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Estrellas del cine desfilan por la alfombra roja de Zúrich



Sean Penn recibirá el 'Golden Icon Award' en el Festival de Zúrich.

Sean Penn recibirá el 'Golden Icon Award' en el Festival de Zúrich.

(Keystone)

Joven y con una trayectoria de mucho alboroto y poca sustancia, el Festival de Cine de Zúrich busca su sitio en el panorama europeo en lengua alemana. En su 7ª edición, el director artístico Karl Spoerri presenta un centenar de películas, algunas en estreno mundial, y un poco de ‘glamour’.

“Desde sus inicios el festival ha tratado de dar espacio a la nueva generación de cineastas que presentan en Zúrich sus óperas primas, sus segundos o terceros trabajos”, explica a swissinfo.ch Karl Spoerri. “El acento está claramente en la producción de calidad, sobre todo en las producciones en lengua alemana, y en esa pizca de mundanidad que en estos años se ha convertido en nuestro distintivo.”

Más allá de las tramas, las obras de esta 7ª edición giran en torno al tema de la identidad y la libertad. “Muchos directores provienen de regiones inestables o en conflicto. Están sedientos de cambio y se interrogan sobre las vías a seguir para dar un nuevo giro a su destino y al de sus países. Las cuestiones políticas, religiosas y de identidad constituyen el hilo rojo de la cartelera este año”.

Una cartelera que presenta 95 filmes, una veintena más que el año pasado, pero solamente una decena se presentan en estreno mundial. “Son pocas para un festival que se define como internacional”, comenta Antoine Duplan, crítico cinematográfico del diario ginebrino Le Temps.

Las 14 películas en concurso se dividen en cuatro secciones: dos consagradas a filmes y documentales del mundo entero y dos a las cintas en lengua alemana. Por el galardón Goldene Auge compiten varias cintas europeas, entre ellas Corpo celeste, una coproducción de la RSI (radiotelevisión suiza de lengua italiana), de la joven directora italiana Alice Rohrwacher.

Prácticamente ausentes, en cambio, en esta edición están los realizadores suizos. “La producción helvética es muy inconstante y reducida. Francamente, este año no había una gran oferta”, explica Karl Spoerri. “Aun así, en el concurso en lengua alemana figuran cuatro obras de cineastas suizos. El largometraje Alles eis ding, de Anita Blumer, y Mary & Johnny, de Samuel Schwarz y Julian Grünthal, así como los documentales Unter Wasser atmen – Das zweite Leben des Dr. Nils Jent, de Stefan Muggli y Andri Hinnen, y Darwin, de Nick Brandestini.

Un festival, víctima de su éxito

Será por su matiz alemán, su rivalidad con Locarno, su forma de imponerse en un panorama de festivales ricos en propuestas o por desarrollarse en la capital económica suiza, el caso es que  fuera de las fronteras germanófonas el Festival de Zúrich no termina de arraigarse. De las palabras de Antoine Duplan parece desprenderse cierta antipatía, fruto de una pasión por el cine de autor, que difícilmente comulga con las alfombras rojas y las grandes maniobras financieras.

“Si Locarno es una cita ineludible, en Zúrich resulta difícil encontrar a un periodista de la Suiza francófona”, explica el periodista de Le Temps. “Sinceramente, aún no he mirado detenidamente el programa, pero no me parece que contenga perlas cinematográficas. Muchos filmes ya se han presentado en Venecia o incluso en Suiza”.

Queda preguntarse cuál es el sentido de un nuevo festival en un país pequeño como Suiza, que con Locarno ha encontrado un minúsculo lugar entre los grandes eventos del cine. “Los numerosos festivales que alberga Suiza son un símbolo de nuestra diversidad cultural”, señala Spoerri. “El de Nyon se centra en el documental, el de Solothurn en la producción helvética, y el de Zúrich en otro nicho, con filmes de jóvenes directores internacionales y la producción en lengua alemana”.

¿Y cuánto pesa la sombra del Festival de Locarno sobre el futuro del de Zúrich? “No sufrimos la fama de Locarno, entre otras cosas porque no nos competimos. Se trata de dos festivales diferentes y cada uno tiene derecho de definir su propio espacio”.

El objetivo, según Spoerri, reside en conquistar un pequeño lugar en la primera fila de los festivales europeos, sobre todo entre los de lengua germana. “Pero para lograrlo no basta el entusiasmo, se necesitan los nombres y las películas apropiadas, y los recursos económicos correspondientes”.

Sean Penn, invitado de honor

Pese a los esfuerzos realizados en los últimos años, es un secreto a voces que la prioridad del Festival de Zúrich es apostar más por el ‘glamour’ que por la oferta cinematográfica. Además, las grandes estrellas no atraen solamente al público, sino también a los patrocinadores, que en Zúrich cubren el 85% del presupuesto de 4,9 millones de francos.

En la edición de este año estarán presentes el cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu, autor del muy premiado Babel (2006) y Biutiful (2010), así como el director británico Paul Haggis, conocido sobre todo por Crash (2004).

El actor, director y productor estadounidense, Sean Penn, recibirá el Golden Icon Award. “Creo que no son muchos los actores que han realizado tantos filmes de calidad en los últimos decenios”, explica Karl Spoerri las razones de esta elección.

Polanski, el fin de una polémica

En 2009, la cita dio mucho que hablar debido a la detención de Roman Polanski a su llegada a Suiza. Invitado al festival, el director franco-polaco fue arrestado por las autoridades helvéticas en el aeropuerto de Zúrich en cumplimiento de una orden de busca y captura emitida por Estados Unidos. Polanski estaba acusado de haber abusado de una joven de 13 años en 1978. Desde diciembre de 2009 permaneció bajo arresto domiciliario en su residencia de Gstaad hasta que en julio de 2010 recuperó la libertad, después de que el Ministerio suizo de Justicia y Policía decidiera no extraditarlo a Estados Unidos.

Dos años después, Polanski regresa a Zúrich para recibir el premio a su carrera que le fue conferido en 2009. “Es un punto final a un episodio desagradable que Roman Polanski tuvo que vivir con nosotros”, comenta Karl Spoerri. “Estamos felices de que haya aceptado venir a retirar su premio y a presentar en estreno mundial su nueva producción”.

¿El Festival de Zúrich no corre el riesgo de permanecer de nuevo a la sombra de sus estrellas? Según Spoerri, no hay nada que temer: “Está claro que se hablará de él, pero también está claro que la gente acude al festival para ver películas. Polanski es una parte importante del evento, podemos decir que nos ha acompañado durante los dos últimos años. Pero el festival ofrece al público mucho más que su presencia”. 

El Festival en cifras

La 7ª edición del Festival de Cine de Zúrich se celebra del 22 de septiembre al 2 de octubre.

En el programa figuran 95 cintas, 25 más que en 2010.

13 largometrajes compiten por el Goldene Auge, entre ellos Corpo celeste, de la italiana Alice Rohrwacher, una coproducción con la RSI (radiotelevisión suiza de expresión italiana).

Por la alfombra roja desfilarán el actor y director Sean Penn, que recibirá el Golden Icon Award, el mexicano Alejandro González Iñárritu (Career Achievement Award), el británico Paul Haggis y el franco-polaco Roman Polanski.

El presupuesto, cubierto en un 85% por patrocinadores privados, ha pasado de 4,1 a 4,9 francos.

Fin del recuadro


(Traducción: Belén Couceiro), swissinfo.ch


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