La vida caótica y enriquecedora de la Vía Láctea

Considerada como gemela de nuestra Vía Láctea, la galaxia Andrómeda presenta la misma estructura en espiral. astrosurf.com

Nuestra galaxia es una vieja dama de 13.000 millones de años, con una vida muy turbulenta, pero que se enriquece con la edad.

Este contenido fue publicado el 21 abril 2004 - 13:40

Tras observar 20 años el movimiento estelar, un equipo de astrónomos daneses, suecos y suizos publica sus conclusiones.

El universo es movimiento. La Luna gira alrededor de la Tierra. La Tierra y los otros planetas, alrededor del Sol. Y el Sol gira también, junto con otros 200.000 millones de estrellas que forman parte de nuestra galaxia.

Pero, ¿cuál es, exactamente, el movimiento de los astros en el interior de esta gigantesca estructura en espiral que nombramos Vía Láctea?

En busca de respuestas, tres equipos de astrónomos apuntaron durante 20 años las lentes de sus telescopios a las estrellas vecinas al Sol.

Hoy publican sus conclusiones en la revista europea ‘Astronomy and Astrophysics’ bajo el poético título de ‘Cuentos de las mil y una noches’.

Observaciones del vecindario

Hicieron falta, efectivamente, más de mil noches de observaciones para reunir sus informaciones, analizadas con rigor.

Conducido por Brigitta Nordström, del Instituto Niels Bohr de Copenhague, el equipo estuvo integrado por sabios daneses, suecos y suizos.

Entre ellos figuraron miembros del Observatorio de Ginebra, conocidos en el mundo de la astronomía por sus numerosos descubrimientos de planetas cuyas órbitas giran alrededor de otras estrellas como nuestro Sol.

“Hemos definido la velocidad, la composición química y la edad de 14.000 estrellas”, explica Michel Mayor, responsable del equipo ginebrino.

“Se trata de una muestra representativa de estrellas de la misma masa que el Sol, y que se encuentran aproximadamente a la misma distancia que él del centro de la galaxia”, agrega Mayor.

Un camino abrupto

Primera constatación: el curso de una estrella en la galaxia no es un cauce tranquilo.

Aunque los astros mas jóvenes tienen la tendencia a seguir una órbita semicircular, durante el curso de su vida experimentan numerosos “papirotazos gravitacionales” que les provocan una trayectoria más excéntrica.

Estos fenómenos se producen cuando una estrella pasa cerca de una gran nube -resultado de la explosión de una supernova-, de un agujero negro o de un brazo galáctico.

Además, es casi una certeza que la Vía Láctea terminará absorviendo las dos pequeñas galaxias satélites conocidas bajo el nombre de Nubes de Magallanes, que orbitan en torno a ella atraídas por su formidable fuerza.

Esto significará que sus estrellas se unan a las de nuestra inmensa espiral, modificando aún más su equilibrio, como se produce regularmente en todas partes del Universo.

Cabe aclarar que fenómenos como éste ocurren a una escala tan grande que un planeta como el nuestro no corre riesgo alguno de ser afectado.

Composición estelar

Pero ese no es el resultado más espectacular de esta vasta investigación, de índole casi filosófico.

“Hemos confirmado que las estrellas de generaciones más recientes son significativamente más ricas en elementos pesados que las otras”, explica Michel Mayor.

En los albores del Universo, las primeras estrellas contenían mayoritariamente hidrógeno y helio, los elementos químicos más simples y ligeros. Las temperaturas y presiones en el corazón de esos astros forjaron elementos más pesados.

El carbono, componente esencial de la materia viva, el oxígeno que respiramos y el silicio, presente en grandes cantidades en la corteza de los planetas rocosos, surgieron de estrellas muertas desde hace miles de millones de años.

La edad enriquece

La riqueza en elementos pesados de la galaxia aumenta gracias a la muerte de las estrellas más viejas. Al explotar, lanzan su materia en el vacío, formando vastas nubes de polvo, más ricas que aquellas que las engendraron. Y de estas nubes nacen a su vez los nuevos astros.

De esta forma, el Universo sería como una formidable máquina cuya producción se enriquece de materiales cada vez más pesados y complejos, a medida que ésta envejece.

Es una teoría que permite albergar grandes expectativas en torno a las oportunidades de ver nacer nuevos mundos y nuevas formas de vida.

En términos científicos, Michel Mayor se conforma con indicar que este creciente enriquecimiento “puede tener influencia en la formación de nuevos planetas”.

“Hemos podido determinar, aquí mismo en Ginebra, que la aparición de los planetas se hace más frecuente alrededor de estrellas ricas en elementos pesados”, confirma el astrofísico.

swissinfo, Marc-André Miserez
(Traducido por Patricia Islas)

Contexto

-Tras veinte años de investigaciones, un equipo de astrónomos determinaron la velocidad, la composición química y la edad de 14.000 estrellas.

Descubrieron que las estrellas jóvenes tienen órbitas semicirculares.

La investigación confirma que las estrellas más jóvenes contienen más elementos pesados que las más viejas.

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