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Vuelven los autos de carreras a Berna

Berna en 1937: La carrera de las Flechas de Plata: Hans Stuck (10) de Auto Union adelanta a Rudolf Caracciola (14, Mercedes-Benz) y a Bernd Rosemeyer (8, Auto Union).

El Gran Premio de Suiza, el mayor encuentro deportivo del país cuya última edición tuvo lugar en 1954, renace en Berna. El domingo, 23 de agosto, los bólidos de la época vuelven a hacer sonar sus motores en las calles de Berna.

Los potentes motores de los autos de carreras hacen de nuevo temblar los muros de Berna y poner en una difícil prueba a los tímpanos de los espectadores.

Los ases del volante de la época fueron Rudolf Caracciola, Bernd Rosemeyer, Hans Stuck y Juan Manuel Fangio. Su presencia en el Gran Premio de Suiza inyectaba gran glamour a la capital federal helvética.

Las maniobras espectaculares de los autos de entonces, denominados flechas de plata, de Ferrari, Maserati y Alfa Romeo eran seguidas con entusiasmo por más de 100.000 personas. Durante los cuatro días del Gran Premio, los espectadores se envolvían en un ambiente de emociones del deporte sobre ruedas: además de la carrera automovilista, Berna era anfitriona de corredores en motocicletas de todo tipo, incluso los famosos sidecar.

Los clásicos del volante

Con un pie sobre el acelerador, sus reflejos fulminantes y una gran sensibilidad en el 'pompímetro', como le llaman a esa buena maniobra de las asentaderas para mantener el control de sus máquinas, los pilotos recorrían el entonces peligrosísimo circuito del Bremgarten.

Cuando en 1949 fue lanzado el primer campeonato del mundo de motocicleta y al año siguiente el de Fórmula 1, no hubo duda alguna de que el Gran Premio de Suiza representaba uno de los momentos más apasionantes de la temporada. El circuito del Bremgarten era un clásico, como Nürburgring, Monte Carlo, Monza o Silverstone.

Prohibición en 1955

Pero la cita de los héroes del volante no tuvo larga vida: en 1955, después de la tragedia de Le Mans, donde uno de los automóviles impactó contra una tribuna provocando 81 muertos, Suiza prohibió las carreras de autos en su territorio.

Pasados 55 años de ese final abrupto, la vieja tradición renace con el 'Gran Prix Suisse Bern Memorial 2009' que se celebra este domingo, 23 de agosto. Cerca de 400 vehículos de esa histórica competición desfilarán por un circuito establecido al oeste de la ciudad, pues el antiguo sendero del Gran Premio se conserva sólo parcialmente.

Su valor: 250 millones de francos

Los especiales autos de carreras y unas setenta motos más de la época, cuyo valor global se cifra en 250 millones de francos, otorgarán a las calles que recorran un valor excepcional.

"Nunca hasta ahora había sido posible admirar en Suiza tantos autos y motocicletas de carrera de las mejores marcas", comenta Adriano Cimarosti. En 1947, a la edad de 17 años, asistió al lado de su padre al primer Gran Premio de Berna. A pocos pasos del joven, los mecánicos verificaban los últimos detalles de los bólidos antes de dirigirse a la línea de salida.

Desde entonces, el virus del automovilismo no ha abandonado a este hombre de origen italiano. Cimarosti fue durante 40 años periodista de la revista 'Automobil Revue' y es hoy uno de los renombrados historiadores del deporte automovilístico. Justo en ese papel ocupa un puesto en la organización de la manifestación de este domingo.

Alemanes, en plata, italianos, en rojo

Entre los más codiciados ejemplares que desfilan este fin de semana por Berna, Cimarosti menciona en primera línea las flechas de plata. "Con un Auto Union tipo C, dotado de un motor de dieciseis cilindros de seis litros, Bernd Rosemeyer ganó en 1936".

El motor, colocado tras el piloto, tenía una fuerza de 520 caballos que impulsaba al auto de 820 kilos a una velocidad de más de 340 km/h.

