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La ciudadanía helvética apoyó una iniciativa popular contra las grandes ganancias de los directores de empresas. El modo de aplicar la iniciativa es el reto. (Ex-press)

La ciudadanía helvética apoyó una iniciativa popular contra las grandes ganancias de los directores de empresas. El modo de aplicar la iniciativa es el reto.

(Ex-press)

¿Si usted pudiera, pondría un alto al enriquecimiento desmedido de los grandes peces de los negocios en su país? En Suiza, la voz ciudadana ha utilizado el camino de la democracia directa para decir “basta”.

Las iniciativas populares –proposiciones para cambiar, aceptar u establecer leyes- son generalmente rechazadas en la 3 o 4 citas anuales a las urnas en el país alpino, pero esta vez un tema ya se perfilaba como ganador, como apenas en 19 ocasiones había ocurrido en la calmada Suiza: frenar los supersalarios empresariales.

Los suizos reclaman medidas estrictas contra los salarios exorbitantes y otros beneficios dirigidos a los grandes patrones al aceptar por 67,9% de votos a favor la iniciativa popular del empresario Thomas Minder.

El principio de este apoyo ha sido simple: cualquier ciudadano de a pie en Suiza no puede ni imaginarse los deslumbrantes salarios y beneficios de aquellos al frente de las poderosas multinacionales-

Estamos en Suiza, uno de los países más industrializados del mundo y, de paso, entre los más destacados por la calidad de vida que se ofrece a sus habitantes. Y no obstante, aquí a la opinión pública le ha indignado el hecho de saber que los dirigentes de Novartis, Nesté, u otros grandes consorcios tengan salarios superiores a los 10 millones de francos suizos (10.6 millones de dólares).

Gana el carácter emotivo

Hace apenas unos días, el ex presidente del consejo de administración de Novartis, Daniel Vasela, anunció que renunciaba a su prima final de 72 millones de francos. Un asunto que solo avivó el debate en Suiza para el resultado del voto de este domingo.

Casi siete de cada diez suizos decidieron apoyar la iniciativa del empresario Thomas Minder, sin alianza a partido alguno y que dirige a la empresa Trybol, de cosméticos naturales.

Minder, hoy senador, atrajo los reflectores por poner el dedo en la llaga: su iniciativa propuso que para terminar con las remuneraciones abusivas había que reforzar el poder de los accionistas. Y si bien esta carta no habla estrictamente de una justicia social, sino más bien de una nueva repartición de poder en beneficio de los accionistas, la ciudadanía apoyo el concepto bajo esta perspectiva de hartazgo contra los “demasiado” ricos.

'No' a candidatura de Juegos Olímpicos

En Suiza, este domingo además del voto a escala federal se realizaron votaciones y elecciones a nivel cantonal y comunal.

En ese contexto, destacado fue el rechazo de la ciudadanía del cantón de los Grisones a la candidatura para la organización de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, lo que entierra la idea helvética.

A nivel federal, además de la 'Iniciativa Minder' se votaron dos temas más:

El artículo sobre política familiar fue rechazado en trece cantones. De este modo, ni a nivel cantonal ni federal en Suiza se deberá asegurar una oferta apropiada en guarderías y estructuras paraescolares, como se establecía en un nuevo artículo propuesto en beneficio de la política familiar.

La ley dedicada a la urbanización u ordenación territorial, que establece la lucha contra el desperdicio del suelo y la dispersión de construcciones, fue aceptada por 62,9% de votos.

Faltan precisiones

El documento de Minder prevé que la asamblea general de accionistas vote cada año sobre las remuneraciones de los dirigentes de la compañía, que elija al presidente y a los miembros del consejo de administración y que las primas de partida y otras remuneraciones cuantiosas sean prohibidas.

El gobierno había elaborado un contraproyecto indirecto a esta iniciativa, con la que se habrían analizado los derecho empresariales y se habrían definido con mayor precisión a través de un reglamento remunerativo las demandas solicitadas sin mucha claridad de forma por la iniciativa contra las remuneraciones abusivas.

Así, mientras que los círculos sindicales y de izquierda ya mostraban su apoyo a la iniciativa, los medios económicos trataron de transmitir el mensaje, sin éxito, de que esta documento era un atentado en contra de la libertad empresarial y subrayaron el peligro de que los grandes nombres de la iniciativa privada asentados en Suiza decidan partir a otro lugar, una vez la iniciativa fuese aprobada.

“El debate emotivo sobre los excesos salariales de algunos dirigentes empresariales iniciado hace algunos años ha impedido desde el inicio una discusión serena sobre el contenido de la iniciativa”, declara, con decepción, Economiesuisse, que representa los intereses de la iniciativa privada helvética.

Y más allá de los pocos grandes peces del mundo de los negocios, las PyMES reclaman que ellas no sean las que paguen los platos rotos ante la decisión ciudadana de hoy.

Iniciativa Minder

Una de 20 aceptadas en la historia suiza

En Suiza se han emitido 400 iniciativas populares desde la introducción de este derecho en 1891.

Solo 183 alcanzaron las firmas necesarias para ser sometidas ante la ciudadanía.

 Únicamente 20 han conseguido el apoyo ciudadano.

Aplicación con plazo de un año

Además, la iniciativa aborda el recurso al derecho penal en contra de eventuales abusos, lo que los medios liberales encuentran especialmente lamentable.

Toca al Gobierno elaborar una orden de aplicación de la voluntad ciudadana expresada hoy en las urnas, que deberá quedar incluida a nivel constitucional y que se traduzca en disposiciones legales aplicables rápidamente, pues el documento establece un plazo menor a 12 meses para esta tarea.

En Suiza habrá mucho ruido tras este domingo entre los partidos de derecha y de izquierda, pues cada parte intentará poner al frente sus intereses al momento de sugerir interpretaciones sobre el texto Minder para que sus principios queden anclados en la ley.

Sea como fuere, los suizos han dejado claro hoy que no están de acuerdo con la productividad empresarial altiva y a todo precio en tiempos en los que el zapato aprieta con la crisis financiera y en los que la gente aún conserva el mal sabor de boca de haber tenido que salvar con sus impuestos a una inmensa institución financiera, demasiado grande para caer.

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