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‘El año del tigre’ : cuando realidad y ficción coinciden



Escena del filme 'El año del tigre', del cineasta chileno Sebastián Lelio.

Escena del filme 'El año del tigre', del cineasta chileno Sebastián Lelio.

Sebastián Lelio y el primer actor de su película, Luis Dubo, recibieron en el Festival de Cine de Locarno el entusiasta aplauso del público por “El año del tigre”. Se trata del cuarto largometraje del cineasta chileno, inspirado en el terremoto que golpeó Chile el 27 de febrero de 2010.

Aquella madrugada, cuando la tierra comenzó a temblar, Sebastián Lelio se encontraba en la costa chilena para filmar algunas escenas de una película muy diferente, pero la Naturaleza le impuso otro tema, así es que dejó la otra película y comenzó a escribir un guión y a filmar en escenarios efectivamente devastados por la furia natural.

En encuentro con la prensa, el director de cine y el actor chilenos narran cómo surgió la idea y cómo se desarrolló el rodaje de ‘El año del tigre’, un filme que contó con el apoyo de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) y que participa en la sección ‘Concurso Internacional’ de la 64 edición del Festival de Cine de Locarno.

La historia del desastre y la historia del filme van de la mano. Un ejemplo: tanto en la película como en la realidad un circo había plantado cerca de la playa una carpa que se vino abajo con el temblor. Una jaula con dos tigres se abrió y los animales quedaron en libertad. Uno de ellos vagó entre los escombros hasta terminar sus días con una bala certera y anónima en el vientre.

La filmación pudo permitirse mucha improvisación y algunas de las tomas “casi llegaron solas”, pues formaban parte de la realidad del momento.

Un orden subvertido

 Otro ejemplo, 800 prisioneros escaparon de las cárceles cuando éstas se vinieron abajo y el orden de las cosas quedó subvertido, no solamente en su armonía natural sino también en su organización humana: por un determinado tiempo reinó la anarquía y fue como si la crueldad de la Naturaleza, de la fiera y del ser humano quedaran sin riendas.

Todo ese desorden, sin embargo, pedía un “hasta aquí”: los tigres terminaron cazados, las aguas reencontraron su cauce, solo el hampón quedaba aún libre, aunque él mismo, quizá debido a la exigencia que sentía de ser contenido en su violencia, provoca su detención para impedirse seguir haciendo daños.

Nos dice Lelio: “La columna vertebral del filme es la correspondencia entre la inesperada libertad del prisionero y la de la fiera, pero la carne de la narración está formada por los escenarios realmente devastados durante el cataclismo”.

Manuel, el fugitivo, se mueve con aire furtivo. “Siempre escondiéndose”, explica Lelio, “tratando de mantenerse vivo y tratando al mismo tiempo de comprender esta devastación”, porque “la contradicción entre la nueva libertad y la devastación hace que el personaje se encuentre en un desequilibrio constante”.

La imaginería del tigre

Luis Dubo, el ‘Manuel’ de la película, confiesa: “Fue muy desagradable para mí hacer este trabajo porque antes trabajé en un circo como payaso y ahí conocí animales en cautiverio, animales que habían sido traídos de lugares lejanos y que se encontraban sometidos, en una especie de prisión”.

“Mi personaje y el tigre son casi la misma cosa, el tigre tiene que ver con la imaginería que lo ve como capaz de alcanzar lo divino -no hay que olvidar que el 2010 fue para los chinos el año del tigre. Además, el tigre es el único animal que puede ver, tanto al dragón como a los seres humanos.

Esta película “es como un trozo de realidad”, añade el actor. “Un gendarme se llevó ese día a 20 reos a un cerro para trasladarlos luego a otra cárcel más segura. Muchos de los que habían huido se entregaron solos, estaban en estado de shock”.

“¿Por qué yo?”

Sebastián Lelio mantiene esa terrible impresión: “un terremoto tiene una tremenda fuerza que extrae de las entrañas de la tierra y estremece sus cimientos, pero también los del sistema social. Manuel, nuestro personaje, mientras más huye, más se adentra en su misma devastación”.

El personaje del capataz aparece en cambio como una figura mística primitiva: “podemos encontrar personas así en la provincia chilena”, dice Lelio. “Poseen realmente esa cosmovisión: existe un Dios vengador, como el del Antiguo Testamento”.

“Mi propia conformación mental evoca el Libro de Job, el hombre probado por Dios que apunta el dedo hacia arriba y pregunta: ‘¿Por qué? Esa pregunta, que a los ojos de la modernidad puede parecer ingenua es el resultado del golpe místico que nos da cuando entramos en directo contacto con Dios. El perder todo, la casa, los seres queridos, es una experiencia radical”.

El argumento

Manuel cumple su condena en una prisión del sur de Chile. Un día la cárcel se viene abajo como consecuencia de un terremoto y los prisioneros aprovechan para evadirse.

Por algún tiempo Manuel vive como un fugitivo, se nutre de rastrojos y bebe agua de charcos. Encuentra un tigre dentro de una jaula abandonada y le abre la reja. Cuando finalmente llega a su casa encuentra solo despojos, su familia ha sucumbido a la furia de la Naturaleza. Va a casa de su madre y encuentra su cadáver, al que da respetuosa sepultura. Vagando por campos desolados conoce a un capataz, convencido de que la catástrofe es un castigo del cielo...el final será sorprendente.

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Locarno 2011La

La 64 ª edición del Festival Internacional de Cine de Locarno se celebra del 3 al 13 de agosto.  En el programa, la proyección de 270 películas, entre ellas 40 estrenos mundiales.

Veinte películas de una docena de países, incluyendo 14 estrenos mundiales y tres primeras obras son seleccionadas para la competencia internacional.  En la competencia, dos películas suizas - Mangrove, de Frederic Choffat y Julie Gilbert, y Vol Spécial de Fernand Melgar – así como una coproducción suizo-argentina , Abrir las puertas y ventanas.

El concurso Cineastas del Presente cuenta con 14 primeras o segundas obras, incluidos nueve estrenos mundiales. Se trata de películas de Portugal, China, Argentina, Italia, Francia y Suiza.

En la famosa Piazza Grande la difusión de 20 películas, entre ellas seis de  Estados Unidos. Es de señalar un cortometraje suizo y una co-producción  Alemania/Suiza. En el menú ‘blockbusters’ de verano, películas de autor y populares, de todo el mundo. 

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