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Litteratura La dinámica juventud de las letras suizas

Melinda Nadj Abonji, Urs Faes, Dorothee Elmiger y Pedro Lenz (de izq a der) enel Salón del Libro de Basilea en 2010.

Melinda Nadj Abonji, Urs Faes, Dorothee Elmiger y Pedro Lenz (de izq a der) enel Salón del Libro de Basilea en 2010.

Su estilo, sensibilidad y tendencias son variadas. La joven literatura suiza atraviesa fronteras. A menudo, es más fácil su exportación al extranjero que el cruce de las barreras lingüísticas nacionales.

Antaño bien delimitadas, las fronteras literarias entre Francia y la Suiza de habla francesa se desvanecen poco a poco.

Una joven literatura helvética en francés llega hoy a las librerías en París, respaldada por el trabajo tenaz de los editores, como Zoé (Ginebra) y L'Age d'Homme (Lausana), y  galvanizada por  sus propias ambiciones: el sabor de amplitud que da a la escritura de algunos  novelistas un gusto exótico.

Este gusto convence. Incluso puede ayudar a ganar premios.

Es el caso de Aude Seigne y Jöel Dicker , ambos ginebrinos de 27 años. El primero viaja por el mundo con la ligereza de una golondrina en las Chroniques de l’Occident nomade (Premio Nicolas Bouvier, 2011).

El segundo interroga la América de ayer y hoy en La Vérité sur l’affaire Harry Quebert. Ficción que será traducida a 15 lenguas, recompensada el 25 de octubre pasado por el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y nominada - sin éxito - para el Premio Goncourt.

Los suizos francófonos y los grandes espacios

Es también el caso de Quentin Mouron, suizo-canadiense de 23 años. Autor de dos novelas. Au point d’effusion des égouts, que se desarrolla en Los Ángeles, y Notre-Dame-de-la-Merci, con Quebec como escenario. Recientemente publicada por la pequeña editorial Chaux-de-Fonnier, ésta última, de venta en Canadá, Bélgica y Francia, ha sido nominada para varios premios en la Suiza de habla francesa.

Otros escritores, otros éxitos. Oriunda del Valais, de  44 años, Noëlle Revaz pinta un moderno Don Juan en Efina  (publicado en 2010 por Gallimard). Ginebrina de 42 años, Dominique Ziegler analiza las conflictivas relaciones Norte-Sur en sus numerosas obras de teatro, entre las cuales Opération Métastases y N’Dongo revient, presentada en París.

Apoyo a la traducción

“París es un pasaje obligado para las letras francófonas. Entre la capital francesa y la Suiza de habla francesa, la corriente fluye mejor que de un lado al otro del río Sarine”, dice Isabelle Ruf, periodista y crítica literaria. Confirma que a los escritores suizos les cuesta seducir más allá de las fronteras lingüísticas helvéticas.

“En Ginebra, en Lausana, las editoriales luchan por hacer leer los autores suizos de expresión alemana. La Suiza de aquél lado del río Sarine se vuelve más hacia la zona alemana”. Una explicación: al no estar centralizada como Francia, Alemania acoge más fácilmente a los escritores en lengua alemana.

Entre ellos, Melinda Nadj Abonji, nacida en 1968 en Voivodina (otrora Yugoslavia). Establecida ahora en Zúrich, es autora de la aclamada Tauben fliegen auf, galardonada con el Premio de los Libros en Alemán 2010. Inspirado en la vida de la novelista, este libro, publicado por una editorial austriaca (Jung und Jung), aborda el tema de la inmigración y la integración.

“Melinda es un caso singular, confiesa Angelika Salvisberg, de Pro Helvetia. Con el apoyo de nuestra Fundación, su novela, muy difundida merced al premio que recibió, fue traducida al francés (Pigeon vole), inglés, polaco, sueco, italiano, húngaro ... Y la traducción al chino está en curso”.

Hay que decir que Pro Helvetia juega un papel importante en la “exportación” de la literatura suiza. “Nosotros no hacemos traducir nada”, precisa Angelika Salvisberg. “Apoyamos las necesidades y demandas de las editoriales en Suiza y en el extranjero, a condición de que los libros sean de buena calidad”.

El alemán y la música

Si el espacio de expresión alemana es muy abierto a los escritores suizos, no es solamente a causa de la comunidad lingüística. También se debe a la relación especial que los novelistas y poetas de lengua alemana tienen con la música.

“Muchos de ellos son artistas. Componen, cantar y actúan. Esta es una tendencia actual en el área de habla alemana que concierne sobre todo a la generación joven”,  precisa Isabelle Rüf. La relación con la música tiene influencia en la escritura. Es el caso de Melinda Nadj Abonji y de muchos escritores reunidos en el colectivo ‘Bern ist überall’.

Con sede en Bienne, ese colectivo cuenta autores que en su mayor parte son multilingües, entre ellos Pedro Lenz, figura del grupo (escribe en alemán, en dialecto suizo-alemán y en español) y que, como muchos de sus congéneres, tiene una relación con el lenguaje muy musical y oral.

Otro movimiento del mismo tipo fue creado alrededor del novelista Peter Weber y participan en él, Bodo Hell, Michel Mettler y Anton Bruhin.

Tesino, clandestinos y suspenso

Las preocupaciones de los escritores de la Suiza de expresión italiana son muy otras. Entre algunos de ellos hay militantismo, como en Fabiano Alborghetti. Nacido en 1970, es un escritor comprometido. “Vivió mucho tiempo en Italia con solicitantes de asilo y clandestinos”, dice Isabelle Rüf.

De esa experiencia nació Registro dei Fragili (editorial Casagrande, Bellinzona), una colección de textos publicada también en francés bajo el título Le Registre des faibles (editorial En bas, Lausana). Traducido a varios idiomas (árabe, inglés, turco, esloveno ...), el trabajo de Alborghetti es más popular en el extranjero que el de Pierre Lepori ejemplo, autor de la novela, Sessualità, de éxito confidencial aun cuando se editó en las tres lenguas nacionales de Suiza.

Por último, pero no menos importante, Andrea Fazioli (nacido en 1978), que ha cometido algunos crímenes en sus novelas policiales, ha sido bien recibido en Italia y traducido al alemán.

Quentin Mouron

Es el más joven de los autores citados en este artículo.

Nacido en Lausana en 1989, vivió una década en Quebec durante su infancia y al inicio de la adolescencia.

Los recuerdos de ese tiempo en América están impresos en sus dos libros.

“El primero lo empecé allá y lo terminé aquí. El segundo, Notre-Dame-de-la-Merci, lo escribí enteramente en Suiza.

Necesitaba interponer un océano entre mí mismo y la historia que cuento”.

La historia de dos hombres y una mujer en el centro de una tormenta, en ambos sentidos de la palabra. Tormenta de nieve en el invierno en Quebec, y tormenta sentimental para  un trío en busca de amores imposibles.

“Las grandes extensiones me inspiran. La literatura que habla solamente de Suiza o que se desarrolla solamente en Suiza acaba por ahogar.

"Era importante para mí reinventar lugares muy distantes que realmente conocí e integrarlos a mi libro. Una manera de decir: Vengo también de otros lugares y hago vivir esos lugares en Suiza”.


Traducción, Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch


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