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Chile apuesta por infraestructura para impulsar crecimiento y reducir desigualdad

Vista de la Gran Torre Costanera Center en construcción, el 20 de noviembre de 2012 en Santiago afp_tickers
Este contenido fue publicado el 24 julio 2014 - 20:43
(AFP)

Un ambicioso plan de inversión de 28.000 millones de dólares en infraestructura es la apuesta de la presidenta chilena, Michelle Bachelet, para resolver los escollos que limitan el crecimiento de una economía en desaceleración.

Con un precio a la baja del cobre, del que Chile es el principal productor mundial, y una disminución de la demanda interna y de las inversiones -especialmente en minería- la economía chilena ha experimentado un freno a sus altos índices de crecimiento de los últimos años.

Chile necesita más energía y más infraestructuras para crecer más tras años de bonanza por altos precios del cobre.

"Sólo vamos a llegar al desarrollo si invertimos fuerte y sostenidamente en infraestructura pública", afirmó Bachelet.

Según la mandataria, el desafío actual de Chile es muy similar al que vivió el país en los 90, cuando el déficit de infraestructura se valoró en unos 11.000 millones de dólares de pérdidas de productividad y exportación, y que fue revertido por una fuerte inversión sostenida.

- Inversión pública y concesiones -

Bachelet anunció en julio un ambicioso plan de infraestructura que prevé inversiones de 28.000 millones de dólares. El proyecto combina inversión pública y privada: USD 18.000 millones en proyectos directos de obras públicas de aquí a 2021 y otros USD 10.000 millones en concesiones hasta 2020.

"Nos parece buena señal que sea un plan que transcienda a un periodo de gobierno porque el desarrollo de la infraestructura ha de ser una política de Estado y no de gobierno. Es un plan ambicioso", valoró a la AFP Carlos Piaggio, gerente de infraestructura de la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC).

La infraestructura vial, la pavimentación, la conectividad urbana de las ciudades, el acceso a países vecinos y la infraestructura hospitalaria, hídrica y energética son para Piaggo los principales "cuellos de botella" que están frenando el desarrollo.

La primera parte del programa incluirá planes de conectividad para las regiones norte y sur del país (de 4.000 km de largo), la creación de siete grandes embalses y 15 pequeños, la pavimentación de caminos rurales, y mejoras en infraestructura portuaria.

La segunda se centrará en mejoras de caminos y autopistas, y la ampliación del aeropuerto de Santiago mediante un modelo de concesiones e inversión privada.

El plan pretende reducir las grandes desigualdades entre la capital y el resto del país. Chile encabeza la lista de los países de la OCDE en nivel de segregación de sus ciudades y de una red vial de 90.000 kilómetros, sólo un 23% de los caminos están pavimentados, frente al 79% del resto.

- Equilibrio fiscal -

El gobierno estima una inversión equivalente a 1,7% anual del PIB en este plan, que sumado a las inversiones en salud, vivienda y transportes, alcanzaría el 3,5% anual del PIB.

Pero su financiamiento genera dudas, así como sus plazos de ejecución.

"Siendo un programa interesante que busca incrementar la infraestructura tanto social como productiva de conexión del país, cabe destacar que no hay ningún análisis respecto a la consistencia del plan con las metas de equilibrio fiscal", afirmó a la AFP Guillermo Patino, economista de la Universidad de Santiago.

"Si uno sólo anuncia obras en todos los ámbitos pero no tenemos demostrada su consistencia fiscal muchos de ellas pueden terminar siendo sólo anuncios", señaló.

La CCHC publicó un informe en mayo pasado que cifraba en USD 58.000 millones las necesidades de inversión, aunque incluía otros sectores.

Las potencias emergentes reunidas en los BRICS lanzaron la semana pasada un banco para financiar proyectos de infraestructura, mientras que China ha puesto a disposición de la región un fondo de USD 20.000 millones. Bachelet se reunió con el presidente chino Xi Jinping, pero no especificó si Chile recurrirá al capital chino.

Economistas coinciden en que esta renovación es una tarea pendiente, y algunos esperan mayor creatividad en las propuestas.

"Hay dos formas de pensar en infraestructura. Una que se hace cargo de los déficit, ir detrás de la demanda -como ampliar un aeropuerto diseñado para nueve millones de personas cuando ya recibe a 15- y la otra que aumente las fronteras de lo posible" y se adelante a las necesidades futuras de lo que desea el país, concluye Piaggio.

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