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Kusha y Amilcar: unidos por el amor y la danza

Kusha Alexi y Amilcar Moret González son pareja en la vida y en el escenario.

(swissinfo.ch)

Desde que se conocieron en Múnich han compartido techo, lecho y escenario. La suiza Kusha Alexi y el cubano Amilcar Moret González, solistas del ballet de la Ópera de Zúrich, han deleitado al público durante dos temporadas.

Ahora se disponen a iniciar una nueva etapa en su carrera. Su próxima escala será Hamburgo.

Es una mujer alta y suave, de extremidades largas y cuello fino, que luce esbelta y elegante como un cisne. En ese papel, precisamente, el doble papel de Odette/Odile en el 'El Lago de los cisnes', se despide este viernes del público suizo.

"Para mí es el prototipo ideal de la bailarina", asegura Amilcar Moret González. "Yo diría que lo tiene todo: unas posibilidades físicas increíbles para bailar y una gran sensibilidad para interpretar a los diferentes personajes y temas de los ballets".

Tampoco Kusha Alexi escatima elogios hacia su esposo: "Es un bailarín con una gran fuerza expresiva, enérgico, vivaz, pero a la vez delicado y sensible, nítido en la ejecución de cada movimiento, claro y preciso", anota.

Dicen que los polos opuestos se atraen. Lo cierto es que "el cisne blanco" y el "bailarín de raza" - como los definió Heinz Spoerli, director artístico y coreógrafo del Ballet de Zúrich – estaban hechos el uno para el otro.

"No nos enamoramos bailando"

Se conocieron hace nueve años en Múnich, cuando Amilcar se incorporó al cuerpo de ballet de la Ópera Estatal de Baviera. "No nos enamoramos bailando. En esa época no bailábamos juntos. Yo tenía 20 años, acababa de llegar y Kusha ya era solista de la compañía".

"Al principio no hubo nada entre nosotros... o al menos no por mi parte", cuenta con esa gracia y desparpajo cubano que le caracterizan. "Pero ella me dijo después que ya desde el principio me había echado el ojo".

Y Kusha confirma que el chico le gustaba: "Tenía buena planta, pero también pensaba que era el prototipo de macho cubano y eso no iba conmigo", asegura, y suelta una carcajada. Además, carecían de un idioma común para entablar un diálogo. En aquella época Amilcar hablaba francés y español; Kusha alemán e inglés... Hoy, se comunican en la lengua de Shakespeare.

Pasaron los meses hasta que un día coincidieron en una fiesta de cumpleaños. "Ella llegó y, no sé, estaba diferente de cómo yo la veía todos los días, con el pelo suelto...", recuerda Amilcar con una sonrisa de oreja a oreja. Aquella tarde hablaron mucho y Kusha descubrió que detrás del supuesto "macho cubano" había un ser "con un gran corazón". "Y a partir de ese momento luché por él y ya no lo perdí de vista", confiesa.

Así comenzó una hermosa historia de amor que acabó en intercambio de alianzas hace ahora cinco años. Se dieron el 'sí, quiero' en tierras helvéticas y luego festejaron por partida doble, primero en Suiza y luego en Cuba.

Pareja en el escenario

Desde que sus caminos se cruzaron en Múnich han compartido escenario en múltiples ocasiones y han formado pareja en 'Don Quijote', 'Raimonda', 'Coppélia', 'Otelo', 'Manon', entre otros ballets.

"Mucha gente dice que bailar juntos es una desventaja" por eso de que la confianza da asco. "Uno dice las cosas más abiertamente que si estás bailando con alguien que tienes que tener cuidado de cómo las dices", reconoce Amilcar.

"También tenemos nuestras discrepancias, pero nosotros nos sentimos muy bien bailando juntos, porque yo confío mucho en ella y ella confía mucho en mí como partenaire". Y es que los pasos y elevaciones que realiza la bailarina en el 'pas de deux' (paso a dos) serían imposibles sin la ayuda de su compañero masculino, que la apoya y la lleva.

