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De marginal a hito de moda El Arte Bruto provoca frenesí en el mercado

La súbita popularidad del Arte Bruto ha desencadenado un gran interés en el mercado del arte contemporáneo. Como la demanda asciende, expertos y coleccionistas debaten sobre si este ‘Arte Marginal’, producido por individuos inmunes a la recompensa, tiene alguna razón para sobrevivir.

"En primer lugar, el Arte Bruto no un movimiento artístico, con un comienzo y un fin", explica Sarah Lombardi, que dirige la Colección de Arte Bruto en Lausana, la primera de su tipo y la más grande del mundo.

El Museo de Lausana fue fundado en 1976 sobre la base de la colección del pintor francés Jean Dubuffet, quien acuñó el término art brut para definir "una operación artística que es completamente pura, cruda, reinventada en todas sus fases por su autor, basándose únicamente en sus propios impulsos".

"Lo nuevo es que el Arte Bruto ya no está confinado a las sombras del mundo del arte", indica Lombardi, al admitir con una sonrisa que Jean Dubuffet no hubiera podido prever la tendencia actual.

Numerosos sitios prestigiosos, incluida la Bienal de Venecia de 2013, han organizado recientemente muestras de art brut. Pero la novedad radica en acentuar un nuevo enfoque que no destaca la excentricidad, sino la creatividad de este tipo de arte, también denominado arte marginal o arte crudo. De este modo, sus fronteras con el arte dominante se disuelven.

"Dubuffet creía que el art brut podría actuar como un contrapoder de cara a los museos tradicionales; pero ha ocurrido lo contrario: está siendo engullido por el mundo del arte en general, incluyendo el mercado del arte contemporáneo", observa Lombardi.

Basta mencionar las ferias que tienen lugar junto a las grandes citas tradicionales, como la FIAC en París o las ediciones de Frieze en Londres y Nueva York. En Zúrich, el recién inaugurado Musée Visionnaire, ramificación de una antigua galería comercial, pretende mostrar el Arte Bruto dentro de los contextos del arte urbano y callejero.

Papel precursor

La paradoja, señala Lombardi, es que los artistas marginales, a quienes prefiere nombrar 'autores', nunca trabajan para que sus obras sean reconocidas con dinero y, por lo tanto, no pueden responder a las expectativas del mercado. A menudo sus obras se descubren solamente después de su muerte.

Y recopilar estas obras es el trabajo de los expertos. “Nuestro motor”, sentencia Lombardi.

La Bienal promovida por Lombardi (ver galería) es precisamente un recordatorio del papel de la colección de Lausana. Una manera de revelar la extraordinaria riqueza de una colección que contiene ya 60.000 piezas e incluye las 5.000 originalmente donadas por Dubuffet.

Por supuesto, este museo no puede trabajar fuera del mercado, pero “preferimos llegar antes, si podemos", reconoce Lombardi.

¿Por qué este reconocimiento repentino? "El art brut tiene una dimensión espiritual de la que carece a menudo el arte contemporáneo”.

Algunas colecciones

Los museos de Arte Bruto con frecuencia incluyen arte folclórico yArte Naíf. La lista siguiente no pretende ser exhaustiva. Solo intenta mostrar la amplia variedad d instituciones y sus especificidades.

Suiza

Colección de Arte Bruto, Lausana.

Musée Visionnaire, retoño de la Galería Susi Brunner en Zúrich, extiende sus parámetros más a los del concepto Art Brut.

Museum im Lagerhaus de la Fundación para el Arte Naíf y el Arte Bruto, cerca de San Gallen.

Europa

Lille Métropole Museum of Modern, Contemporary and Outsider Art en el norte de Francia es uno de los únicos museos que cubre todos los géneros antes citados.

GAIA Museum of Outsider Art en Rander, al norte de Dinamarca.

The Icelandic Folk and Outsider Art Museum se localiza al norte de Islandia.

EE.UU.

En Nueva York se encuentra el American Folk Art Museum.

The American Visionary Art Museum en Baltimore, inspirado en la Collection de Art Brut de Lausana.

Intuit: The Center for Intuitive and Outsider Art, Chicago.

Rusia

El Museo de Moscú de Arte Ajeno se dedica exclusivamente a las colecciones rusas.

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Relaciones extrañas

Mientras que los muesos de este tipo de obras esparcidos en muchos países (véase recuadro) tienen tendencia a mantenerse fuera de la corriente del arte comercial, las galerías hacen todo lo posible para ser lucrativas. Necesitan vender para existir.

En los últimos 25 años, Susanne Zander, dueña de una galería en Colonia, Alemania, se considera una incansable descubridora del art brut. Ella opina que estas expresiones deben apreciarse en el marco del arte contemporáneo.

Zander gusta tomar prestado el término "forasteros conceptuales", acuñado por la crítica de arte del New York Times Roberta Smith, para describir las monomanías conceptuales de artistas que trabajan obsesivamente en un medio determinado, creando un mundo artístico propio.

