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'El espinazo del diablo', filme hispanomexicano en Locarno

Del realizador mexicano, Guillermo del Toro, El espinazo del diablo. Keystone

La edición 54 del Festival Internacional de cine presentó anoche la cinta del mexicano Guillermo Del Toro, que envolvió a la ciudad tesinesa en una atmósfera de escalofríos y emociones de otrora.

Este contenido fue publicado el 05 agosto 2001 - 11:58

'El espinazo del diablo', coproducida por la 'Tequila gang' -la productora de Del Toro-, y por Pedro Almodóvar, ha sido definida como una 'ghost story' andaluz con el añadido de pasiones políticas.

Ambientada en tiempos de la guerra civil española, la cinta sigue las experiencias de un niño en las puertas de la adolescencia, sereno y razonable, que se enfrenta a una realidad huidiza. Poco a poco, el chico logrará descubrir los varios secretos que tienen atenazado a un orfelinato: un crimen, complicados conflictos entre adultos, y la resistencia tozuda a las intervenciones del general Franco, resistencia destinada al fracaso.

Filme irónico y metafísico, posee el humor garcíamarquesiano que alguna vez definió y para siempre, el concepto de realismo mágico y que consiste en explicarse una realidad insostenible con un expediente fantástico.

El programa de la noche incluyó también 'The cat's Meow', de Peter Bogdanovich. Este filme canadiense-alemán se inspira en un hecho real: un asesinato ilustre, perpetrado en el interior de un lujoso crucero. Al director le interesaba, según dijo él mismo en conferencia de prensa, "hablar sobre las dificultades que tiene el éxito, el cual parece llevar siempre consigo una especie de maldición".


En concurso, la India y EU

Dos fueron las películas proyectadas en el ámbito del Concurso Internacional: un filme indú del director Bubrahmanian Santakumar, "Mankolangal" (El guardián de la tierra): en un pequeño villorrio de la India profunda se dan problemas que son universales: el dinero y las deudas contraídas con los usureros, con el obligado fin dramático.

Este filme tiene el mérito de presentar, de modo detallado, y detenidamente, la cotidianidad. La lentitud de la toma cinematográfica da la impresión del tiempo real, como si delante de sí, el espectador tuviera una ventana hacia el mundo, no una película. A veces, este ritmo acompasado irritaría al espectador occidental, si no fuera porque el realizador logra, la mayoría de las veces, entrar en sintonía con su público.

Con el segundo filme presentado para el concurso internacional, entramos en un universo completamente diferente. Con 'Baby Boy', del director negro John Singleton, nos encontramos en Los Ángeles del año 2000. Jody, el protagonista, es un joven desempleado que tiene 20 años y que vive aún con la madre, de 36. La llegada de un amigo de ésta acelera la crisis del chico, quien tendrá que buscarse un lugar en la comunidad de los adultos.

El director Singleton ha intentado, lográndolo, hacer un análisis del alma afroestadounidense de modo realista: "No celebro nada que no exista en la realidad, trato sólo de ser honesto con una historia que me suena familiar. Baby Boy habla de una nueva generación de jóvenes que no crecieron. Educados sólo por mujeres, tratan siempre de demostrar a toda costa su virilidad, pero son como niños pequeños".

Gran cine, el que se está viendo en Locarno. Cine concentrado, como quiere la tradición de este festival, en descubrir nuevos talentos, y afianzar otros. Esto es particularmente evidente en las secciones nuevas de video.

También es interesante la Retrospectiva, dedicada a Bélgica. Los investigadores enviados a Bruselas lograron traer de la cineteca belga verdaderas joyas de la historia de la cinematografía.

Podemos decir que los espectadores también participan en la experiencia del escritor chileno Antonio Skármeta, miembro del jurado internacional, quien explicó ayer en conferencia qué cosa significa para él crear: "no es una actividad, es una actitud, una relación fantástica e imaginativa con el mundo".

El espectador común, como el escritor Skármeta, busca en un filme "el alma del realizador, no la técnica, que es mucho menos importante".

Lupita Avilés, Locarno

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