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La magia que emana de Locarno

Las proyecciones nocturnas en la Piazza Grande son únicas. Keystone

Es mucho menos comercial que los de Cannes, Venecia y Berlín, pero emblemático por sus proyecciones nocturnas en la 'Piazza Grande'.

Este contenido fue publicado el 06 agosto 2003 - 18:07

Este miércoles comienza la 56ª edición del Festival de Cine de Locarno, cuya magia reside en el ambiente y en el público.

Locarno no es Cannes ni Venecia ni Berlín. Locarno tampoco es un festival para quienes deseen ver grandes producciones taquilleras al estilo holywoodiano

“Las novedades que se presentan en un festival como el de Locarno no son interesantes para el mercado cinematográfico”, señala Daniel Hitzig, presentador del filmclub, programa de cine de la televisión suiza de expresión alemana DRS.

“Por ejemplo, un director de Taiwan, que gana el Leopardo de Oro en Locarno, cae en el olvido al día siguiente de ser galardonado, aunque tenga toda una carrera por delante.”

Un festival no comercial

“Los que cuentan en el mercado son los festivales de Cannes, Venecia y Berlín. El cine se rige por criterios comerciales. El de Locarno, en cambio, es un festival volcado en el valor artístico de los filmes”, opina Daniel Hitzig.

Antonello Catacchio, crítico cinematográfico del diario italiano ‘Il Manifesto’ y gran conocedor del festival coincide en que “Locarno no apuesta por los directores consolidados, pero su programa suele estar lleno de sorpresas. Y luego están las retrospectivas, una serie de clásicos del cine, que merece la pena ver una y otra vez.”

Por ello no sorprende que en el programa de este año, tal vez incluso más que en las ediciones anteriores, no figuren megaproducciones americanas. “Últimamente, según mi opinión personal, muchos de los filmes americanos propuestos eran malos.”

Otro de los aspectos más interesantes de Locarno, según Catacchio, es la apertura del festival a otras formas de expresión artística, en esta ocasión será el jazz.

Es importante que un evento adquiera carácter. Y es que el crítico italiano opina que la última edición de Cannes, por muy prestigioso e importante que sea en el mundo, fue más bien modesta.

“Locarno, en cambio, se vuelca en la innovación, en la búsqueda de directores nuevos y de cintas poco proyectadas. Con razón. Además, logra magistralmente integrar todo esto en el programa.”

“Siempre me ha sorprendido mucho el público de Locarno. Hay una inmensa cantidad de aficionados - de jóvenes, sobre todo -, abiertos a ver todo tipo de producciones cinematográficas y de directores poco conocidos.”

Apertura al mundo

El cineasta y productor suizo Samir, que este año presenta cuatro cintas en Locarno, destaca también el carácter estival, el ambiente de vacaciones que rodea a la reseña cinematográfica.

Con relación a otros festivales de dimensiones similares, como los de Rótterdam y San Sebastián, Locarno tiene la ventaja de estar ubicado en un bello ambiente estival, bañado por las aguas del Lago Maggiore, al sur de los Alpes.

“Locarno no es el festival comercial”, señala el director suizo de origen iraquí. “Pero la gente viene para disfrutar, y esto ayuda a su vez al mercado del cine”.

Hay productores internacionales que compaginan la asistencia a la reseña con unas relajadas vacaciones, algo impensable en otros festivales, precisa.

Pero Locarno es también una cita ineludible para el cine suizo. “No hay muchos festivales en Suiza con una proyección internacional. Tenemos el Festival de Documentales de Nyon, pero el de Solothurn (las Jornadas Cinematográficas) es un evento primordialmente nacional.”

Locarno es la oportunidad para que las producciones suizas se conozcan fuera de las fronteras del país.

“Naturalmente Locarno es menos importante para los productores extranjeros, que quieren estar en Cannes, Venecia o Berlín. Locarno compite más bien con los festivales de Rótterdam y San Sebastián”, puntualiza Samir.

Frente a estos dos últimos, el cineasta nacido en Bagdad sostiene que, a diferencia de Rótterdam, en Locarno se presentan menos filmes ‘occidentales’ innovadores. Mientras que el de San Sebastián es más rico en cine de ficción.

swissinfo, Raffaella Rossello y Hansjörg Bolliger
(Traducción: Belén Couceiro)

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