"Me enamoré de Buenos Aires por el calor de su gente"

Stéphane Ducret conversa con swissinfo en un café del barrio de la Recoleta. swissinfo.ch

Cosmopolita, abierto, vanguardista y creativo, el artista suizo Stéphane Ducret llegó en noviembre de 2006 a Buenos Aires y se quedó a vivir.

Este contenido fue publicado el 02 julio 2007 - 17:43

¿Qué lo sedujo? el calor "del clima y de su gente", la cultura que se respira en la capital argentina, Palermo Viejo, las muchachas bonitas, la humanidad y la sencillez colectiva. Entrevista.

Luego de vivir en Suiza, Estados Unidos y Portugal y de recorrer España, Italia y Perú, Stéphane Ducret decidió, el año pasado, ir a vivir a la Argentina, país que conocía por referencias de amigos, revistas y películas.

Mientras promediaba el otoño y siguiendo las preferencias del joven artista, swissinfo eligió como escenario para entrevistarlo un café del tradicional barrio porteño de la Recoleta.

"¡Buenos Aires tiene lugares increíbles!", fue lo primero que dijo...

swissinfo: ¿Por qué Buenos Aires?

Stéphane Ducret: Por muchas cosas. En primer lugar porque necesitaba un cambio. Sabía que Buenos Aires era la ciudad más cultural de Sudamérica, y cuando llegué me sentí muy cómodo. Me encantó el calor que sentí, no sólo del clima, sino el de su gente.

Además, tengo una fascinación especial por la lengua castellana, y en Argentina se conjugaban muchas cosas: el calor, la cultura, la gente, el lenguaje...

swissinfo: ¿Es tan importante ese tema del 'calor'?

S.D.: En todo sentido. Ginebra es una ciudad hermosísima pero tiene inviernos verdaderamente largos. Por otra parte, la calidez de la gente (en Argentina) es impresionante. La gente es abierta, desde el taxista hasta el verdulero te saluda, todo el mundo se da besos, es fácil relacionarse. Parecería que todo se vuelve sencillo, más relajado.

swissinfo: ¿Cómo es un día de Stéphane Ducret en Buenos Aires?

S.D.: Algo que realmente me cambió es que me levanto mucho más tarde. En Suiza me levantaba como a las seis de la mañana y ahora duermo como tres horas más que antes. Desayuno y me pongo a trabajar casi todo el día en mi computadora.

Mi día se pasa en mi casa. Pero como almuerzo mucho más tarde también (¡me encanta almorzar a las dos de la tarde!) trabajo hasta que se va la luz, y acá los días son muchos largos, por lo que termino agotado.

Pero luego, más tarde, me gusta ir a tomar un aperitivo, salir con amigos a comer a algún restaurante, ir a ver una obra o una película.

swissinfo: ¿Cuándo habla de amigos, ya los conocía?

S.D.: Cuando llegué no conocía a nadie. Tenía números de teléfono de amigos de amigos, y llamé a varios, pero no a todos, porque acá es increíble la forma en que uno se comunica fácilmente con la gente, en cualquier lugar, en la calle. Y así me fui conectando y me encontré con mucha gente del arte, como Gian Paolo Minelli (fotógrafo suizo).

swissinfo: ¿Cómo ves a los argentinos?

S.D.: Es increíble. En Suiza, si quieres ver a una persona tienes que hacer una cita, con una hora fija, con dos o tres semanas de antelación. Y ese día, aunque no tengas ganas de ir, tenés que ir igual.

Acá me encanta porque la gente te llama el mismo día, y si es para mañana, pactás relajado, más o menos la hora, pero confirmás al día siguiente por teléfono un rato antes. En Suiza me estresaba, acá no...

swissinfo: Al principio me habló de un cambio de vida...

S.D.: Sí, mi visión humanista de la vida es que nos pasamos todo el día corriendo, sin poder disfrutar ni apreciar las cosas. Había tenido años de trabajo muy intenso y necesitaba cambiar eso.

Yo quería trabajar menos, relajarme... No trabajo menos, porque aquí también trabajo un montón; todos trabajamos mucho. ¡Pero sí me relajé!

swissinfo: ¿Hay límite de tiempo para Buenos Aires?

S.D.: No lo creo. Yo vine a vivir acá y acá me quedo. Estoy muy cómodo, como en casa...

Entrevista swissinfo: Norma Domínguez, Buenos Aires

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