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El lenguaje de la infancia en el arte

Schützen - 1939, de Paul Klee. www.museo-cantonale-arte.ch

El mundo de los niños es un punto de referencia para numerosos artistas que ven en él una fuente inagotable de descubrimientos e inspiración.

Este contenido fue publicado el 07 noviembre 2004 - 13:13

El Museo Cantonal de Arte de la ciudad de Lugano presenta una exhibición con el sugestivo título de “Los niños terribles.

La infancia es aquel tiempo mítico de inocencia y pureza cuando el niño dibuja y construye su propio universo. Esto atrajo como nunca a los pintores de principios del siglo XX.

En la muestra Los niños terribles se plantea -a través de dibujos, pinturas, esculturas, vídeos e instalaciones-, la relación estrecha que tuvo la vanguardia artísticas histórica con el universo de los pequeños. Este lapso de tiempo comprende del año 1909 a 2004.

Pintores como Klee, Picasso, Kandinsky y Jawlensky, mostraron un gran interés por los dibujos infantiles hechos a lápiz o en colores. Estos artistas encontraban en ellos un vocabulario original e inmediato que respondía a sus propias expectativas de llegar a construir un auténtico lenguaje innovador en su pintura.

Arte moderno o primitivo

El mundo de los niños fue valorado desde siempre; sin embargo, a partir de las reflexiones del filósofo Jean Jacques Rousseau, la infancia fue considerada como un tiempo y un espacio “ideal”, lleno de inocencia, poblado de cosas maravillosas en el cual nada resulta imposible y la imaginación no tiene límite alguno.

El siglo XX trajo consigo una serie de cambios de mentalidad en los que el arte experimentó una profunda crisis de valores, que orilló a varios pintores a buscar nuevas vías de expresión para sus composiciones.

Entre ellos estaba Picasso, a quien se le debe el redescubrimiento del arte africano, fundamentalmente las máscaras y la expresión infantil en el campo del dibujo.

Estos artistas modernos veían en los trabajos hechos por niños un terreno fabuloso de experimentación que en gran medida les impulsaba a liberarse de ciertas formas y convenciones, permitiéndoles entrar más fácilmente en el campo de las emociones.

La creatividad infantil enseñaba a los mayores a ver con ojos distintos la realidad que les rodeaba. El mismo Picasso exclamaba que después de muchos años debió aprender a pintar como si fuera un niño...

Los trabajos de estos chicos hechos con una técnica arcaica y simplicísima, les mostraba a los creadores adultos un camino nuevo en el arte, más libre, menos severo. Les aseguraba a ellos una indudable frescura en la manera de interpretar la realidad en sus cuadros, a tal grado de no saber dónde se encontraban las fronteras entre arte moderno o primitivo

Se descubre otra sensibilidad

Los primeros artistas de renombre que se interesaron verdaderamente en los dibujos infantiles fueron Kandinsky junto con su compañera Gabriele Münter y el grupo alemán de pintores llamado “El jinete azul” (1911)

Estos creadores lograron reunir una importante colección de trabajos infantiles de todo tipo que se dieron a conocer, en parte, en el famoso “Almanaque”. Publicación de 1912 en el cual los seguidores de “El jinete azul” expresaban la filosofía de su grupo.

Estos dibujos hechos por los niños se encuentran actualmente reunidos en la Lenbachhaus de Mónaco y son considerados como obras artísticas. Una buena parte de este material aparece en la exposición del Museo Cantonal de Lugano.

Las enseñanzas de hijo a padre

Paul Klee, por su parte, no tuvo que ir muy lejos, pues los dibujos de su propio hijo, el pequeño Félix, abrían al padre un nuevo horizonte de posibilidades.

A tal punto que se ponían a dibujar juntos. Del mismo modo, la relación de Jawlensky con los dibujos de su hijo revela en el arte del gran pintor la importancia de la dimensión infantil.

En la exhibición “Los niños terribles” se presentan tanto obras de Picasso, como de Mirò, Dubuffet, Munari, Tinguely etc. junto con los trabajos que hacían los hijos de los artistas o de los niños que ellos conocían.

El resultado es realmente impresionante, pues uno se pregunta ¿cuál es la diferencia entre un Dubuffet original y el dibujo de un chico de 5 años?

El mismo pintor Macke escribió una vez: “Los niños que se expresan directamente a partir de sus emociones íntimas ¿no son más creadores que los seguidores del ideal griego?”

El aspecto irracional, juguetón, liberador y fantasioso del lenguaje infantil, también dejó su huella profunda en los artistas del futurismo, del dadaísmo y, por supuesto, en los surrealistas. Estos creadores veían en el vocabulario de los pequeños una ausencia de voluntad estética.

Ya en los últimos años al arte contemporáneo se ha apropiado de ciertos valores comunes en la infancia como elementos pueriles, inquietantes e irreverentes. Así, se presentan para ilustrar esta tendencia obras de Joseph Beuys, Christian Boltansky, Giulio Paolini y Andy Warhol, entre muchos otros más.

La exhibición “Los niños terribles” ha atraído a un numeroso público de padres y de hijos talentosos o ¿terribles? a Lugano. Terminará el 16 de enero de 2005.

swissinfo, Araceli Rico.

Datos clave

El Museo Cantonal de Arte de Lugano presenta hasta el 16 de enero de 2005 una serie de obras que reflejan la influencia de la niñez en los grandes maestros: Klee, Kandisky, Picasso, MIró, entre otros.

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