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Una vida difícil


La niña que conquistó la pantalla grande




Heidi (Anuk Steffen) y su abuelo (Bruno Ganz), personajes principales del nuevo filme de Alain Gsponer.  (Keystone/Zodiac Pictures/Matthias Fleischer )

Heidi (Anuk Steffen) y su abuelo (Bruno Ganz), personajes principales del nuevo filme de Alain Gsponer. 

(Keystone/Zodiac Pictures/Matthias Fleischer )

Heidi, ese ícono suizo alegre y optimista, vuelve al cine bajo la dirección de Alain Gsponer. Pero luego de decenas de adaptaciones, desde películas mudas, en blanco y negro, hasta dibujos animados, ¿el mundo necesita realmente otro largometraje consagrado a la más célebre de las heroínas helvéticas?

“La última versión cinematográfica que tuvo éxito internacional remonta a la década de 1950, hace dos generaciones. El material de base es tan rico y universal que se podría decir que cada generación necesita su propia Heidi”, afirma el realizador suizo Alain Gpsoner.

No es la primera vez que el cineasta aborda el destino del personaje creado por la escritora Johanna Spyris. Heidi es una niña huérfana que llega a vivir con su misántropo abuelo a una montaña de los Grisones y es enviada luego a Frankfurt para acompañar a Klara, una chica rica que no puede caminar y que al término de la historia, merced a los aires alpinos, recupera la movilidad de las piernas.  

Cuando era estudiante, Gpsoner había hecho un corto de animación de la heroína de Johanna Spyri. “Me burlaba de la Suiza que se vendía utilizando la imagen de Heidi y su mundo confortable e ideal. Era una sátira. En realidad, las novelas (la historia de Heidi fue publicada originalmente en dos partes) narraban otra cosa. Son más bien un drama social que desvela los problemas existenciales de la Suiza de la época”, dice.

Con la película actual, “era importante para nosotros mostrar que la gente en Suiza sufría hambre y estaba a veces condenada al ostracismo, como el abuelo de Heidi. Las personas llevaban una vida muy cruda y taciturna. No era simplemente ese mundo idílico”.  

Heidi

Escrita por Johanna Spyri y publicada en 1880, Hedi es de lejos el libro más popular de la literatura suiza. Más de 50 millones de copias de Heidi –publicada originalmente en dos tomos- han sido vendidas a través del mundo. Heidi ha sido traducida del alemán a 50 lenguas y llevada a la pantalla más de una docena de veces, incluida una versión con Shirley Temple,  en 1937. 

Estrella Natural

El filme de Gsponer propone una lectura auténtica y no romántica de la novela de Spyri. El excelente reparto de esta coproducción germano-suiza está encabezado por el actor suizo Bruno Ganz, quien interpreta el papel de cascarrabias (al menos al principio) y por la joven Anuk Steffen, Heidi, quien obtuvo el primer papel de su carrera merced entre otras cosas, a su sonrisa entrañable, que le ayudó a vencer a sus 500 rivales.

“El requisito era que la niña procediera de la región y hablara su dialecto”, precisa Gsponer. Los diálogos en suizo alemán serán doblados al alemán estándar para el público de Alemania y Austria.

“Desde el primer ‘casting’, Anuk Steffen me pareció apasionante por sus ojos vivaces y porque actuaba con mucha inteligencia. Yo buscaba a alguien con energía, pero que al mismo tiempo fuera frágil y en cuyos ojos se pudiera ver por lo que había pasado”. 

Podría decirse, sin embargo, que la estrella principal es el paisaje. Las escenas de la montaña fueron filmadas en y alrededor de la aldea hipercinegénica de Latsch, en el cantón de los Grisones, donde también fue filmada la película de 1952.

Las primeras escenas se prolongan -casi demasiado- en los prados, los valles y las cumbres de esta región alpina situada en el este de Suiza. No es de extrañar que el cantón de los Grisones aportara 150 000 francos. En total, el costo de la producción ascendió a 8,5 millones de francos.

Impulso al turismo

“Heidi ha ayudado mucho al desarrollo del turismo en Suiza. La heroína y su historia se han convertido en un símbolo de la manera en que la gente de todo el mundo percibe a Suiza. Heidi evoca hermosas montañas y paisajes alpinos, una vida libre de preocupaciones urbanas”, subraya Véronique Kanel, de Suiza Turismo.

“El impacto más interesante de la historia de Heidi en el turismo es la película de dibujos animados del japonés Hayao Miyazaki, producida en 1974. Ha atraído a generaciones de turistas japoneses que vienen para ver la tierra real de Heidi. La serie fue difundida por la televisión en todo el mundo y se hizo un culto también en otros países, como Italia”.

Hans-Jörg Müntener, al frente de la oficina de Turismo de Maienfeld, el pueblo en el que se desarrolla la historia de Heidi, señala que más de 100 000 visitantes acuden al lugar cada año y generan una derrama de unos cinco millones de francos.

Alrededor de la mitad proceden de Asia y muchos otros, desde hace tres años, de los estados del Golfo. “Esas personas gastan entre 350 y 500 francos por día, mientras que los alemanes y los suizos, entre 50 y 80”.

A pesar de esos beneficios financieros, hay resistencia a los desarrollos de infraestructura, por ejemplo, la construcción de una ‘cabaña del abuelo’. “La oficina de planificación está en contra”, anota Münteber.

Desafíos

Como puede ser el caso para los turistas, los realizadores “tuvimos mala suerte con el tiempo”, comenta Gsponer. “Rodamos en verano (2014) y nevó un par de veces. Los niños tenían que correr descalzo y se congelaban. En la postproducción tuvimos que utilizar con frecuencia la corrección de color para disimular el azul de sus labios”.

Y luego estaban los animales. “Las cabras son animales gregarios que quieren subir a la montaña por las mañanas para buscar su comida y luego volver a bajar por la noche. Pero, obviamente, nosotros queríamos pasar días enteros, ya fuera arriba o abajo. Tratábamos de rodar escenas con las cabras subiendo por la montaña, pero si filmábamos a las tres de la tarde, las cabras no querían subir. Tuvimos que forzarlas”. 

Espiritualidad de la naturaleza

Para la guionista Petra Volpe, el mayor desafío fue “permanecer fiel al material y no convertir el filme en algo demasiado llamativo y lleno de acción. ¡No se puede competir con Pixar!”

“Cuando leí las novelas, me conmovieron profundamente. No las leí de niña.  Crecí con las series de televisión alemanas (de 1978) y los mangas japoneses, y encontré en las novelas algo que no había visto en otras adaptaciones de Heidi”, asienta.

“Johanna Spyri describe de una forma muy precisa la pobreza en Suiza, la dureza de la vida y las extremas dificultades para los niños pequeños y los huérfanos, que eran enviados de un lado a otro porque nadie quería hacerse cargo de ellos”, agrega Volpe.

Otro desafío consistió en mantener fidelidad al material original y, al mismo tiempo, hacer una película interesante para el público actual.

“Un elemento muy importante en las novelas de Johanna Spyri es la religiosidad: en el segundo tomo de Heidi habla de Dios todo el tiempo y convierte a todo el mundo: al médico, al padre de Klara, etc”.

“Me fue difícil relacionarme con eso porque soy atea, pero hay también una espiritualidad en Johanna Spyri que va más allá de la religión cristiana. Hay una conexión muy profunda de sus personajes con la naturaleza, algo de divino en esa naturaleza que va más allá de las palabras. Quise concentrarme en ese aspecto: la naturaleza se convierte en un lugar espiritual para Heidi, quien descubre que a ese lugar pertenece y que en él puede ser ella misma”.


Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch



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