El letal alud de Reckingen y el “milagro de la cuna”

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El 24 de febrero de 1970, una avalancha arrasó el pueblo de Reckingen (Valais) con un saldo fatal de 30 personas. Se recuerda como el alud más mortífero de la historia reciente de Suiza, pero también por el “milagro del bebé en la cuna”.

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Ursula Carlen tenía un año y se encontraba en su pequeño lecho cuando se produjo la avalancha. “La cuna ascendió el montón de nieve como una tabla de surf sobre una ola”, informaron medios locales de la época. El alcalde desestimó de inmediato esas versiones. Empero, un milagro sucedió hace 50 años.

A las 5:05 locales de ese martes, unos 1,8 millones de metros cúbicos de nieve se separaron del alpe de Bächji en el cantón del Valais y se desplazaron hacia el valle. Cuando la masa de nieve golpeó la casa de los Carlen, el tejado se derrumbó de una manera tal que formó un techo protector sobre la cuna de Úrsula. Una hora y media después, su tío la escuchó sollozar y la extrajo del lugar. Sus dos hermanos fueron menos afortunados. Forman parte de los seis niños, cinco mujeres y 19 oficiales del ejército que murieron ese 24 de febrero.

Los equipos de rescate buscan personas entre la nieve y los escombros. Keystone

Se habían producido fuertes precipitaciones y el viento había formado montones de nieve de hasta seis metros. La situación era inestable y, como advirtieron los residentes mayores, peligrosa. En los dos días anteriores al desastre, la cima de la montaña Honiggistein no se podía ver desde Reckingen. “Cuando eso sucede, el pueblo está en peligro”, dijeron.

En 1749, una avalancha en el valle de Conches había enterrado la vicaría y causado la muerte de tres sacerdotes y una criada. Desde entonces, ningún otro fenómeno similar había afecta al poblado, lo que alentó a algunas personas a construir casas al oeste, pese a los consejos de los más viejos.

Rescate y culpa

Inicialmente se culpó al ejército del desastre. Aviones supersónicos aflojaron la nieve, dijeron los lugareños. No hubo tales vuelos, respondieron los militares. Una práctica de tiro antiaéreo tuvo lugar el día previo a la tragedia, replicaron los parroquianos. Sería “muy improbable” que el ruido resultante hubiera causado el movimiento de la nieve, adujeron los expertos quienes atribuyeron el infortunado suceso al viento y a la nieve.

En cualquier caso, las tropas estacionadas en la vecina Gluringen fueron una bendición. Cuarenta minutos después de la avalancha llegaron los primeros contingentes de ayuda. En el lapso de 90 minutos, 19 personas fueron extraídas con vida, aunque algunas gravemente heridas. Una víctima murió luego en el hospital.

Las tareas de salvamento involucraron finalmente a 950 rescatistas y 13 perros. Fueron empleados 14 máquinas de construcción pesada y tres helicópteros. Tomó cuatro días la búsqueda del último cuerpo.

The funeral service for the local victims on February 28, 1970 Keystone

Entre los habitantes de Reckingen había un regusto a dolor, miedo, perplejidad e impotencia, pero la avalancha cimbró a todo el país, sumido aún en la consternación del atentado terrorista que tres días antes había costado la vida a las 47 personas que viajaban en un avión de Swissair.

El domingo y el lunes se llevarán a cabo dos servicios conmemorativos en la comuna de Goms, escenario de avalanchas fatales en 1827 (52 muertes) y 1720 (84 muertes).

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