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Situación médica y jurídica en Suiza ante la MGF

El abogado Stefan Trechsel y médico Matthias Egger.

(swissinfo.ch)

El primer contacto del sector de la salud en Suiza con una mujer sometida a la escisión genital ocurre, normalmente, al momento de un embarazo.

Un estudio de la Universidad de Berna, solicitado por UNICEF Suiza, indica que ciertos médicos se ven confrontados a la petición de realizar de nuevo una infibulación, tras el parto.

En el primer día de trabajo de la ginecóloga Fabienne Jäger llegó a su consultorio una mujer somalí con ablación y en cinta.

Pese a que en sus estudios en la Universidad de Lausana el tema de la Mutilación Genital Femenina (MGF, como se nombra en Occidente) jamás fue abordado, la ginecóloga lo conoce bien.

Un interés personal por la salud de estas mujeres la llevó a realizar una estancia en Somalia, tras concluir sus estudios universitarios.

A su regreso a Suiza, la doctora Jäger contaba con las herramientas para poder conversar con su paciente en un marco de confianza, en el Centro Hospitalario Universitario del Cantón de Vaud.

"He estado en Somalia", le indicó a su nueva paciente para romper el hielo y seguir con las explicaciones sobre el procedimiento a seguir para el parto ante un caso con infibulación:

La paciente ha llegado con la variante más extrema de la escisión genital femenina, la infibulación, en la que además de haber quitado clítoris y labios inferiores, la parte exterior del órgano reproductor femenino ha sido cosida y sólo un orificio (normalmente agrandado por el mismo esposo o por las mujeres del grupo al que pertenece la mujer), permite realizar el coito.

El conocimiento, vehículo de comprensión mutua

¿Aquí en Suiza cómo se hace para que la mujer con la escisión pueda dar a luz?, pregunta swissinfo a la ginecóloga: "Hay que abrir de nuevo y eso se hace normalmente durante el parto. Una forma de evitar una operación durante el periodo de gestación. Por ejemplo, en Inglaterra esta intervención se realiza en el segundo trimestre del embarazo."

Un proceso que aunque se considera una complicación (y en países africanos puede llegar a ser incluso causa de muerte), aquí en Suiza no implicaría riesgos graves.

La ginecóloga explica que, en realidad, para los médicos la situación algo más complicada se podría producir en el ámbito socio-cultural.

Hay que tener especial atención en no reaccionar inadecuadamente, por ejemplo, cuando alguna puérpera solicite que se le realice una reinfibulación. O más aún, cuando la familia pregunte al ginecólogo dónde se le puede hacer la ablación a su hija.

Líneas directrices

Susanne Bachmann, especialista en la escisión genital de la organización Terre de Femmes, advierte que no hay ningún centro en Suiza que responda a cuestiones en la materia y "en el sector médico hay un gran vacío informativo".

Ante esta situación, ésta y otras organizaciones como UNICEF han concluido la elaboración de líneas directrices para el sector implicado en Suiza, que justo ahora se encuentran en proceso de impresión.

Un trabajo que responde, en parte, a las constataciones recogidas en la encuesta presentada también por UNICEF y encargada al profesor Matthias Egger, del Instituto de Medicina Preventiva de la Universidad de Berna, dirigida a miembros del sector de la salud y del servicio social helvético.

Con ella se observa que del total de médicos, enfermeras, comadronas y trabajadoras sociales que respondieron el cuestionario anónimo, 29% ha tenido contacto con una mujer afectada por la ablación. En el caso específico de los ginecólogos la cifra asciende a 61%.

"Por ello es importante que los médicos sepan cómo comportarse ante un caso de escisión o ante una situación aguda, cuando una mujer embarazada presenta estas características. La idea es que se disemine información de forma permanente sobre el problema, poco discutido en Suiza", explica a swissinfo el profesor Egger.

Peticiones de reinfibulación

La encuesta dirigida por el experto en medicina preventiva, Matthias Egger indica que, con frecuencia, el primer encuentro del sector de salud con una mujer con ablación ocurre durante el embarazo.

"Después observamos que varias mujeres preguntan si se les puede realizar la reinfibulación tras el parto", destaca.

Según la encuesta, 40% de los ginecólogos en Suiza que han tratado con mujeres mutiladas han sido cuestionados sobre el sujeto.

El abogado Stefan Trechsel del Instituto de Derecho de Zúrich -otrora presidente de la Comisión Europea de los Derechos Humanos - esclarece el aspecto legal en la materia, a petición de UNICEF Suiza.

No es ilegal realizar una reinfibulación, siempre y cuando sea el legítimo deseo de la mujer implicada.

Esta intervención es comparada con una de carácter estético en Occidente, como una operación de senos, por ejemplo; aunque desde el punto de vista médico no es en absoluto aconsejable.

La ablación se castiga con reclusión en Suiza

En el caso de una solicitud para realizar una escisión "hay que informar a los y las inmigrantes que son actos prohibidos en Suiza", deja claro Trechsel.

El estudio presentado por el experto indica que en el marco jurídico helvético, la escisión tiene los elementos constitutivos de una lesión corporal grave, y por lo tanto, es castigada por ley.

"Es muy importante que los médicos sepan que pese al consentimiento de la mujer, no pueden hacer esta intervención. Se trata de una lesión corporal grave que corresponde al articulo 122 del Código Penal y se castiga con reclusión", clarifica.

Sin embargo, Trechsel comenta que en Suiza hasta ahora nadie ha sido inculpado por una mutilación genital femenina, aunque actualmente está en curso un proceso en la jurisdicción de Ginebra.

Para el abogado, como para los médicos y las organizaciones que luchan contra las ablación, el esfuerzo en Suiza se centra en el área de la prevención.

Según cálculos de Terres de Femmes, unas 1.500 niñas en Suiza estarían en peligro de ingresar al frío listado de mujeres mutiladas en el mundo.

Efectivamente, "hay que explicar que esto no puede ocurrir en Suiza, que es un procedimiento cruel, pero más importante que decir que es ilegal, tenemos el reto de convencer para que no se lleve a cabo, defendiendo el interés de la niña", concluye el profesor Egger.

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swissinfo, Patricia Islas Züttel

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