Amilcar reúne esas cualidades, "es un magnífico compañero, porque se ha formado en la escuela cubana (repertorio clásico), tiene una excelente técnica y sabe amoldarse a la bailarina", puntualiza Kusha.

"Hoy, muchos hombres son excelentes solistas, pero pésimas parejas de baile en los duetos", explica. Pero además de dominar a la perfección la técnica del 'pas de deux', "me conoce muy bien, conoce mis estados de humor y sabe lidiar con ellos".

Planes de futuro

Kusha había jurado y perjurado que no uniría su vida a un bailarín. Hoy, sin embargo, reconoce que "es muy difícil que alguien que no está en este oficio entienda todo el trabajo y dedicación que requiere, los horarios irregulares", las giras, las representaciones.

"Nosotros nos vemos durante el día", entre ensayo y ensayo, "estamos sometidos a la misma presión y nos entendemos, porque compartimos la misma profesión". De hecho, "hay muchas parejas en las compañías, porque tenemos poco tiempo libre para salir y conocer a otra gente", apunta.

En sus planes entra el de formar una familia, un proyecto que dejan para más adelante, pues acaban de firmar un contrato de dos años con el Ballet de Hamburgo. "Sí, quiero tener un hijo, pero también me asusta un poco", confiesa Kusha.

Un ballet difícil como 'El Lago de los Cisnes' requiere "toda mi concentración" y "no sé si seré capaz de compaginar las dos cosas", aunque siempre cabe la posibilidad de renunciar a papeles tan exigentes y bailar coreografías menos complejas.

Son contadas las bailarinas que reanudan su carrera después de la maternidad, pero cuando vuelven al escenario "muchas son más bellas y bailan mejor que antes de ser madres", sostiene. "No sé cómo será en mi caso..."

Una compañía muy buena

Kusha y Amilcar, a punto de iniciar una nueva etapa en su carrera, se llevan un grato recuerdo de las dos temporadas que han bailado en Zúrich.

"Tuvimos la oportunidad de trabajar, por primera vez, en una compañía donde el director es también coreógrafo", señala Amilcar, que ha bailado 'allem nah, allem fern' o 'Les débauches du rêve', creaciones de Heinz Spoerli.

El coreógrafo suizo, renombrado por su labor en la modernización de los ballets clásicos, ha conseguido que la compañía de Zúrich que dirige figure hoy entre las mejores de Europa.

"Nos hemos sentido muy bien y hemos bailado mucho. También nos ha gustado mucho el público aquí en Suiza, su extraordinaria aceptación de las cosas que la compañía hace. Hay mucha relación entre los bailarines y los amigos del ballet", concluye Amilcar. "Es una compañía muy buena y estamos muy contentos".

swissinfo, Belén Couceiro

Contexto

Nacida en 1976 en Zúrich, Kusha Alexi se inició en el ballet a los ocho años y se formó en Zúrich y en la Academia de Ballet de Múnich.

Además de los principales papeles del repertorio clásico, ha bailado coreografías neoclásicas y contemporáneas en los ballets de Múnich, Montecarlo y Zúrich.

En 1993 fue finalista y mejor bailarina suiza del 'Prix de Lausanne'. Ese mismo año ganó el segundo premio en la IV Competición de Eurovisión para Jóvenes Bailarines (Estocolmo), y en 1994, la medalla de plata en el Concurso Internacional de Ballet de Jackson (Mississippi).

Amilcar Moret González nació en La Habana en 1977 y se formó en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Entre sus profesores figuran sus padres, Ofelia González (ex primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba) y Pablo Moret.

Ha interpretado obras de los repertorios clásico, neoclásico y contemporáneo con el Joven Ballet de Francia, y luego con los de Múnich, Montecarlo y Zúrich.

En 1995 ganó la medalla de bronce en el Concurso Internacional de Ballet y Coreografía en Helsinki y, en 1996, la medalla de oro en el Concurso Internacional de Danza en París.

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