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"Usamos la realidad para nutrir la ficción"

Escena de 'La Vida Sublime', presencia de España en Locarno.

(pardo.ch)

El cineasta español Daniel Villamediana participa con su largometraje ‘La vida sublime’ en el concurso ‘Cineastas del Presente’, de la 63 edición del Festival Internacional de Cine de Locarno.

Esa sección, que cobra una importancia cada vez mayor y propone al público largometrajes de directores emergentes procedentes de todo el mundo, ofrece este 2010 un excelente menú.

A guisa de ejemplo, el primer largometraje del autor japonés, crecido en Estados Unidos, Kitao Sakurai, ‘Aardvark’ (2010), que intenta una mezcla de géneros entre documental y ficción, una solución técnica y de fondo que se difunde en Locarno.

‘Aardvark’ es casi una historia policiaca sobre un ex alcohólico ciego que, no obstante su minusvalía, logra vengar la muerte de su entrenador.

Digno de nota es también ‘The fourth Portrait’ (2010), del taiwanés Chung Mong-Hong, un conmovedor desplegado de momentos en la vida de un niño de nueve años, instantes mínimos, detalles que, por alguna razón, aunque nimios, permanecerán para siempre impresos en la mente infantil.

‘La vida sublime’

Es el título del segundo largometraje (2010) del director de cine, crítico cinematográfico y profesor de cine, dirección y documentística en ‘La casa del cine’ de Barcelona, el castellano (nacido en Valladolid), Daniel Villamediana.

Este docu-ficción, presentado también en ‘Cineastas del Presente’, narra el viaje ideal de Víctor, el protagonista, nacido en campos de Castilla, hacia la frontera, al Sur, al mar que le sugiere quijotescas aventuras y descubrimientos.

“Aunque se han usado algunas técnicas documentales, todo es inventado”, explica Villamediana a swissinfo.ch. Todo es “una ficción familiar. Se aprovecha la realidad para introducir elementos en la ficción, por ejemplo, el árbol de la cucaña, que es una realidad muy documental, o la vida de la calle, o en los bares”. Y por lo que se refiere a la actuación, aunque el tema del que se va a discurrir “ya lleva centro”, los actores se mueven con la frescura de la improvisación.

¿Por qué hay que buscar lo sublime?, preguntamos al director. “Bueno, aquí se trata de sublimar la realidad, de no quedarse en ella, pero, ¡claro!, sin vivir en otro mundo, crear el mito a partir de la realidad para así poder habitar dentro de él, crear una memoria para construir una genealogía”.

Dar voz a una generación perdida

Víctor va tras las tenues huellas dejadas por su abuelo ‘El Cuco’, un anárquico, bailaor de flamenco y hasta torero; el nieto está decidido a recorrer el camino ya trazado por el otro, del cual tendrá que apropiarse. Tendrá él mismo una aventura con gente auténtica y las costumbres, tradiciones y creencias aún vivas.

Todo ello para dar sentido pleno, existencia, a la generación de sus abuelos, generación que un día se perdió, quedó derrotada (pero no del todo) por la dictadura.

swissinfo.ch: Usted nació el año en que murió Franco y no vivió la dictadura… Y España, sin haber tenido la experiencia del 68, colmó la distancia, convirtiéndose en poco tiempo en un país tan europeo como Italia o Francia…

Daniel Villamediana: Sí, nosotros tuvimos sólo ‘la movida mardileña’, de la cual surgió el cine de Almodóvar y el de Zulueta, cinematografías muy importantes, pero la verdad es que la transición dejó muchas cosas enterradas que hoy se están tratando de desenterrar como, con la ley de la memoria histórica, los muertos durante la guerra, aunque en realidad no hay una necesidad por parte de la población de resucitar cosas del pasado. Quizás esta necesidad de memoria encuentre su camino si todo se hace sin ideologías, a través de la narración cinematográfica, por ejemplo.

swissinfo.ch: Víctor, el personaje principal del filme, habla de una “locura necesaria”…

D.G.: La locura...la frontera...mis personajes son quijotescos, buscadores de absoluto, de lo inalcanzable, como el personaje que toreaba sin toro en ‘El toro azul’ (primer largometraje de D.G.), un toro interior, trabajando con la imaginación. Ahora, como entonces, es necesaria una pizca de locura para poder enfrentarse al abismo, a lugares completamente desconocidos.

swissinfo.ch: ¿Un toro azul?, suena surrealista...

D.G.: Sí, y también muy tangible, muy físico, orgánico. Respetando los elementos primarios que, en este caso (‘La vida sublime’), eran la tierra, la piedra, el acero. Viaje a través de la materia hasta sublimarla, desde Castilla, que es una tierra infinita, hasta el Sur, que en cambio es lugar del agua, lugar de viajes, de adioses y de creación.

La proyección de ‘La vida sublime’ el viernes 6 de agosto en Locarno se anotó el doble éxito del público y la crítica.

Lupita Avilés, swissinfo.ch, Locarno

Destellos

‘Retrospectiva’: Con el nuevo director artísitico del Festival, Olivier Père, esta sección recobra este año el esplendor de antaño. Se ha escogido el tema de la comedia, como si Locarno quisiera dar a su festival un ligero toque de humorismo sutil y, a veces, un poco amargo, de ilusiones mesuradas. Nos referimos al gran Ernst Lubitsch y al “toque mágico” del que tanto se habla y se escribe.
De entre sus obras maestras, merece la pena citar, desde luego ‘Ninotchka’ (1939), con Greta Garbo, y ‘To be or not to be’ (1942), la valiente película ambientada (¡y proyectada!) en tiempos del nazismo.

‘Piazza grande’: presentación del docu-ficción de Daniel Von Aarburg, ‘Pédaleur de Charme’ (2010), sobre la figura de Hugo Koblet, archifamoso ciclista suizo de los 50. Con el estilo cinematográfico de la época, se narran las hazañas del zuriqués, primer extranjero ganador de ‘Il giro d’Italia’ en 1950 y, al año siguiente, vencedor del ‘Tour de France’. El deportista sigue de triunfo en triunfo hasta caer víctima de las drogas que le proporciona un entrenador.

‘Concurso internacional’: Muy interesante resultó el largometraje serbio ‘Beli beli svet’ (2010), del director, nacido en Belgrado, Oleg Novkovic. Pareciera que aquí, como en una tragedia griega, el destino jugara con los protagonistas, quienes se mueven a designio de la fatalidad o del capricho de los dioses.

Con una fotografía refinada, el ritmo de la historia prosigue “hasta el último respiro”, sin tregua y sin pausas. El paisaje de Bor, humanidad en huelga perenne, es “metalúrgico”, como conviene a una ciudad minera en decadencia, atenazada por la crisis económica y postbélica.

Fin del recuadro


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