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Fin de un capítulo histórico Cuba-EEUU-Suiza


Kerry agradece a Suiza sus buenos oficios en Cuba




John Kerry dirigió su agradecimiento a Suiza en la ceremonia de reapertura de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, Cuba.  (Keystone)

John Kerry dirigió su agradecimiento a Suiza en la ceremonia de reapertura de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, Cuba. 

(Keystone)

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, agradece a Suiza los servicios como potencia protectora de sus intereses en Cuba. La Embajada de EE UU en La Habana, que hoy acapara la atención mundial, fue defendido con ahínco por un diplomático suizo cuando Cuba intentó convertirla en sede de su Ministerio de Pesca.

“Estados Unidos acoge con beneplácito este nuevo comienzo de su relación con el pueblo y el Gobierno de Cuba. Sabemos que el camino hacia unas relaciones plenamente normales es largo, pero es precisamente por ello que tenemos que empezar en este mismo instante. No hay nada que temer, ya que serán muchos los beneficios de los que gozaremos cuando permitamos a nuestros ciudadanos conocerse mejor”, dijo Kerry en su discurso, pronunciado en parte en español, y emitido en directo vía internet.

El máximo representante de la diplomacia estadounidense hizo un señalamiento especial durante su discurso al ministro de Asuntos Exteriores de Suiza, Didier Burkhalter, y a la delegación que lo acompañó en la ceremonia: “Muchas gracias por los servicios de Suiza”.

Con el izamiento de la bandera estadounidense en la embajada en La Habana, a las 16:37, hora suiza, concluye simbólicamente la tarea que Suiza asumió en la emergencia de los acontecimientos hace más de medio siglo: Estados Unidos propuso en octubre de 1960 a Suiza que representara sus intereses en Cuba.

El 6 de enero de 1961, justo después de la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos, Suiza asumió este mandato de representación, el más largo en la historia del país alpino.

De 1961 a 1980, muchos desafíos

La solicitud fue hecha por el secretario de Estado estadounidense, Christian Herter al embajador de Suiza en Washington, August Lindt. El Gobierno de Berna aceptó la misión, sujeta al consentimiento de Cuba. Y Checoslovaquia aceptaba representar a Cuba en Washington.

La primera tarea de Suiza fue explicar al nuevo gobierno revolucionario las normas internacionales que rigen el papel de una potencia protectora. Nueve funcionarios helvéticos fueron enviados de inmediato a sustituir a los aproximadamente 60 funcionarios estadounidenses.

Organizar partidas y aliviar tensiones

La delegación suiza, que asumió tanto el mandato consular como diplomático, tuvo como prioridad organizar la salida de los ciudadanos estadounidenses.

Desde la primavera de 1961, las tensiones entre Estados Unidos y Cuba eran altas: el intento de invasión de Bahía de Cochinos y otras disputas en torno a la confiscación de los barcos y las aeronaves matriculadas en un país, pero que se encontraban en el otro.

Los archivos dan fe de la intensa actividad diplomática y de muchos intentos de la embajada suiza para explicar y aliviar las tensiones. Fidel Castro y sus altos funcionarios pronto decidieron reunirse en persona con Emil Stadelhofer, el entonces encargado de Negocios suizo.

Diálogo directo con Fidel

De 1961 en adelante, Stadelhofer, el diplomático que sin duda tuvo el papel más destacado durante el mandato de Suiza, estableció una relación estrecha y de confianza con el Gobierno cubano, blanco de varios intentos de desestabilización por parte de la CIA.

Stadelhofer solía recordar con frecuencia a sus interlocutores los principios del derecho internacional público, mientras mantenía una estricta neutralidad, lo que le hizo ganar mucho crédito ante el líder cubano.

El diplomático suizo presentó soluciones rápidas y pragmáticas que contaron con la aprobación del Gobierno cubano, al menos en cuanto a lo que se refiere a la salida de los ciudadanos estadounidenses.

El tema de los presos políticos y de las personas detenidas después de la fallida invasión de Bahía de Cochinos resultó más difícil de resolver. No obstante, la embajada suiza mostró preocupación constante por su difícil situación y se esforzó para hacer cumplir el derecho internacional humanitario, en conformidad con su mandato y con la tradición suiza.

1962: a punto de una guerra mundial

En 1962, se produjo la crisis de los misiles soviéticos, que amenazaron con transformar a Cuba en una base nuclear ofensiva. El temor de una tercera guerra mundial se avivó. En un discurso televisado el 22 de octubre de 1962, John F. Kennedy anunció el bloqueo de todos los suministros de equipo militar a Cuba y exigió la retirada inmediata de los misiles soviéticos de la isla.

También en este momento los suizos actuaron discreta, pero efectivamente, según las memorias del diplomático Edouard Brunner:

“El Secretario de Estado, Dean Rusk llamó a August Lindt, embajador de Suiza en Washington, para pedirle que informara a Fidel Castro de que los EE UU harían vuelos de reconocimiento sobre Cuba y que los cohetes de señales no deberían confundirse con bombas. Un modo de evitar una respuesta de las defensas aéreas cubanas.

Brunner, en sus memorias, añade: "... y así se pudo evitar, gracias a este mensaje transmitido rápidamente, una escalada de la crisis."

