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Desde febrero de 2009 ninguna carta sospechosa es entregada al president Barack Obama u otros altos funcionarios sin ser analizada.

(Keystone)

Cualquier carta manuscrita dirigida al presidente Barack Obama u otros altos funcionarios de Estados Unidos, y que resulta sospechosa, es analizada mediante una técnica desarrollada por científicos suizos.

Investigadores de la Universidad de Lausana son el cerebro de la 'Biblioteca de Tinta Digital', una base de datos de alta tecnología con 10.000 diferentes tintas recogidas por el FBI en los últimos 40 años.

"El servicio secreto de EE UU, (Federal Bureau of Investigation, FBI)tiene que manejar toda clase de correspondencia, incluidas cartas anónimas dirigidas al presidente o a miembros influyentes del Gobierno", señala Christophe Champod, profesor de la Escuela de Criminología de la Universidad de Lausana, en entrevista con swissinfo.ch.

"A menudo tiene que ocuparse de documentos manuscritos y la primera información que le interesa concierne lo que puede decir a sus oficiales de campo sobre el modelo o tipo de pluma utilizada."

Esta clase de información puede ayudar a los oficiales a reducir una lista de sospechosos. Se pensó en el empleo de la tinta como evidencia luego de ser utilizada con éxito en la identificación del investigador en armas biológicas Bruce Ivins, como responsable de crear y enviar las esporas bacterianas que mataron a cinco personas en los ataques con ántrax en 2001, en EE UU.

Un equipo de investigadores de Lausana, junto con especialistas de la firma CAMAG de Basilea- líder mundial en cromatografía - tardó dos años en reunir la Digital Ink Library (Biblioteca de Tinta Digital) para el servicio secreto de EE UU, en servicio desde pasado.

La biblioteca digital fue creada a partir de una colección de tinta que pertenecía al servicio secreto de EE UU y que data de los años 60.

Los encargados de alimentar esa base de datos, "básicamente van a las tiendas, compran plumas y analizan la tinta", precisó el científico forense suizo Cédric Neumann.

Colecta de pistas

Usando la cromatografía, los científicos pueden detectar los componentes químicos de cierta clase de tinta y obtener pistas sobre su procedencia, la manera en que fue introducida e incluso el tipo de pluma utilizada.

La colección de 10.000 muestras de tinta y de su información relacionada era almacenada en centenares de archivos dispuestos en armarios enormes.

La búsqueda manual y el análisis de tintas específicas eran por lo tanto un proceso muy laborioso, explicó Neumann.

"Nosotros diseñamos un sistema que puede medir y analizar la información de manera digital, de modo que usted puede almacenarla en un disco duro y revisar los archivos automáticamente usando matemáticas y estadísticas", precisó.

El tiempo que toma analizar una muestra sospechosa de tinta fue reducido de dos días a cinco minutos.

Antiguos lazos

Los orígenes de este proyecto ultrasensible datan de 2000, cuando los servicios de inteligencia acudieron a Lausana a pedir la ayuda de Neumann.

"Existen amplios lazos entre el servicio secreto de EE UU y la Universidad de Lausana", indicó el especialista suizo. "El jefe de los científicos viene a Suiza una o dos veces por año. Vino en 2000 y le mostré lo que hacía."

La Escuela de Criminología de Lausana, que este año celebra su primer centenario, mantiene lazos estrechos en materia de investigación con numerosas agencias extranjeras de policía y de inteligencia, incluyendo el servicio secreto de los EE UU, el FBI y el Servicio Británico de Ciencias Forenses.

Neumann fue invitado a unirse al servicio secreto de EE UU en 2001 como interno. Pero luego de los ataques del 11 de septiembre se vio obligado a cambiar sus planes y a continuar el proyecto desde Suiza.

"Debido a mi ciudadanía no podían guardarme pero estaban interesados en mi trabajo, así que financiaron básicamente mi investigación", puntualizó.

"Fue una experiencia realmente buena. Una vez que gané su confianza tuve una gran libertad en mi trabajo".

Sin embargo, la dependencia mantiene muy en secreto su nuevo juguete de alta tecnología.

"Es parte del secreto general," dijo Champod. "Ningún feedback operacional."

Neumann trabaja actualmente para el Servicio Británico de las Ciencias Forenses en un nuevo sistema para medir estadísticas de huellas digitales y mostrar el grado de energía y confiabilidad de ese tipo de pruebas.

"Ahora estamos concluyendo la parte matemática y tengo un equipo trabajando en un software como en la TV. Usted introduce una imagen en la computadora y marca las diversas características".

"Hay un abismo entre lo que muestra la TV [CSI: escena del crimen, Los expertos, RSI científica] y el mundo forense verdadero. Pero hay algunos de entre nosotros que intentan hacer realidad lo que muestra la TV", enfatizó Neumann.

Simon Bradley, swissinfo.ch
(Traducción: Marcela Águila Rubín)

ESCUELA DE CRIMINOLOGIA

La Escuela de Criminología de la Universidad de Lausana fue fundada por Rodolphe Archibald Reiss en 1909.

Es la primera escuela de policía científica del mundo aún abierta y es una de las pocas instituciones en Europa que ofrece entrenamiento completo en ciencias forenses. Es también la única institución universitaria en Suiza que ofrece entrenamiento completo en criminología.

La escuela ofrece un Bachelor y un Master en Ciencias Forenses, dos en Leyes y Justicia Criminal y otro en temas legales, crimen y seguridad de las nuevas tecnologías, así como doctorados en Ciencias Forenses y en Criminología.

La escuela cuenta con 10 profesores, 70 asistentes de investigación y alrededor de 400 estudiantes.

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