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La producción italo-suiza, bien recibida en Berlín

Ivan Franék y Barbara Lukesová son los protagonistas de la historia.

(Keystone)

'Brucio nel Vento', candidata con buenas posibilidades de obtener Osos en el Festival Internacional de Cine de Berlín.

La película suizo-italiana 'Brucio nel Vento', dirigida por Silvio Soldini, fue calurosamente recibida este fin de semana por el público y la crítica en el 52º Festival Internacional de Cine de Berlín y cuenta con buenas posibilidades para alcanzar alguno de los Osos de Oro y de Plata del evento.

La historia de Tobías, un refugiado checo que llega a Suiza huyendo de su traumático pasado hasta que reencuentra a Caroline, su verdadero amor, es sobresalientemente interpretada por Ivan Franék y Barbara Lukesová.

Los actores fueron muy aplaudidos también durante la conferencia de prensa que se celebró después del estreno de la película en el Festival.

Soldini, nacido en Milán en 1958 y nacionalizado suizo, asistió en 1980 a un curso de cinematografía de la Universidad de Nueva York antes de formar su propia compañía productora y comenzar a filmar en 1984.

El director no sólo logra plasmar con gran maestría la situación dramática que afrontan ambos personajes, sino que echa también una aguda mirada a la vida monótona y al aislamiento a que se ven sometidos los extranjeros que no logran integrarse a las costumbres del país helvético.

Una mirada a la vida de un inmigrante

Inspirado en la novela 'Aquí', de la húngara Agota Kristof, el realizador trata de poner un final con perspectiva de futuro a su obra, al "darle una oportunidad a Tobías para ser feliz en la vida, tras las terribles circunstancias vividas en su niñez."

Carolina, hija del maestro del pueblo, es su compañera de banco en la escuela. Tobías, hijo de la prostituta de la localidad, descubre entre los hombres que entran y salen de su casa que también el maestro es su padre.

Una noche el niño oye discusiones en la alcoba de su madre, toma un cuchillo y espera a que la pareja se duerma para clavárselo por la espalda a su progenitor. Huye despavorido, se oculta por un tiempo, pasa a Occidente y llega años después a Suiza, donde consigue empleo en una fábrica de relojes.

El joven inmigrante no sólo padece los efectos del choque cultural, sino también las graves consecuencias psíquicas de los hechos vividos durante su infancia. Escribe un diario y un libro, se refugia en sus textos y busca a Carolina en cada una de las mujeres con las que mantiene relaciones fugaces.

Finalmente Carolina llega también a Suiza, casada con un físico checo, y comienza a trabajar en la misma fábrica de relojes en la que está empleado Tobías desde hace más de una década. El reencuentro no está exento de acontecimientos dramáticos, pero ambos siguen juntos pese a las adversidades.

La película fue filmada en su totalidad en Suiza

"No fue fácil encontrar a estos dos actores checos para interpretar los papeles principales", dijo Soldini. "Durante meses buscamos por varias ciudades de Europa, hasta que dimos con Franék en París y con Lukesová en Praga, donde sigue trabajando como actriz teatral".

"Cuando leí el guión me gustó muchísimo y acepté de inmediato el ofrecimiento, porque vi en él una gran oportunidad para mi carrera", declaró el actor. "El personaje de Tobías me parece muy sincero, muy auténtico y de inmediato me puse en su piel", agregó.

"Sé lo que pasa un inmigrante cuando llega a un país extraño, porque también a mí me ha pasado algo similar en Francia", señaló Franék. "En Suiza, los extranjeros tratan de vivir en sus comunidades para compensar de alguna manera la soledad y el aislamiento a que se ven sometidos", añadió.

La película fue filmada íntegramente en una localidad suiza cercana a Neuchâtel, cuenta también con actores suizos en el reparto y es hablada en checo y francés. "He tratado por todos los medios de no situar la película en ninguna época determinada, he preferido que la historia fuera atemporal para que no pierda su carácter universal en el enfoque del problema de la migración", concluyó el director suizo-italiano.

Juan Carlos Tellechea, Berlín


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