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El taller de 'Fê', espacio de arte e integración

Amanda, Lili, Caro, Maureen y Loulou en el Taller del Hada (LaFée).

Lausana: en el número 2 de la Avenida de la Fantasía, el taller del Hada ofrece a niños y adolescentes un mundo mágico al que se accede por la puerta del arte.

Mediante la creación de toda suerte de expresiones plásticas, los chicos aprenden también a convivir con sus semejantes.

"En realidad nos divertimos mucho, los niños vienen de orígenes diferentes. El arte es universal, es un factor de integración y eso no es sólo un cliché. No nos importa si son negros, asiáticos, europeos... Estamos aquí para aportar algo", explica la artista suizo-brasileña Fernanda Schweizer, creadora del 'atelier La Fée'.

Pero su taller, en la capital del cantón de Vaud, además de ser un espacio privilegiado para la creación y la convivencia, ofrece a los jóvenes artistas la posibilidad de exteriorizarse, de participar en una especie de terapia de grupo.

"Los chicos lanzan una mirada crítica y admirativa. Sus creaciones llevan la impresión de sus orígenes, su educación, su cultura, su estado de ánimo. Un niño triste emplea colores sombríos, pero también refleja su espíritu en la forma, en la expresión facial que da a un personaje".

El nombre de 'La Fée' (el Hada, en francés) no sólo cuadra a cabalidad con ese mundo onírico poblado por duendecillos y ángeles en papel maché y que, concordancia obliga, se ubica en la 'Avenue de la Fantasie' (Avenida de la Fantasía). Fée también hace referencia a Fê, que en lengua portuguesa es el diminutivo de Fernanda.

"Una vieja pasión"

"El taller nace de una pasión que yo tenía por el papel maché, una pasión que había dejado de lado (...) Empecé a desarrollar ese lado artístico y un día reuní el coraje de lanzarme", cuenta nuestra interlocutora.

Fernanda nació en el seno de una familia a la que el arte no era ajeno. Su madre es pintora; arquitecta, su hermana, y la escultura era propia del abuelo. "Siempre viví en ese ambiente. Sin embargo, originalmente mi centro de interés estaba en la escritura y la lectura, de ahí que haya hecho mis estudios en periodismo".

Con todo, una serie de obstáculos que encontró en Suiza -donde reside desde hace más de una década- para continuar por el camino de la prensa, la llevaron a elegir la comunicación por otra vía: la de las artes plásticas (En más sobre el tema: 'Artista extranjero en Suiza, chic; otra profesión...')

La artista inició la enseñanza de manera informal, en el garaje de la casa de una amiga. La apertura del 'atelier La Fée' apenas tuvo lugar en marzo del 2005 y el público ha respondido con entusiasmo. Los cursos están reservados a los chicos, pero Fernanda ya tiene una lista de adultos que quisieran inscribirse.

Piezas personalizadas

Fernanda dedica las tardes a la enseñanza y las mañanas a sus creaciones. Sus obras están a la venta en el mismo taller, pero también recibe pedidos de particulares y de almacenes. En diciembre, por ejemplo, la demanda superó sus posibilidades.

Una muestra más de su creatividad: el diseño y elaboración de piezas personalizadas, "una posibilidad que la gente descubre y adora". Se trata, por ejemplo, de la reproducción en papel maché de las personas concernidas, a partir de sus rasgos característicos. "Son caricaturas, figuras divertidas que la gente aprecia mucho".

El repertorio de su obra plástica incluye pinturas, esculturas y toda suerte de objetos de corte 'art-deco', elaborados con base en el papel maché, amén de una larga serie de materiales: barro, hierro, pintura acrílica, óleo... Su taller es un universo de colores y de seres fantásticos en los que se adivinan las raíces latinoamericanas de su autora.

Más allá de la realidad

Las creaciones de Fernanda -y las de sus alumnos- reflejan también la preocupación constante de un arte en libertad.

"Mi rol es el de proponer. Luego muestro cómo hacerlo, la parte digamos técnica, la base. La forma, los colores y los detalles de la terminación salen de las cabezas de los chicos. Es su creatividad y cuanto más pasa el tiempo, más son capaces de crear ellos mismos".

Explica que cuando organiza sesiones libres, no da un tema. Pregunta a los niños ¿qué quieren hacer? Y los chicos proponen, y cada uno hace algo diferente y eso sale de su interior, de sus vivencias, de su personalidad a nivel de los colores y de las formas.

"Los que observan mi creación pueden ver que no hay nada que corresponda a la realidad. Todo está deformado, por ejemplo, muñecas con piernas muy largas, talle muy fino, cabeza grande, pero sin caer en lo grotesco. Se trata de una forma de caricatura artística y divertida. Busco que mis creaciones gusten a los adultos y a los niños. Jamás podré hacer algo perfecto, todo está deformado. Ahí esta el arte. Es la diferencia con respecto a lo que uno encuentra en otra parte".

swissinfo, Marcela Águila Rubín

Datos clave

'L'atelier La Fée' se ubica en el número 2 de 'l'Avenue de la Fantasie' de Lausana.
En este spacio de creación, Fernanda Schweizer imparte cursos para niños y adolescentes.
Los participantes en ese taller de artes plásticas emplean papel maché, barro, fierro, acrílicos y óleos, entre otros elementos.

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Contexto

Fernanda muestra las técnicas para la elaboración de las piezas y ofrece una gran espacio de libertad para desarrollar la creatividad de sus chicos.

El taller del Hada es un espacio de arte pero también de convivencia.

Las creaciones de Fernanda están expuestas en el taller.

La artista suizobrasileña obtuvo el premio mensual de la revista francesa Creamanía.

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