Tráfico aéreo: Leuenberger sobre la cuerda floja
Ronda decisiva este martes (04.09.) en Bonn en las negociaciones entre Suiza y Alemania sobre el acceso del tráfico aéreo al norte de Zúrich. Expuesto a fuertes presiones, el presidente helvético, Moritz Leuenberger, dispone de un estrecho margen de maniobra en un asunto que se ha convertido en un auténtico desafío nacional.
La tormenta se remonta al pasado 23 de abril. El ministro de Transportes y actual presidente de Suiza, Moritz Leuenberger, acababa de llegar a un acuerdo con su homólogo alemán sobre las grandes líneas de un nuevo acuerdo que regiría el tráfico aéreo entre ambos países.
Tema central del litigio: la utilización del espacio aéreo alemán por los aviones con destino al aeropuerto de Zúrich-Kloten. Resultado: restricciones para los vuelos nocturnos y durante el fin de semana, así como un tope máximo de 100.000 vuelos anuales a partir de 2005.
«Inaceptable», exclamaron muchos, sobre todo el Zúrich. «Nunca un ministro sufrió tal humillación en el extranjero», juzgaba Elmar Lederberger, miembro del Ejecutivo de la metrópoli financiera y compañero de partido del socialista Leuenberger.
Desde entonces, el frente de oposición encabezado por Unique Zurich Airport, la sociedad privada que gestiona el aeropuerto de Kloten, no ha cesado de crecer. Los adversarios amenazan con hacer fracasar el acuerdo en el Parlamento en caso de que se llegara a suscribir.
Posición común de los partidos burgueses
A todo ello se suma que los tres partidos gubernamentales acaban de escribir una carta conjunta – una iniciativa excepcional – al Gobierno federal. En ella le solicitan que muestre firmeza frente a Alemania.
Los miembros de los partidos Radical, Demócrata Cristiano y de la Unión Democrática del Centro (UDC) juzgan que las medidas previstas tienen carácter discriminatorio para Suiza. Y que, por consiguiente, violan el espíritu del acuerdo bilateral suscrito con la Unión Europea. En particular, critican la restricción del número de vuelos que prevé el proyecto de acuerdo.
Las presiones a las que se ve sometido el ministro de Transportes son más que fuertes. La última reunión de Moritz Leuenberger con su homólogo alemán, Kurt Bodewig, no permitió concluir las negociaciones, en las que el número vuelos durante el periodo transitorio constituyen el principal obstáculo.
Y al anunciar que Berlín adoptaría de forma unilateral medidas restrictivas en caso de un fracaso, el ministro alemán no hizo si no acrecentar la presión. Un auténtico chantaje, según el diario zuriqués ‘Blick’.
Difícil, pero no imposible
La misión de Moritz Leuenberger es difícil, pero no imposible. En los últimos días ha conseguido que los otros miembros del Gobierno reiteraran su voluntad de alcanzar un acuerdo y que los once cantones concernidos respalden el proseguimiento de las discusiones.
Finalmente, el titular de Transportes logró moderar la oposición de los partidos burgueses y que ninguno de éstos exigiera la ruptura inmediata de las negociaciones.
Tanto el Partido Radical (PRD) y como el Demócrata Cristiano (PDC) subrayan hoy el valor táctico de la carta remitida la semana pasada al Consejo Federal. «Fue para que Alemania sintiera que Moritz Leuenberger no puede hacer cualquier cosa y que está sometido a una fuerte presión política interna», explica Barbara Perriard, portavoz del PRD.
De repente, la posición de Unique parece algo debilitada. Zúrich-Kloten – con el respaldo de Swissair y de los aeropuertos de Basilea y Ginebra – remitió hace unos días un documento al Gobierno en el que manifiesta su rechazo al acuerdo elaborado en abril y en el que se declara dispuesto a asumir las consecuencias negativas de tal fracaso.
Pierre Gobet, Zúrich
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