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Una fiesta de colores para los ojos

Óleo Garten mit Trauerwiede, Vincent van Gogh, 1888. (Foto: www.kunstaus.ch)

El Museo de Arte de Zúrich se viste de fiesta y de colores para recibir una de las más destacadas colecciones privadas de arte moderno en el mundo.

Se trata de la célebre colección Merzbacher-Mayer que comprende alrededor de 200 obras pertenecientes a las principales corrientes de vanguardia del arte europeo del siglo XX.

Por fin el Museo de Arte de Zúrich abandona la austeridad que lo ha caracterizado para dar paso a una exhibición llena de luz y de color, que envuelve al espectador en una atmósfera cálida, festiva, no exenta de interés histórico y artístico.

Un ilustre coleccionista

Werner Merzbacher (1928) llegó del sur de Alemania a Suiza en 1939 como un niño refugiado. Él y su esposa Gabrielle Merzbacher-Mayer comenzaron más tarde a coleccionar creaciones de pintores y escultores que son hoy día altamente apreciadas por el público.

El criterio de selección de estos amantes del arte fue guiado por la pasión, la curiosidad y el dinamismo. Su buen sentido estético los llevó a reunir obras muy apartadas de cualquier tipo de interés comercial. Es así como su colección empezó a adquirir fuerza.

Ya desde hacía algunos años el museo de Zúrich había acariciado la posibilidad de organizar una exhibición desde el punto de vista de la historia del arte de un coleccionista privado. De este modo, se encontró en Werner Merzbacher al mecenas ideal para llevar a cabo este proyecto.

Todas las obras que aparecen en esta muestra tienen como común denominador la fuerza del color en los objetos, paisajes o personajes representados. A partir de esta característica la exposición va organizándose en corrientes y escuelas artísticas que determinaron el desarrollo del arte del siglo XX.

El color es la materia del artista

En cierto sentido el color es el manantial de donde se nutre la luz para combatir las sombras en el cuadro. Es una canción de amor y de erotismo, un fuego de colores creado por el pintor, según afirmaba el alemán Emil Nolde.

En la exposición del museo zuriqués llamada con justa razón "La fiesta del color", se perfilan diferentes tendencias artísticas y grupos de pintores organizados según su propia concepción del color aplicada a sus obras.

De la Escuela Impresionista se presentan algunos paisajes de Monet, de Cézanne y retratos de Renoir. El llamado Post-Impresionismo representado con telas de Van Gogh, y de Picasso su famosa "Pareja" de 1904. En esta última composición del español se revela una atmósfera melancólica y solitaria que envuelve a estos dos personajes.

Con el grupo de los "Fauves", (Fieras) el color se impone aquí y allá con el entusiasmo de una gran fiesta. Así, se exhiben los cuadros de Derain como "Barcas en el Puerto de Colliure" (1905), de Matisse, "La siesta" (1905) y de Vlaminck, "Los recolectores de papas" (1905). Para estos pintores el color era un fuego de luz, un canto de vida y de esperanza.

Los artistas alemanes de la corriente "El Puente" (Brücke) están representados por Heckel y Kirchner. Para ellos era indispensable expresar sus emociones en la tela y alejarse de cualquier atadura académica.

Emil Nolde, Beckmann y Barlach, los pintores perseguidos bajo el Tercer Reich alemán, figuran igualmente con creaciones nada convencionales tanto por sus temas como por su brillante colorido.

El movimiento artístico llamado "El Jinete Azul" (Blaue Reiter), creado en Múnich en 1911, aparece en la muestra con sus mejores exponentes como Münter, Kandinsky y Jawlensky.

En estos artistas el color es una especie de explosión y evasión lírica. Son de notar los retratos femeninos de Jawlensky ejecutados con una vivacidad e intensidad insuperables, gracias a la fuerza de gran colorista que emana de sus lienzos.

De los italianos a los rusos

Maravillados por el movimiento de la nueva era moderna se presentan los Futuristas italianos con obras de Severini y Boccioni. Estos pintores en 1909 exaltaban el futuro del mundo y los nuevos mitos de la sociedad como la máquina, la velocidad y el dinamismo.

Del llamado Constructivismo ruso, grupo artístico nacido en Moscú en 1920, se exponen algunos trabajos de Malewitsch y Gontscharowa en los cuales el ritmo y la dinámica eran elementos esenciales.

La colección de obras de arte de Merzbacher-Mayer se extiende hasta bien entrado el siglo XX, pues aparecen trabajos cubistas de Léger y Miró. Aunque también el arte cinético está presente con los famosos móviles de Calder y Tinguely, que dan a esta exhibición un ambiente ligero, frágil y sutil.

Asimismo, las esculturas de Henry Moore y de Julio González forman parte de esta rica colección, y la única pieza de arte latinoamericano es una escultura del mexicano Francisco Zuñiga.

Esta exhibición es una muestra de reconocimiento y gratitud de la familia de coleccionistas Merzbacher-Mayer al Museo de Arte de Zúrich. La exposición "La fiesta del color" es un banquete visual que no hay que perder. Terminará el 14 de mayo de 2006.

swissinfo, Araceli Rico, Zúrich.

Contexto

La colección Merzbacher-Mayer comenzó a tomar forma cuando los abuelos de la señora Gabrielle Merzbacher-Mayer, Bernhard y Auguste Mayer, le heredaron a su nieta un grupo de excepcionales obras.

La heredera fue enriqueciéndola desde los años 60 con piezas de gran valor artístico.

El éxito internacional que ha tenido esta inigualable colección ha permitido a miles de visitantes admirarla. Por ejemplo en Jerusalén en 1998-99, en varias ciudades japonesas como Tokio en 2001 y en Londres en 2002.

La colección Merzbacher-Mayer cuenta en su precioso acervo con obras de calidad comparable a las obras de la colección del Museo de Arte de Zúrich.

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Datos clave

La valiosa muestra está abierta hasta el 14 de mayo.

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