Cuatro manifestantes murieron el domingo, según un nuevo balance de fuentes médicas y de derechos humanos, en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en el sur de Irak, donde el movimiento de desobediencia civil va en aumento.

Fuentes médicas reportaron temprano dos muertes en la ciudad de Nasiriya, en la provincia de Di Car; en tanto que la comisión gubernamental de derechos humanos informó de otros dos fallecidos cerca del puerto de Um Kasar, en la vecina provincia petrolera de Basora.

Unos 50 manifestantes resultaron heridos en estos altercados, que duraron toda la noche y se prolongaron hasta la madrugada, añadieron estas fuentes.

Desde hace casi dos meses, Irak, segundo productor de petróleo de la OPEP, vive su primer movimiento de protesta espontáneo desde la caída en 2003 del dictador Sadam Husein. Se trata de su crisis social más mortífera, con casi 350 muertos, la gran mayoría manifestantes.

Los manifestantes reclaman un nuevo sistema político y la renovación completa de una clase dirigente que consideran corrupta e incompetente.

El domingo, un anunció gubernamental volvió a desatar nuevas protestas: el ministerio de Educación había decretado que este primer día laboral de la semana en Irak tenía que poner fin al cierre de casi un mes de las escuelas en numerosas ciudades del sur.

Pero a la hora de la apertura, el domingo por la mañana en Nasiriya, ninguna escuela había abierto, constató un corresponsal de la AFP. Además, la mayoría de las instituciones públicas seguían bloqueadas.

La ciudad, epicentro de las protestas en el sur chiita, estaba dividida en dos ya que los manifestantes quemaban neumáticos en los cincos puentes que cruzan el Éufrates, el río que la atraviesa, según informó un corresponsal de la AFP.

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