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Locarno, a la vanguardia del cine vídeo

La sed de aprender en 'Aleph Bay'. www.pardo.ch

El Concurso vídeo del 55 Festival Internacional de Cine de Locarno, una vitrina del filme del futuro.

Este contenido fue publicado el 10 agosto 2002 - 15:34

Desde hace algunos años, la famosa cita con el 'séptimo arte' de la Suiza de expresión italiana reúne a grandes y pequeños talentos internacionales del cine vídeo. Actualmente posee una experiencia en el rubro que otros festivales le envidian.

A Locarno han llegado observadores de los grandes festivales de Rotterdam, Venecia y Berlín, y de los más pequeños, de Valladolid, Buenos Aires y San Sebastián. Han seguido las proyecciones vídeo con el propósito de conocer nuevos autores, descubrir material para llevar a sus respectivos festivales, o simplemente por curiosidad.

Los filmes del Concurso vídeo de este año son 19, provenientes de 18 naciones. Todos ellos se presentan como estrenos mundiales, internacionales o europeos.

Un medio democrático

El digital es un medio de expresión audiovisual al alcance de muchos. Ágil y de uso fácil, permite acoplar bajos costos de producción con niveles de calidad que año con año son mejores y que dentro de poco se podrán comparar, en cuanto a grado de definición, con los de la película.

'El cine de los pobres', se podría llamar al sistema vídeo. De hecho, quienes acceden a este medio son artistas o documentaristas al margen de los circuitos del poder.

El cine hispano-latinoamericano siempre ha estado bien representado en el mundo del vídeo. Como reconocimiento a esta constante presencia, Locarno ha escogido a José María Prado, director de la filmoteca española, como presidente del jurado en el Concurso vídeo, y como uno de los miembros, al conocido cineasta argentino Pablo Trapero.

Como si fuera poco, uno de los grandes favoritos al substancioso Leopardo vídeo (30.000 francos) es el filme del argentino Ernesto Baca, 'Cabeza de palo'.

Testimonios irrefutables

Por la manualidad y ligereza en su uso, el vídeo facilita la filmación de situaciones que surgen de improviso. Esto se constató, por ejemplo, el año pasado en Génova, en ocasión de las manifestaciones contra la mundialización. Cientos de videocámaras digitales permitieron documentar los hechos, contradiciendo, con pruebas en la mano, algunas versiones oficiales de lo ocurrido.

Más allá del vídeo documental o de actualidad (que también en Locarno encuentra su espacio), las producciones del Concurso vídeo han sido seleccionadas sobre todo por su calidad artística, aunque los criterios de la estética vídeo aún se están definiendo: al tratarse de un medio de vanguardia, la especificidad formal del filme influencia necesariamente el contenido.

De desencanto

Por ejemplo: la videocámara permite tomas desde muy de cerca, espía los movimientos con gran fidelidad, descubriendo detalles mínimos. Cámara al hombro, el realizador va por ahí filmando como con un tercer ojo que se desplaza junto con él.Hay que decir, sin embargo, que no todo lo que se pretende vídeoarte llega a serlo.

En Locarno se han visto productos que no han sabido mantener las promesas. Es el caso del vídeo a colores del japonés Yasumasa Morimura, 'Diálogos con Frida Kahlo'.

La intención del autor es establecer una relación entre la tradición y la occidentalización en el Japón. Adaptando a su rostro los ajuares mexicanos de la archifamosa pintora, muestra de qué manera una expresión cultural que no sea occidental corre siempre el riesgo de la mistificación.

Aquí escuchamos la voz aguda y apasionada de Frida en caricatura, articulando palabras en un español que suena a japonés, gracias a una curiosa homofonía lograda con artificio. Es un experimento interesante que pudiera dar lugar a trabajos mejor logrados.

Sed de beber y de saber

Por su parte, el afirmado realizador iraní, Mohsen Makhmalbaf, autor de la mundialmente conocida película,'Viaje a Kandahar', presentó el pasado viernes en Locarno su breve vídeo (transvasado después en película 33 mm.), 'Aleph-Bay', para la sección 'Cineastas del presente'.

'Aleph-Bay' son los nombres de las primeras dos letras del alfabeto. Pronunciadas, una después de otra, producen el sonido 'abé', que coincide con el significado de la palabra 'agua'. Precisamente, agua e instrucción son lo que más necesitan las poblaciones afganas refugiadas en Irán.

Con su videocámara, Makhmalbaf se desplazó hasta la frontera entre su país y Afganistán, durante los ataques estadounidenses para derrocar al régimen talibán.

Desde allí pudo filmar en digital la vida cotidiana de los pequeños prófugos afganos. Los momentos en que esos chiquillos, impedidos de frecuentar las escuelas por falta de documentos, se apostaban fuera del aula para escuchar las lecciones desde lejos, tan grande era su deseo de aprender a leer y escribir...

Lupita Avilés, Locarno

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