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Votación federal


'No' a la elección directa del Gobierno


Por Patricia Islas, Olivier Pauchard y Renat Künzi


El Poder Legislativo es el que elige a los siete miembros del Ejecutivo en Suiza. (Keystone)

El Poder Legislativo es el que elige a los siete miembros del Ejecutivo en Suiza.

(Keystone)

Suiza votó este domingo por democracia con equilibrio al frenar la iniciativa que buscaba la elección directa de los siete miembros del Consejo Federal, el Ejecutivo helvético. Un modo de decir ‘no’ a campañas electorales costosas y permanentes, como ocurre en otros países. Y de nuevo, Suiza endurece el derecho a asilo.

La calidad del análisis político de la ciudadanía helvética se puso hoy de manifiesto en la segunda de las cuatro citas anuales a las urnas para acudir a las denominadas ‘votaciones federales’ que celebra el país alpino.

La razón: pese a que el pueblo podía haberse otorgado con el voto de hoy un derecho más, el de elegir directamente a sus dirigentes principales, decidió dejar en manos del Legislativo esta tarea, tal y como ocurre desde 1848, cuando se constituyó la Confederación Helvética.

Los mayores de 18 años que utilizaron su derecho cívico este domingo marcaron el ‘No’ en su boleta para impedir la elección ciudadana del Ejecutivo, con 76,3% de votos en contra.

“Visiblemente, los ciudadanos helvéticos están satisfechos del sistema y no ven el interés de cambiar”, afirma el politólogo Pascal Sciarini, sobre el espaldarazo a esta iniciativa cuyo precursor ha sido el Partido Popular o Unión Democrática de Centro (UDC), el más fuerte en el país, pero que esta vez solo obtuvo eco en 2 de cada diez votantes.

Y es que, en Suiza, el Parlamento Federal es el encargado de elegir a los siete “sabios” del gobierno colegiado helvético, conocido bajo el nombre de Consejo Federal. Y también, al presidente, cuya función es solo representativa y se rota año con año entre los siete ministros suizos.

La UDC recibe un revés que no resulta novedad alguna en un tema que no ha provocado interés a la población, y que a diferencia de lo que ocurre en otros países, “es un tema lejos de las preocupaciones cotidianas de la ciudadanía”, subraya Sciarini.

Mucho más derechos ciudadanos

Y sobre las razones de que la ciudadanía rechace hoy un derecho suplementario, el politólogo de la Universidad de Ginebra, añade:

“El pueblo suizo ya tiene muchos derechos populares, muchos más que en otras partes del mundo. Puede elegir y pronunciarse con regularidad sobre temas concretos. Y queda claro que no deseaba tener este derecho”.

Una opinión que comparte el politólogo Nenad Stojanovic, al advertir que un rechazo a la elección directa dl Ejecutivo ya se produjo en votaciones en 1900 y en 1942. Además, aclara que la participación en las urnas este 9 de junio, del 43% de la población con derecho a voto, “muestra una relativa indiferencia entre la población. En otro país una pregunta tan importante sobre quién elige al Gobierno, se produce una participación de 70% u 80%, mientras que en Suiza una mayoría no acude a las urnas”.

 Y Stojanovic, del Centro para la Democracia de Aarau, pone el dedo en la llaga al advertir que esta propuesta careció de lo fundamental para el ciudadano helvético: “El hecho de que la iniciativa no preveía regla alguna sobre transparencia en la financiación de los partidos, fue una desventaja”.

Evitar efectos perversos

“La población estimó que este cambio no servía de nada, sabiendo además los efectos perversos a los que podía conducir esta iniciativa. Ciertamente, el pueblo suizo a veces es sorprendente: en votaciones puede decidir tener más vacaciones o derechos suplementarios y no los acepta… esto es porque es capaz de ver realmente lo que se le ofrece y cuál es el precio de eso que se le ofrece”, explica, por su parte, Pascal Sciarini, sobre el ejercicio analítico de la ciudadanía helvética sobre estas cuestiones.

Y sobre el caso específico de la elección directa del Ejecutivo, el precio era campañas electorales permanentes y otras dificultades de aplicación de las que es consciente, concluye Sciarini.

Un caso totalmente distinto a lo que ocurre en otros puntos del globo, en países donde la participación democracia alcanza el punto más candente en las elecciones presidenciales, con todo la consecuente maquinaria electoral que se produce como antesala, y el tiempo que los políticos en funciones dedican a la tarea de reforzar sus candidaturas, en detrimento de sus ocupaciones institucionales.

Algo que en Suiza, ajena a protagonismos innecesarios, no ocurre, ni se permite, pues uno de sus principales principios de administración gubernamental es la colegialidad, en un país con cuatro regiones lingüísticas y grupos minoritarios cuya representación en equilibrio resulta fundamental para mantener la cohesión; sin olvidar que el Ejecutivo, justamente a causa de este equilibro, se conforma con siete miembros de diversos partidos principales.

Y una vez más, ley del asilo endurecida

Otro tema que la ciudadanía evaluó este domingo fue el endurecimiento de la ley para dar refugio en Suiza. El 78,4% de los votos aceptó los cambios, un resultado que tampoco sorprende en el contexto europeo.

Con esta “sí” ciudadano, aquel que quiera presentar una solicitud de asilo ya no podrá hacerlo ante una Embajada de Suiza en el extranjero, sino, solamente, en territorio helvético. Por otra parte, los desertores tampoco podrán ser reconocidos automáticamente como refugiados.

swissinfo.ch



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