La galerista sugiere que el arte marginal gana terreno en respuesta a la virtualización del mundo. "En una era digital, la gente busca las raíces para confirmar su autenticidad”, comenta en conversación telefónica con swissinfo.ch. Y confiesa que emplea más de la mitad de su tiempo buscando nuevos forasteros conceptuales.

“Usted puede mostrarme 1.000 obras e inmediatamente soy capaz de definir cuáles son las piezas relevantes," afirma.

"Entre más raro sea el trabajo, mayor la posibilidad de que yo pueda interiorizarlo y ver el mundo desde la perspectiva del artista, aunque sea solo por un momento”, asienta.

A juzgar por los artistas que muestra, Zander tiene una afición que va más allá de la definición común de art brut, aunque una intensa soledad es quizás el hilo que enlaza a los individuos que utilizan la expresión artística para escapar a esos mundos que ellos mismos crearon.

Menciona ‘Universo secreto’, de Horst Ademeit, que se revela a través de la documentación obsesiva de su entorno, o las Polaroids de estrellas de televisión hechas por el misterioso autor, identificado bajo el nombre de Tipo 42 (Anónimo), cuya obra recién ha adquirido el Musée de l’Elysée, en Lausana.

La fotografía, aventura la conocedora, es atractiva para estos autores "porque hace que las cosas parezcan reales".

En opinión de Zander no ha habido un cambio significativo en el mercado.  Los coleccionistas siguen siendo los mismos que antes. Sin embargo, "el público está mucho más interesado en el arte bruto".

El arte marginal no debe ser tratado de modo diferenciado, insiste. "No pertenece a paredes oscuras."

(Courtesy Delmes & Zander)

Todo para cualquiera

"Jean Dubuffet fue brillante, pero un tanto engañoso y algo fascista", afirma James Brett, productor de cine disidente. El británico ha convertido su pasión por el arte forastero (un término que evita) en una aventura que domina su vida.

Brett es el creador del Museo para Todo dedicado a "los artistas inexpertos, involuntarios, sin descubrir e inclasificables de los tiempos modernos", que abrió sus puertas en 2009.

Su museo nómada, que comprende obras procedentes esencialmente de su propia colección que se ha mostrado en Londres, Turín, París, Moscú y Venecia ha sido aclamada por el público y ha interesado a una audiencia completamente nueva al arte que defiende, aunque Brett tiene un enfoque mayor al de Dubuffet.

Este coleccionista está convencido de que el consumo conspicuo del arte moderno y contemporáneo durante las recesiones económicas ha ayudado a mantener en pie su aventura. "La gente necesita volver a conectarse con la creatividad", advierte.

Cuestionado sobre dónde encuentra a nuevos artistas, Brett responde que en sociedades no igualitarias, nombrando a los Estados Unidos como una de sus fuentes.

El término arte popular tiende a ser utilizado en ese país para estas expresiones de Arte Bruto, lo que a Brett suena apologético.

Brett considera que el 10% de los artistas son buenos, 5% son grandiosos y solo el 1%, asombrosos. "Mi trabajo consiste en ser honrado al presentar solo a los asombrosos”.

Arte Bruto

El artista francés Jean Dubuffet inventó este término para definir la producción de personas que en su aislamiento mental son capaces de desarrollar una enorme creatividad. Utilizan ese arte libre de todo condicionamiento cultural para huir de sus tormentos y expresar sus visiones interiores.
 
En 1971, Dubuffet legó su colección de 4.000 obras a la ciudad de Lausana. Dos años después, se inauguró la Colección de Arte Bruto en el Castillo de Beaulieu, convertida hoy en la meca del arte bruto mundial.

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¿Peligro en puerta?

A través de esta estela de notoriedad del Arte Bruto, Lombardi señala que el término ha sido utilizado a menudo de forma abusiva, por ejemplo, cuando el Ayuntamiento de París exhibió obras producidas en talleres de personas discapacitadas en noviembre de 2013 bajo el título Art Brut: absolument excentrique, una tendencia común que se utiliza en los trabajos surgidos de clases de terapia artística.

Subsiste también el malentendido en numerosas galerías de que todo arte producido por individuos marginales cae en esta categoría. Según Lombardi, esto está muy lejos de la verdad.

Solo cuando un concepto refleja un fuerte y complejo sistema de representación, único, puede considerarse Arte Bruto, insiste, e incluso así, debe destacarse el talento.

Lombardi subraya que no hay más talento o potencial creativo en los individuos considerados “marginales, que en el grueso de la población. “El fenómeno es muy raro”.

El impacto emocional de una obra, el modo en que hace vibrar al espectador, sigue siendo, en su opinión, el criterio último. “Uno no llega a ser de la noche a la mañana un experto del Arte Bruto”.


Traducido del inglés: Patricia Islas, swissinfo.ch


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