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Michaux en Ginebra

Henri Michaux, sin título. (Foto: Bettina Jacot-Descombes)

Por segunda vez en su historia, el Museo de Arte y de Historia de Ginebra presenta una serie de obras elaboradas por el gran escritor y artista, Henri Michaux.

Se trata de una producción hecha entre 1942 y 1947 que se conoce como 'Frotages', cuadros que resultan del tallado que una mina de plomo hace sobre el papel colocado en una superficie rugosa, y del que emergen figuras animales o humanas.

La primera ocasión en que la institución ginebrina presentó las pinturas de Michaux fue en 1994. Se trató de una retrospectiva del artista, perteneciente al gabinete de dibujos de la ciudad de Ginebra.

En esta segunda oportunidad, el Museo de Arte y de Historia presenta obras inéditas, que aún no habían sido conocidas por el público suizo y que, como consecuencia, representan un complemento de aquella primera muestra.

Experimentos

En realidad, Henri Michaux ocupó un sitio singular en la cultura francesa desde mediados de los años cuarenta. Admirado como escritor y pensador por la inteligencia gala, Michaux quiso emprender una nueva producción artística, que ya no dependiera de las palabras.

Pensaba que era posible divulgar un "lenguaje universal" que reuniera la pintura, la escritura y las ciencias del hombre; sin confundirlos, pero que dieran cuenta de la complejidad del arte de vivir.

Su proyecto esencial era, para ese entonces, conocer la percepción del mundo, ordenada por las ciencias; pero dándole un toque completamente artístico. Es por eso que comenzó a experimentar la técnica del 'frotage' en 1942.

"Lo que Michaux hace es revelar su espacio interior con esa nueva manera de pintar. Extraño al dogmatismo de André Breton, guarda una inalterable necesidad de libertad y convoca a un singular universo formal: su exploración del Lobo de los Monstruos (según el título de unos poemas publicados en 1944) es muy personal; y el objetivo de todo esto es exorcizar sus angustias", expresó Caroline Guignard, crítica de arte y colaboradora del Museo.

Comprender el contexto

Sus obras, en consecuencia, parecen mantas religiosas, fantasmas familiares, espíritus difusos y hasta vegetales indeterminados. "Esta exposición no solo muestra una técnica desconocida sino una parte de los monstruos que habitaron en la mente de Michaux en una época en la que el horror se volvió ordinario", añadió la especialista.

Las 64 obras de Michaux permiten comprender que estos experimentos artísticos, repetidos en cada nuevo período de la historia del arte, son un verdadero laboratorio que funda toda creación.


Según Claire Stoulling, responsable de la exposición, es posible comprender mejor la obra y el espíritu de un artista solamente cuando se conoce su contexto histórico y sociológico.

"Es importante insistir en el escenario histórico (la guerra y la Ocupación nazi de Francia) y biográfico (el exilio, el aislamiento, el repliegue y la conciencia de si), de donde emergen estos 'frotages' Es sorprendente constatar que Michaux logra tener gracia con medios mínimos de trabajo (un lápiz y simple papel de mala calidad) para crear figuras, fantasmas y monstruos", explicó.

La funcionaria cultural invitó al público a admirar esta exposición del Museo de Arte y de Historia de Ginebra. Prometió que, en el paseo cultural, el visitante vivirá "una magnífica ósmosis poética".

Enrique Dietiker, Ginebra


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