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Vista de una manifestación frente a la policía migratoria en Los Ángeles para pedir la libertad de un mexicano indocumentado, el 6 de marzo de 2017

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Decenas de personas protestaron el lunes frente a la policía migratoria en Los Ángeles para pedir la libertad de un mexicano indocumentado detenido cuando llevaba a su hija a la escuela.

Rómulo Avélica González, mexicano de 48 años y sin papeles en Estados Unidos desde hacía 26 años, fue detenido hace una semana por dos agentes que no se identificaron como miembros de la agencia de Inmigración y Aduanas (ICE).

El proceso fue grabado por su hija Fátima, en un desgarrador vídeo que se hizo viral por las redes sociales.

"Su apoyo significa mucho para nosotros, mi papá es muy fuerte y por eso estamos aquí, para ser fuertes, como comunidad podemos hacer grandes cosas. ¡No nos iremos! ¡Somos más fuertes que Trump y que ICE!", lanzó Jocelyn Avélica (24 años), portavoz de la familia en la manifestación.

El presidente Donald Trump, que asumió el poder en enero, prometió deportar a millones de indocumentados y a construir un muro en la frontera con México como parte de una dura política migratoria, que incluye además una prohibición temporal de ingreso de ciudadanos de seis países musulmanes a Estados Unidos.

Y aunque no ha habido deportaciones masivas desde su investidura -hubo 17.833 deportaciones en enero, casi lo mismo que en el mismo mes en 2016 (17.649)-, el temor crece porque el ICE recibió crecientes poderes para detener indocumentados.

"¡Fuera ICE!", gritaban los manifestantes, que llevaron pancartas con consignas como: "Santuario ahora, ICE fuera de LA", "No más deportaciones, punto" y "Musulmanes en solidaridad con Rómulo".

El ICE explicó que la detención de Avélica se realizó en virtud de que sus "bases de datos indicaron que fue objeto de numerosas sanciones penales, incluyendo conducir en estado de ebriedad, en 2009, y de una orden de expulsión del territorio que se remonta a 2014".

Su deportación está decretada y su defensa introdujo un amparo para detener el procedimiento en un tribunal de apelaciones, aunque apuestan porque el ICE lo libere "a discreción".

"Colocan a mi padre como si fuera un criminal y no es un criminal, es un hombre trabajador, que vino a este país por nosotros, sus hijas, para que tengamos una mejor vida, no vino para hacer cosas malas", dijo Fátima Avélica, de 13 años, que volvió con la AFP al lugar exacto donde su padre fue detenido.

- Familias separadas -

Ocurrió hace una semana en un día ordinario: primero dejaron a su hermana más joven, de 12 años, en su escuela y antes de llegar a la de Fátima, dos hombres sin identificar se llevaron a Avélica.

Desde que vio el automóvil negro sin identificación acercándose, el mexicano ya sabía que se trataba de "la migra".

Fátima y su madre, también en el automóvil, pensaban que era la policía, pues eso es lo que decían sus chaquetas.

Cuando todo ocurrió, tenía el teléfono en su mano. En las múltiples charlas a las que acudió sobre temas migratorios siempre escuchó que había que grabar, pero en medio de la conmoción no había reaccionado hasta que su mamá la sacó del letargo y le pidió que filmara.

El vídeo es desgarrador, pues sólo se escucha el sollozo de Fátima, que de nuevo la invadió en la manifestación y no pudo hablar en público.

Avélica, recuerda la hija, trabajaba como cocinero de comida mexicana, que también preparaba en casa con su familia.

Fátima recuerda sus bromas, su voz gruesa penetrando la casa. Pero desde hace una semana, el silencio se ha apoderado de la residencia de esta pareja, que tiene cuatro hijas, todas nacidas en Estados Unidos.

"Le diría al presidente Trump que es muy injusto lo que están haciendo separando familias", dijo.

Y ese es el mayor miedo de los 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos: ser separados de sus familias.

Muchas veces uno o los dos padres son indocumentados, algunos hijos son estadounidenses y otros hijos pueden haber llegado de niños y están protegidos por un decreto de Barack Obama aún vigente.

"Me planteo, con el fin de disuadir que se organicen estos movimientos a través de esas terribles redes" de traficantes de personas, separar a los hijos de inmigrantes clandestinos de sus padres, dijo por ejemplo el lunes el secretario de Seguridad Interior de Estados Unidos, John Kelly.

"A los niños los trataríamos bien, mientras nos ocupamos de sus padres", añadió.

Desde la cárcel, el padre le insiste a Fátima en que no cambie su vida, que no se "achicopale", como se diría en México.

No abandonó así su preparación para correr el maratón de Los Ángeles, que se lo dedicará a su papá.

Pero algo sí le quedó bien claro, ahora quiere ser abogada y ayudar en casos como el que azota a su familia.

AFP