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Europa quiere proteger el bosque



La IV Conferencia ministerial para la protección de los bosques en Europa inició sus debates en Viena, Austria.

Suiza solicita que todos los sectores políticos y económicos concernidos se unan en favor del desarrollo durable de los bosques.

Cabe señalar que Suiza tiene una larga tradición en materia de protección de las zonas boscosas. Su primera ley para regular la tala de árboles data de finales del siglo XIX.

"El objetivo era, sobre todo, evitar la erosión del suelo", explica Sandra Limacher, de la Oficina Federal de Bosques. Desde entonces, el papel que ocupan los bosques en Suiza no ha dejado de crecer en importancia.

"Nos protegen de los peligros naturales, nos ofrecen zonas de descanso, absorben el CO² (Bióxido de carbono), significan una fuente de recursos renovables, filtran el agua potable y crean puestos de trabajo", precisa Limacher.

Entre 2 frentes

El bosque se encuentra entre 2 frentes: Por una parte, el hombre le pide cada vez más; y al mismo tiempo, la economía forestal se encuentra bajo una gran presión.

Como consecuencia, los precios de la madera se reducen, los costos del trabajo aumentan, las subvenciones disminuyen y la competencia de los productos no renovables se acentúa.

Suiza estima que se deben desarrollar sinergias con otros sectores económicos y políticos, a fin de que el sector forestal pueda asegurar un desarrollo durable de los bosques.

Con el apoyo de los sectores público y privado, la madera podría ser aún más utilizada en la construcción.

Con este argumento, durante la preparación para la conferencia, Suiza puso el acento en el aspecto intersectorial de la Declaración y de las resoluciones a adoptar en Viena.

En Suiza, buenas perspectivas

La superficie de bosques en Suiza aumenta, sobre todo en el medio alpino, donde la agricultura pierde importancia.

Además, se ha abandonado la monocultura, algo que favorece un renacimiento de la naturaleza, según afirman diversas organizaciones ecologistas.

"Prácticamente no se dan casos de animales o plantas en peligro de extinción, cuyo habitat sea el bosque", afirma Urs Tester, de Pro Natura. "Ciertas especies, como el pájaro carpintero de lomo blanco, han regresado a Suiza", explica.

Pero la falta de espacio en los bosques constituye un problema serio. "Pese a la riqueza de las especies, es difícil que en Suiza sean creados espacios donde los animales puedan vivir en paz, sin ser cortados por calles o establecimientos humanos", agrega Tester.

Pocos actos concretos

Pese a ello, Suiza ha logrado realizar progresos donde le ha sido posible, algo que no ocurre fuera de sus fronteras.

Gerald Steindlegger, miembro del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), opina que la Conferencia de Viena es la mejor prueba de ello, ya que "no se trata de un encuentro para proteger el bosque, sino de una Conferencia para garantizar su rendimiento futuro".

De hecho, la ausencia de un marco institucional superior capaz de dictar las reglas de aplicación, reduce mucho el impacto de las resoluciones tomadas durante esta conferencia ministerial. Los actos concretos quedan en el ámbito de cada Estado.

"Numerosos desafíos, sobre todo en el sector del medio ambiente y la agricultura, necesitan una solución internacional, al nivel de Naciones Unidas, por ejemplo", advierte Sandra Limacher.

swissinfo, Daniele Papacella
(Traducción: Patricia Islas)



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