La crisis de los misiles en Cuba terminó el 28 de octubre con un intercambio de cartas entre Kennedy y Kruschev. Sin embargo, un avión estadounidense pilotado por el comandante Rudolf Anderson Jr. fue derribado el 27 de octubre. La contribución de la delegación suiza entonces fueron los esfuerzos para repatriar los restos del piloto a bordo de un avión estadounidense pintado con colores suizos.

En 1963, tras el asesinato de John F. Kennedy, las autoridades estadounidenses descubrieron que el principal sospechoso del crimen, Lee Harvey Oswald, había solicitado un visado en la embajada cubana en México. Suiza ayudó a las autoridades judiciales de Estados Unidos y actuó como intermediario con el Gobierno de La Habana, que diligentemente proporcionó la información que tenía.

1964: defensa del edificio de la embajada

En 1963, las autoridades cubanas quisieron saber cómo reaccionaría Suiza si el edificio de la embajada de Estados Unidos fuera nacionalizado: Stadelhofer, con un dictamen jurídico emitido por los abogados del Ministerio helvético de Exteriores, persuadió al gobierno cubano de que el mandato de Suiza también incluía los edificios de la potencia mandataria.

Stadelhofer advirtió a los cubanos de que Suiza podría considerarlo como "el acto más hostil y más severo contra la política exterior de Suiza desde la existencia de la Confederación".

El mensaje pasó, pero el 2 de febrero 1964 cuatro buques de pesca cubanos fueron arrestados por la Guardia Costera de Estados Unidos y sus tripulantes detenidos. En represalia, Cuba cortó el suministro de agua a la base naval estadounidense en Guantánamo, lo cual provocó una nota de protesta por parte de Estados Unidos que Suiza transmitió a La Habana. Cuba intentó ocupar el edificio estadounidense, pero Stadelhofer intervino de nuevo. Declaró que se trataba de una propiedad diplomática y que la Convención de Viena se violaría solamente por encima de su cadáver.

Potencia protectora de nueve países

En febrero de 1964, Stadelhofer negoció la repatriación de los pescadores cubanos a cambio de la devolución de un buque americano secuestrado y aviones, así como el cese de las acciones hostiles contra la base naval de Guantánamo. Por otra parte, después de romper las relaciones diplomáticas con Cuba durante este período, varios países de Sudamérica confiaron a Suiza la defensa de sus intereses en La Habana.

A finales de 1964, Suiza representaba los intereses no solo de Estados Unidos, sino también los de nueve países de América Latina: Argentina, Guatemala, Honduras, Chile, Brasil, Ecuador, Venezuela, Colombia y Haití (estos mandatos han terminado).

1965: Camarioca y puente aéreo

El 28 de septiembre de 1965, Fidel Castro anunció que cualquier cubano que deseara hacerlo podría salir del país rumbo a Florida por sus propios medios. Miles de cubanos zarparon desde el puerto de Camarioca, cerca de Varadero... los naufragios fueron muchos.

Estados Unidos dio instrucciones a la Embajada de Suiza para negociar las condiciones de un puente aéreo desde Varadero a Miami. Se llegó a un acuerdo entre Cuba y los Estados Unidos (sin limitación de tiempo), que resultaría en una operación de transporte aéreo a partir del 1 de diciembre. Esto permitió la salida de entre 3 000 y 4 000 cubanos al mes a bordo de aviones de EE UU, desde el aeropuerto militar de Varadero.

En total, 9 268 refugiados abandonaron Cuba en 1965, de los cuales 3 349, en diciembre. El puente aéreo se mantuvo durante los siete años sucesivos, y la embajada suiza jugó un papel de liderazgo en la gestión del mismo. De hecho, este fue el elemento central de su mandato de potencia protectora.

Los diplomáticos suizos entrevistaron a todos los que querían salir de la isla, antes de enviar las solicitudes para su aprobación a Washington. Al final de la operación en abril de 1973, un total de 260 737 cubanos habían entrado en Estados Unidos de esta manera.

Bandera suiza ondeaba en embajada de EE.UU.

En 1977, el mandato no había terminado, pero un acercamiento parcial entre los dos países dio lugar a la creación de una ‘Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana’, lo que permitió el regreso de diplomáticos estadounidenses a Cuba. Sin embargo, el mandato de Suiza continuó y la bandera helvética aún ondeaba en el antiguo edificio de la embajada de Estados Unidos.

También se estableció una ‘Sección de Intereses de Cuba’ en Washington (bajo la protección de Checoslovaquia) y los diplomáticos cubanos regresaron a Washington.

Suiza resolvió otras crisis diplomáticas, aunque no de la misma magnitud como las de la Guerra Fría: en 1980, por ejemplo, cuando cientos de disidentes cubanos buscaron refugio en la Sección de Intereses de Estados Unidos, o durante las disputas por las fronteras marítimas y en las cuestiones de emigración. El diálogo directo entre Cuba y los Estados Unidos fue fortaleciendo gradualmente a partir de 1977.

Mandato también de Cuba en 1991

Con la disolución de la Unión Soviética, Suiza asumió también el mandato de representar los intereses cubanos en Washington, hasta el 20 de julio de 2015, cuando se restablecieron las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba. Hoy, con el izamiento de la bandera de EE UU en la embajada de Washington en La Habana, se cierra, simbólicamente, un capítulo de 56 años en la historia de las relaciones bilaterales entre Berna, Washington y La Habana.

swissinfo.ch



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