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"No podemos esperar años para recuperar nuestra tierra"

En Chile, los intereses financieros priman, afirma Víctor Ancalaf, dirigente mapuche.

La comunidad mapuche denuncia haber sido expulsada de sus tierras a causa de las empresas multinacionales, apoyadas por el gobierno chileno. El dirigente mapuche y exprisionero político Víctor Ancalaf hizo esta denuncia pública en Ginebra.

Chile no se ha librado totalmente de los métodos empleados bajo la dictadura de las décadas de los años 1970 y 1980 con el régimen democrático dirigido por Michelle Bachelet, afirma Ancalaf.

Para reprimir las veleidades territoriales de la minoría mapuche (10% de la población chilena), el gobierno ha resucitado una ley antiterrorista promulgada bajo la dictadura de Pinochet.

Los mapuches se enfrentan sin recursos jurídicos ni políticos ante las expropiaciones de sus tierras, realizadas a través de la intervención policíaca y arrestos arbitrarios. Abusos que fueron denunciados por Naciones Unidas y numerosas organizaciones civiles.

Durante la visita de la presidenta chilena Michelle Bachelet a Suiza hace un año, la ministra helvética de Asuntos Exteriores, Micheline Calmy-Rey, condenó toda forma de violencia contra esa minoría.

Calmy-Rey hizo entonces un llamado a las autoridades chilenas y a los extremistas mapuches para encontrar "soluciones pacíficas" al conflicto.

Y recientemente el líder mapuche Víctor Ancalaf retomó el tema en Suiza, durante una gira por Europa. Ânclaf participó en Ginebra en una conferencia de la Organización Mundial contra la Tortura (OMCT) y el Movimiento para la Cooperación Internacional. Entrevista:

swissinfo: ¿Por qué no hacen uso de las vías jurídicas para defender sus tierras?

Víctor Ancalaf: hemos agotado todas las posibilidades de diálogo. Existe una ley, aprobada en 1993, que tiene por objetivo asegurar ciertos derechos a las poblaciones indígenas, entre ellos, la restitución de la tierra; pero no se aplica. Los intereses financieros se encuentran por delante. En veinte años, nuestros territorios fueron invadidos por multinacionales forestales, centrales hidráulicas, empresas pesqueras. Todas esas actividades son apoyadas por las autoridades chilenas que financian más de la mitad de los gastos para la instauración de esas multinacionales.

Bajo amenazas regulares, ya ningún abogado osa defendernos. Hemos entonces sido obligados a protestar contra las expropiaciones ocupando en masa los predios: niños, viejos, ganado, cacerolas, todo es bueno para marcar nuestra presencia. Las autoridades envían sus policías y nosotros nos defendemos con todo lo que tenemos a mano.

swissinfo: ¿Por qué el gobierno ha rescatado esta ley antiterrorista promulgada durante la época de Pinochet?

V. A.: Se trata de una voluntad clara de criminalizar nuestra lucha. En 2000, la derecha hizo renacer esta ley que autoriza largas detenciones preventivas. Y los testigos a cargo pueden comparecer enmascarados para permanecer en el anonimato. Esta ley, desproporcionada con relación a nuestras reivindicaciones, permite a las autoridades chilenas de inculparnos con cualquier pretexto.

Yo, por ejemplo, fui condenado a cinco años de prisión por la "presunción" de haber quemado 5 camiones y una excavadora. Más de 40 "testigos" -todos anónimos-, declararon haberme visto. Pero, ¿cómo se puede juzgar bajo una simple presunción? Se trata de un procedimiento totalmente irregular.

swissinfo: ¿Usted está aliado a movimientos políticos?

V. A.: Un partido mapuche se está creando, pero la comunidad no se identifica con él. Históricamente, nunca hemos encontrado soluciones a través de partidos ni de derecha ni de izquierda. Y la vía política toma demasiado tiempo, nuestras necesidades son inmediatas. No podemos esperar por años para recuperar nuestras tierras.

swissinfo: Ley antiterrorista, represión, dictadura... ¡no es la imagen que se tiene de Chile actualmente, más aún con una mujer al frente del gobierno!

V.A.: Las leyes no han cambiado desde la época de Pinochet. La represión no se ejerce sólo contra los mapuches. La privatización de todos los sectores (educación, salud, recursos naturales) crea una fosa social cada vez más importante. Ni si quiera es por causa de la propia Michelle Bachelet; ella es prisionera del sistema.

swissinfo: ¿Cuáles son sus necesidades más urgentes?

V.A.: Debemos recuperar nuestras tierras y salvar nuestro medio ambiente y nuestros recursos naturales. Esa es la base de nuestra subsistencia. Las transnacionales hacen estragos enormes; las aguas están contaminadas, la fauna marina y nuestras plantas medicinales han sido destruidas. También nuestros jóvenes deben tener acceso a la educación.

swissinfo: ¿Cómo se pueden obtener esos objetivos?

V.A.: Mientras no haya voluntad política, se trata de una lucha perdida. La presión internacional es muy importante. Los relatores especiales de Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales decidieron las exacciones contra nuestro pueblo. Los medios tienen un papel preponderante. En Chile existe una deformación sistemática: los mapuches son presentados como terroristas en la televisión y en los periódicos que pertenecen a los grandes grupos económicos.

Entrevista swissinfo, Carole Vann/InfoSud
(Traducido del francés por Patricia Islas Züttel)

¿Quiénes son los mapuches?

Mapuche, que significa literalmente 'pueblo de la tierra', es un pueblo indígena de la zona centro-sur de Chile y del sudoeste de Argentina.

Oficialmente representa el 4% de la población chilena y cerca del 90% de los indígenas del país, aunque otras fuentes hablan de 10% del total, es decir, más de 600.000 personas.

Los mapuches resistieron ante los conquistadores. Hasta mediados del siglo XIX el territorio mapuche permaneció independiente. Cubría cinco millones de hectáreas. Pero luego de "la pacificación de la Araucanía (1861-1883), el Estado chileno restringió a los mapuches en reservas que no rebasaban las 500.000 hectáreas.

Bajo la dictadura de Pinochet, estas reservas se dividieron en lotes individuales, con el derecho de sus dueños a venderlas. Un modo de terminar con el problema de tierra mapuche.

En 1973, las reservas disminuyeron a la mitad.

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