Al volante del antepasado del Fórmula 1 este domingo se encuentra Hans Joachim Stuck, ex piloto de la Fórmula 1 e hijo de Hans Stuck, quien se llevó la victoria en Berna en 1934 con la máquina de la escudería Auto Union.

También el Mercedes Benz 154, con el que triunfó Rudolf Caracciola en Berna en 1938, era una Flecha de Plata. Su motor de 12 cilindros, colocado frente a los pies del piloto, tenía una potencia de 480 caballos.

Otra estrella de la carrera automovilística era el Alfa Romeo 158. "En la posguerra, el 'Alfetta' era el coche de carreras dominante del Grand Prix. De 1946 a 1951 permaneció como el triundador indiscutible".

Entre los otros grandes de la época, Cimarosti cita el Ferrari 500, victorioso en Berna en 1952 y 1953, y el Maserati 4CLT y 250F.

Errores fatales

El circuito de Bremgarten tenía la fama de ser particularmente riesgoso. En algunos puntos, el manto vial irregular provocaba sobresaltos peligrosos a los automóviles. A esto se sumaban los árboles que aparecían en la mitad del recorrido de 7,28 kilómetros.

La mayor prueba de valentía la exigía la curva Eymatt, que existe hasta ahora. "En su inicio era muy ancha, pero después se reducía como una manguera. Y en la parte externa había árboles", describe Cimarosti.

Los árboles no sólo constituían un gran riesgo, sino que también provocaban cambios abruptos de las condiciones de luz.

El negro 1º de julio de 1948

Si llovía, la carrera podía ser fatal. Con horror recuerda Cimarosti aún el tristemente célebre 1º de julio de 1948. "Tenía entonces once años, y había llovido todo el día. Eran como las dos de la tarde cuando el piloto italiano Omobono Tenni, varias veces campeón en Suiza, perdió la vida en la curva Eymatt". En su recuerdo, el lugar bautizó como la curva Tenni.

Y unas horas después la tragedia se repetía con Achille Varzi, apenas unos metros después del lugar del accidente de Tenni.

"Fue un error estúpido", dice Cimarosti. "Varzi no estaba conduciendo rápido, pero su auto tocó con las llantas el borde de la calle y se precipitó en un terraplén". El Alfetta, al volcarse, cayó sobre su cuerpo.

Recuerdo bienal

A causa de su peligrosidad, el circuito de Bremgarten era particularmente apreciado por los mejores pilotos. "Era el circuito preferido de Caracciola, quien se llevó el primer premio en 1935, 1937 y 1938", recuerda Cimarosti.

Pero también Rosemeyer, Fangio y otros corredores se encontraban en su elemento recorriendo el circuito. "Las dificultades del tramo permitían a esos grandes corredores demostrar sus virtudes para imponerse a los demás", indica el historiador.

El objetivo de los organizadores es revivir el Grand Prix de Suiza cada dos años. "El desfile de los coches de carrera históricos debe convertirse en una tradición, como ocurre con la reedición de la carrera del paso del Klausen", espera Cimarosti.

Renat Künzi, swissinfo.ch
(Traducción: Patricia Islas Züttel)

Grand Prix Suisse Memorial 2009

400 vehículos de época desfilan este 23 de agosto sobre el tramo Berna Westside-Frauenkappelen-Riedbach-Westside.

Este 21 y 22 de agosto recorrerán la ciudad vieja de Berna y pueden ser admirados en la Plaza Federal.

Una muestra celebra los 70 años del nacimiento de Clay Regazzoni, el piloto suizo que mayor éxito ha tenido en el Fórmula 1.

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Adriano Cimarosti

Nació en 1937 en Friuli.

Vive desde 1941 en Suiza.

En 1947 asistió por primera vez al Gran Premio de Suiza. Desde entonces es un apasionado del automovilismo.

Durante 40 años fue redactor deportivo.

En ocasión del Grand Prix Suisse Memorial 2009, el experto ha publicado dos libros dedicados a la historia de esta competición.

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