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El toro, de Mitra a Picasso

'Mitra matando al toro' bajo relieve de Sidón del siglo IV préstamo del Louvre.

(swissinfo.ch)

La Fundación Gianadda ha inaugurado este viernes (29.06), en la ciudad de Martigny, cantón suizo del Valais, la exposición titulada: 'Picasso bajo el sol de Mitra'; la antigüedad y la modernidad enlazadas por el símbolo del toro en una ciudad predestinada.

En la ciudad de Martigny, llamada Octodure en tiempos de los romanos, fue hallado en 1993 un mitreum, es decir, un santuario dedicado al dios solar Mitra, edificado hacia el siglo III de nuestra era. Sus ruinas son todavía visibles en el subterráneo de un inmueble de apartamentos. Por ahora no se han encontrado otros restos del género en el país.

"Aquí en Suiza, estamos en la confluencia de las grandes vías de comunicación entre Italia, Alemania y Francia, entre diferentes lenguas y culturas", explica el comisario de la exposición, Gérard Régnier, director del Museo Picasso de París. "Es lo que me ha fascinado de Martigny: ese punto de encuentro que se remonta a la historia romana y quizás antes, a la prehistoria, cuando el toro era ya adorado en este lugar. Esa adoración del toro es lo que me dio la idea de proponer una exposición en torno a Picasso y el culto a Mitra".

El toro, objeto de culto y de sacrifico, es central en el mitracismo. Los artistas representaban a Mitra matando un toro blanco con la ayuda de un largo cuchillo. La sangre vertida debía contribuir a regularizar el orden cósmico y aportar la salvación a los hombres. La muerte de la bestia reforzaba simbólicamente la vida y la solidaridad de los seres vivos contra la muerte.

El mitracismo, de origen persa, fue llevado por los soldados romanos a Italia y después a las provincias romanas. En Europa, al inicio del primer milenio, el mitracismo y el cristianismo, dos religiones "importadas", posiblemente estuvieron compitiendo para ganar adeptos.

Por otro lado, el toro es también un elemento central en la obra de Picasso. Evidentemente, a través del tema de la corrida. La primera pintura conocida del artista español, realizada cuando tenía ocho años, es precisamente de un picador. A partir de 1933, cuando Picasso se aleja sentimentalmente de España a causa de la situación política, la figura del minotauro adquiere preponderancia en su obra.

En Picasso el culto al toro se relaciona también con la ilustración de la crucifixión: "La muerte de un hombre-dios en la cruz, la otra gran religión de la salvación", comenta Gérard Régnier.

Lógicamente, la exposición de la Fundación Gianadda muestra paralelamente obras de Picasso -pinturas, dibujos, grabados y esculturas- y piezas antiguas sobre Mitra. Reflejos, oposiciones y complementación.

El toro en la obra de Picasso, una impregnación cultural doblada en una reflexión espiritual: sí, pero hay algo más. "Se puede leer la figura del toro en la obra de Picasso como una proyección inmediata de lo que era él mismo: un hombre-toro", constata Gérard Régnoer.

"Cada una de sus obras es pues como una confesión frente al sexo, al amor y la muerte", añade el director del museo Picasso de París.

'Picasso, bajo el sol de Mitra': un acontecimiento cultural propuesto por la Fundación Gianadda en Martigny, hasta el 4 de noviembre próximo.

Bernard Léchod


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