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Asistentes a la anterior ronda de negociaciones sobre Siria, el 4 de mayo de 2017 en Astaná

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Una quinta ronda de negociaciones sobre Siria se abrió este martes en Astaná, bajo la égida de Rusia, Irán y Turquía, para estudiar el establecimiento de "zonas de desescalada" en ese país asolado por la guerra.

La agencia de noticias rusa TASS informó de que los tres países que apadrinan las conversaciones mantenían una reunión en la capital de Kazajistán para estudiar la forma de instaurar estas zonas de seguridad.

Tras estas conversaciones tripartitas debe celebrarse "una serie de consultas bilaterales", afirmó. Una sesión plenaria clausurará la reunión el miércoles, precisó.

Anuar Zhainakov, portavoz del ministero kazajo de Relaciones Exteriores, confirmó por teléfono a la AFP que las delegaciones del régimen sirio y de los rebeldes también habían llegado a Astaná.

En las últimas negociaciones en mayo, Rusia e Irán, aliados del presidente sirio Bashar Al Asad, y Turquía, que apoya a los rebeldes, habían adoptado un plan destinado a crear zonas de seguridad para instaurar una tregua duradera en varias regiones.

Desde entonces se registró una importante disminución de los combates en varias de esas zonas.

Sin embargo, la nueva ronda de negociaciones, inicialmente prevista para el 12 y 13 de junio, había sido aplazada mientras los tres países garantes del proceso buscaban cómo establecer las zonas de desescalada en Siria y reforzar el alto el fuego.

En vísperas de la apertura de esta nueva ronda, el ejército sirio anunció el lunes una tregua unilateral del 2 al 6 de julio en las provincias de Deraa, Quneitra y Sueida en el sur, escenario recientemente de violentos combates.

Esta región es una de las cuatro zonas de desescalada previstas, junto a las provincias de Idleb (noroeste), parte de la provincia de Homs (centro) y Ghuta, región controlada por la oposición cerca de Damasco.

Las conversaciones de Astaná, centradas en la seguridad, preceden a una séptima ronda de negociaciones políticas bajo la égida de la ONU el 10 de julio en Ginebra. El conflicto sirio ha dejado más de 320.000 muertos en seis años.

AFP