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El primer ministro británico, David Cameron, al finalizar la cumbre de la Unión Europea (UE) en Bruselas, el 19 de febrero de 2016, donde buscó concesiones europeas para apoyar el 'sí' de cara al referéndum sobre la estancia británica en la UE

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El primer ministro británico, David Cameron, afrontaba este sábado el desafío de convencer a sus ministros y sus conciudadanos de la conveniencia de votar 'sí' a la permanencia del país en la Unión Europea (UE), tras las concesiones obtenidas la víspera en Bruselas.

Por primera vez desde la guerra de las Malvinas en 1982, el gabinete se reunirá un sábado y anunciará la fecha del referendo de pertenencia al bloque de los 28.

"El gabinete hablará esta mañana del nuevo estatus especial del Reino Unido en la UE. Luego anunciaré la fecha prevista para el referendo", escribió Cameron en su cuenta de Twitter, tras la cumbre de dos días celebrada el jueves y viernes en la capital belga.

El lunes, el primer ministro se dirigirá al Parlamento, que deberá aprobar formalmente la fecha de la consulta.

El anuncio de la fecha, que podría ser el 23 de junio, marcará el inicio de una dura campaña. Según los sondeos, la mitad de los británicos está por seguir en la Unión y la otra mitad por abandonarla.

Tras la reunión del gabinete, aquellos ministros que estén a favor del 'Brexit' podrán pronunciarse.

Entre los cinco o seis ministros que apoyarían lo que sería la primera salida de un país de la Unión, se espera que esté el titular de Justicia, Michael Gove.

Uno de los grandes interrogantes es si se sumará a ellos el alcalde de Londres, Boris Johnson, miembro del Partido Conservador de Cameron.

El jefe de Gobierno, en cualquier caso, defenderá con energía el "sí". "Haré campaña con todo mi corazón y toda mi alma para convencer al pueblo británico de que debe seguir en la Unión Europea reformada que hemos conseguido hoy", dijo Cameron a la prensa el viernes por la noche.

Según el dirigente, en virtud del acuerdo el Reino Unido no tendrá que financiar a los países de la eurozona que atraviesen problemas, sus empresas no serán discriminadas por no usar el euro, tendrán nuevos poderes para deportar a delincuentes europeos que lleguen al país y podrán limitar durante siete años algunas ayudas sociales a los inmigrantes.

- La prensa conservadora, escéptica -

La prensa británica de derecha no parecía este sábado muy convencida y lanzó dardos contra el primer ministro. "¿A eso lo llamas un acuerdo, Dave?", titulaba el Daily Mail.

Según un editorial del Times, Cameron "no tiene ahora más opción que recurrir al viejo argumento de que los intereses británicos se sirven mejor tratando de reformar Europa desde dentro, en lugar de someterse a los rigores desconocidos de una plena independencia".

El diario de izquierda The Guardian en cambio dijo que el acuerdo es "un paquete pragmático", que no debe desestimarse, y animó a los votantes indecisos a examinar "muy seriamente" las reformas acordadas.

El psicodrama no hace más que empezar para Cameron, que deberá enfrentarse no sólo a una prensa hostil sino también a la oposición de algunos miembros euroescépticos de su partido.

Anand Menon, profesor de política europea en el King's College de Londres, espera que ambos bandos insistan en los riesgos de dejar la Unión o seguir en ella con este statu quo. "Va a ser una campaña de un pesimismo deprimente", aseguró el profesor a AFP.

- Sin poder de veto -

La canciller alemana, Angela Merkel, calificó el viernes de "compromiso justo" el acuerdo alcanzado con el Reino Unido para que siga en la UE. "Es un compromiso justo que no fue fácil", dijo Merkel en Bruselas, al término de la cumbre. "No creo que le hayamos dado mucho al Reino Unido".

El presidente francés, François Hollande, y el de la Comision Europea, Jean-Claude Juncker, negaron que Londres se haya ganado el privilegio de frenar la mayor integración de la eurozona. "Hoy, el Reino Unido tiene un lugar particular en Europa pero no se han vulnerado las reglas del mercado único, no hay revisión prevista de los tratados ni derecho a veto a la eurozona", dijo Hollande en conferencia de prensa en Bruselas. "No habrá derecho a veto" a las decisiones de la eurozona, los países que usan el euro, "y el texto lo dice claramente", explicó por su parte Juncker.

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AFP