especiales. Este lunes concluyó Art Basilea.

El punto culminante de estos siete días dedicados al arte suele ser el 'Art Zappening' en la noche del sábado. Este año, el centro del Zappening se ubicó en el área del antiguo cuartel militar. El programa ofreció más de veinte eventos, instalaciones y espectáculos.

En la caballeriza el público se divertió con carros chocones y algodón azucarado. El restaurante se volvió salón de juegos, y al aire libre se podía ver el 'Rollo de Cannes' con los mejores comerciales del año 2000.

El proyecto 'Datamissing' acompañó al Art32 con una investigación sobre el fenómeno del mercadeo del arte. En el espacio de las ferrovías alemanas (DB-Areal), se instalaron 40 artistas en un campamento provisional.

Desde una perspectiva casi científica, pero usando métodos artísticos e integrando mucho humor, analizaron por ejemplo el término arte, o la representación textual en los catálogos. Los resultados de esta investigación se publicarán en un libro. Ya se pueden consultar en Internet en la página datamissing.net.

En la feria, el visitante encontró una oferta gigantesca: 260 galerías, más de 5.000 obras, tres secciones nuevas y la exposición del concurso federal anual.

Las visitas guiadas ayudaron al público profano a adquirir una idea general para luego poder moverse en el museo de arte más grande del mundo, dónde todo estaba a la venta.

Una selección personal sin pretensiones objetivas:
- La obra más simpática: el 'coche gordo', diseñado por el austriaco Erwin Wurm. Un vehículo de formas orgánicas que parece reírse de su pasado deportivo.

- Otra sección apasionante: la del arte fotográfico (vintage photography). Impresionante, sobre todo, el retrato del jefe assiniboin 'Back Eagle', hecho por el famoso fotógrafo pionero Edward Sheriff Curtis en 1908, y las primeras tomas aéreas de Berlín, realizadas en 1885.

- La escultura más frágil, a pesar de su peso: un buda de tamaño inmenso tejido de lentejuelas, obra de Sang-Kyoon Noh, joven artista coreana.

- La intervención más subversiva: 'Fuera los nativos' ('Inländer raus') de Santiago Sierra, artista madrileño radicado en México, que suele reclutar los protagonistas de sus acciones artísticas entre los más marginados, sean inmigrantes ilegales, drogadictos o desempleados.

- La obra menos costosa: el video 'Ogi' del suizo Christoph Büchel que se vendió por 100 francos. Se trata de una secuencia repetitiva de un mensaje de año nuevo que el ex consejero federal y ex presidente de la Confederación, Adolf Ogi, dirigió al pueblo suizo hace dos años y que causó, en su momento, diversas críticas.

'Art' no se limita al espacio de la feria. Muchos museos basilenses suelen inaugurar grandes exposiciones que continúan abiertas durante todo el verano.

En la Fundación Beyeler se puede ver la exposición 'Ornamento y Abstracción'. Busca relaciones entre las tendencias del arte abstracto y el desarrollo formal del ornamento.

Obras de Piet Mondrian se confrontan con tejidos de las islas Fidji, litografías de Henri Matisse encuentran carteles africanos, Jackson Pollock se contrapone a ornamentos islámicos.

El Museo de arte acaba de abrir una gran retrospectiva del artista Arnold Böcklin, muerto hace 100 años. Enfatiza la búsqueda artística a través de una mirada propia, exponiendo variantes del mismo tema. Simultáneamente, se volvieron a abrir las salas de la colección permanente después de un largo tiempo de renovaciones.

Otra retrospectiva, dedicada a la obra de Daniel Spoerri, se puede ver en el museo Jean Tinguely. Bajo el titulo 'metteur en scène d´objets' se reúnen sus obras tempranas, las famosos acciones de 'eat-art' (arte-comida) y sus trabajos actuales.

Aunque a primera vista parecería vacía, tras la salida de los visitantes internacionales, Basilea sigue ofreciendo muchas joyas de arte, que ahora se pueden gozar con tiempo y tranquilidad.

Franziska Nyffenegger, Basilea



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