Recobran brillo las antigüedades en la jungla

El templo de Banteay Srei, patrimonio mundial de la UNESCO. swissinfo.ch

En el corazón de Camboya, arquitectos y estudiantes suizos desafian al calor tropical y al polvo para dar esplendor a uno de los templos de Angkor, antigua ciudadela kmer.

Este contenido fue publicado el 19 abril 2004 - 10:08

Es un proyecto suizo forma parte del programa de la UNESCO para la conservación del patrimonio cultural mundial.

"Todo comenzó un poco por casualidad cuando el ex ministro suizo Jean-Pascal Dlamuraz vino a Camboya para inaugurar el hospital Beat Richner, aquí, en Siem Reap", recuerda Ueli Salzmann, corresponsable del proyecto suizo de conservación de Banteay Srei, uno de los templos de Angkor.

Jean-Pascal Delamuraz fue el primer visitante del templo de Banteay Srei tras la guerra en Vietnam. La delegación suiza quedó impresionada por la belleza del lugar y la fineza de sus monumentos.

"Este templo guarda las muestras ornamentales más bellas y es actualmente uno de los sitios más visitados", precisa Ueli Salzmann señalando un rostro, semiangelical, semidiabólico, esculpido en piedra.

Este arquitecto suizo deja tres veces por año sus oficinas en Burgdorf y se dirige a Camboya, donde participa activamente en los trabajos de restauración de estas pequeñas joyas del pasado.

Un tesoro nuevamente accesible

Joya de la cultura kmer, Banteay Srei "Ciudadela de las mujeres" fue construida en el año 967. Su arquitectura, las esculturas y bajos relieves testimonian las influencias budistas e hinduistas.

Hasta hace algunos años, no había acceso al templo por la presencia de minas antipersona y de combatientes kmer rojos.

Los kmer rojos de Pol Pot - uno de los regímenes más sanguinarios del siglo veinte -, habían sido inicialmente acogidos con los brazos abiertos porque fueron considerados como los libertadores del imperialismo estadounidense.

Colaboración helvético-camboyana

El proyecto, financiado en gran parte por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) y por el gobierno camboyano, involucra a instituciones e universidades de los dos países.

Arquitectos, ingenieros y arqueólogos se ocupan de la restauración y la conservación. Sus conocimientos son puestos a disposición de los colaboreadores locales. Una vez formados, éstos asumen la continuidad del trabajo.

Estudiantes suizos de la Universidad de Ginebra y de la Escuela Poltécnica Federal de Lausana (EPFL)participan en la renovación en el marco prácticas de estudio o de la preparación de sus diplomas.

Defendido por el director de COSUDE, Walter Fust, el proyecto se desarrollo en un periodo de cuatro años.

La jungla densa

Durante una primera fase de evaluación, el lugar fue considerado en conjunto. Los conservadores analizaron el aspecto puramente estucrural de las construcciones y el marco de trabajo.

De entrada, varios factores amenzaban la integridad del templo: el agua, los árboles y los visitantes. .

Los trabajos de preparación del terreno parecían peligrosos. El mayor riesgo era la tierra. Con el tiempo, la vegetación invadió, hasta sofocó, buen número de templos. Centímetro a centímetro, la jungla se fue imponiendo, arrebatando al hombre las zonas en las que éste había invertido en el pasado.

A pesar de un considerable desmonte, emprendido por un equipo francés en los años 30, los árboles siguen siendo un problema aquí, en torno a Banteay Srei.

"Lo único que se puede hacer es cortar las ramas que amenazan con caer sobre los monumentos, explica Ueli Salzmann. Pero no debemos olvidar que la naturaleza es parte del cuadro arqueológico y que debe ser protegida tanto como los monumentos".

Turismo de masas, el temido enemigo

Otra amenaza potencial: los turistas. En este año se espera un millón de visitantes a la región.

"Por supuesto considero positivo que Camboya y Angkor desarrollen sus zonas turísticas, reconoce el arquitecto bernés. Pero habrá que administrar meticulosamente el flujo de personas que se lleguen en masa a los sitios arqueológicos".

La inconsciencia de los turistas podría ocasionar daños irreversibles a las esculturas. En el caso de Bantean Srei, los responsables del proyecto prevén fijar un límite diario de 3.000 visitantes.

El sueño de un arquitecto

Después de la preparación del terreno, la labor se vuelca a los objetos. Los conservadores quieren respetar con la mayor fidelidad posible la concepción original. Nada es reconstruido. En cambio, son recuperadas las viejas piedras y fragmentos.

Varios países - entre ellos Italia, Francia, Alemania y China -, financian proyectos similares en otros sitios. "Es excxelente la colaboración entre los diversos grupos de trabajo", precisa Ueli Salzmann.

Además, su entusiasmo parece ilimitado. A pesar del polvo y el calor tropical sofocantes, y de un equipo técnico que no siempre es el ideal, nunca se queja arquitecto bernés. Por el contrario..."Trabajar en estos monumentos es el sueño de cualquier arquitecto", sostiene.

swissinfo, Luigi Jorio, Siem Reap
(Traducción: Juan Espinoza)

Datos clave

Contribución suiza al proyecto: 1,2 millones de francos.
Contribución de Camboya: 300.000 francos

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Contexto

- País independiente desde 1954, Camboya atravesó por décadas de guerra.

- Tras las bombas de la Guerra de Vietnam, el r´€gimen comunista de los Khmer rojos y las violencias entre las diferentes fracciones políticas, Camboya trata hoy de pasar página.

- La economía se basa esencialmente en las inversiones extranjeras, aun cuando Camboya - uno de los países más pobres del mundo -, siga dependiendo de la ayuda internacional.

- Los casi 200 sitios arqueológicos de la antigua ciudadela Khemer, que data de entre los siglos X al XII, se extienden sobre una superficie de unos 400km2 y forman parte del patrimonio mundial de la UNESCO.

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