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Dos horas a la semana de alemán

Un chico de Sry Lanka y tres de los Balcanes con la maestra. swissinfo.ch

Thines, Zenel, Atdheton y Miryona llegan al aula donde se imparte la clase suplementaria ‘Alemán para alumnos de idioma extranjero', ausentándose de algunas lecciones regulares de su 2° año de primaria.

Este contenido fue publicado el 26 agosto 2004 - 23:22

Es su tercer y último curso para mejorar sus conocimientos del idioma local.

Estamos en la escuela primaria del poblado de Kerzers, en el cantón suizo de Friburgo, en donde se imparte, desde hace más de 14 años, la clase de alemán para alumnos de idioma extranjero (‘Deutsch für Fremdsprachige (DfF)’, como en toda la región germanófona de Suiza.

La maestra Jeannette Galtschinski, responsable de seis grupos de entre tres y seis estudiantes del curso especial, da la bienvenida al nuevo curso escolar a los cuatro chicos, quienes en las vacaciones de verano visitaron sus lugares de origen... y se olvidaron un poco del alemán.

Thines, de Sry Lanka, y Zenel, de Kosovo, tienen 8 años de edad y asisten juntos al segundo año de primaria que realizan en una clase reducida, con menos de 10 alumnos, y diseñada para los estudiantes que requieren más tiempo en su aprendizaje y más atención del profesor.

Además de cumplir con su programa regular de materias, asisten este año, por última vez, al curso extraordinario de alemán.

Tres años de apoyo

Los niños tienen derecho a acudir a las clases de alemán como idioma extranjero sólo durante tres años. Ya lo hicieron durante su paso por el jardín de niños, tres horas por semana, y en el primer año de primaria, dos horas. En este nuevo curso escolar, también tendrán únicamente dos clases.

“Ahora sólo pueden acudir dos horas por semana debido a las medidas de ahorro actuales”, nos explica la maestra.

Atdheton y Miriyona vienen de los Balcanes. Ellos asisten a la clase normal (de entre 20 y 25 alumnos) del segundo año de primaria.

La clase comienza con la advertencia de la maestra de que dejen de hablar albanés entre ellos para poder iniciar el rito de seleccionar algunas canciones.

"Wir fahren nach Jerusalem und wer fährt mit?..." cantan al tiempo que unen sus puños en el suelo en señal de aceptación de esta invitación a ir a Jerusalén, que entona la letra de la melodía. Después, la guitarra les acompaña en su ejercicio siguiente.

En estas dos clases de 45 minutos por semana, el niño fortalece sus conocimientos lingüísticos, aunque, ciertamente, la evolución es diferente entre ellos, como explica Galtschinski.

“Algunos continúan toda su instrucción escolar en las clases reducidas y logran, al final, estudiar un oficio, otros cursan las clases normales de la primaria.”

Sin embargo, sus oportunidades para realizar estudios superiores son verdaderamente reducidas, por lo que Galtschinski está convencida de la importancia de estimular al niño en la edad preescolar con la inmersión en el idioma local.

Entre más pronto escuchen el idioma, mejor para ellos

“Se notan grandes diferencias entre los niños que tienen contacto regular con otros niños que hablan el idioma local en la etapa preescolar y los que no. Ellos, cuando llegan al jardín de niños, hablan sin problemas el alemán”, constata.

Y, según sus observaciones, los niños que llegan a su clase tuvieron poco o ningún contacto con otros niños fuera de su círculo familiar o étnico antes de los 5 años, “una verdadera catástrofe para el pequeño”, comenta.

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swissinfo, Patricia Islas Züttel

Contexto

En Friburgo, como en otros cantones, se han establecido clases especiales para niños extranjeros con escasos o nulos conocimientos del idioma local.

En el poblado agrícola de Kerzers, con 4.286 habitantes, 746 de los cuales son extranjeros, asisten a estas clases unos 45 alumnos en el nivel básico.

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