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El presidente filipino, Rodrigo Duterte, en rueda de prensa en el Palacio Malacanang en Manila, el 12 de enero de 2017

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El presidente filipino, Rodrigo Duterte, amenazó con decretar la ley marcial en el marco de su violenta guerra contra el narcotráfico, tres décadas después del fin de la dictadura.

"Si lo deseo y [el problema del tráfico de droga] empeora, decretaré la ley marcial", afirmó Duterte en un discurso el sábado por la noche. "Nadie podrá impedírmelo".

El exmagistrado de 71 años afirmó que la medida estaría destinada a "proteger a los filipinos y a la juventud de este país".

Duterte ganó las elecciones presidenciales de 2016 tras haber prometido que mataría a miles de criminales para erradicar el tráfico de droga, una de las lacras de la sociedad filipina.

La sangrienta guerra contra la droga que lanzó al llegar al poder se tradujo en seis meses en la muerte de al menos 5.700 personas, incluidas miles de ejecuciones extrajudiciales.

Varias capitales extranjeras y oenegés criticaron la violencia de una campaña con métodos contrarios a los principios del Estado de derecho.

Duterte, que hace oídos sordos a las críticas, ya había mencionado la posibilidad de un retorno a la ley marcial, pero nunca en términos tan directos.

La ley marcial le permitiría utilizar el ejército para las misiones de orden público y autorizaría detenciones sin acusación mucho más largas.

Filipinas vivió durante 14 años bajo este régimen de excepción a partir de 1972, cuando el exdictador Ferdinand Marcos lo decretó pretextando la amenaza que planteaba la insurrección comunista.

La ley marcial fue levantada en 1986 tras la revolución que expulsó a Marcos del poder.

La nueva Constitución instauró principalmente el mandato presidencial único de seis años, destinado a evitar una nueva dictadura.

Esta constitución precisa que la ley marcial puede ser instaurada durante un periodo de 60 días para hacer frente a una rebelión o invasión. Puede ser derogada por el Parlamento y la Corte Suprema puede examinar su legalidad.

Pero Duterte también dio a entender el sábado que podía no tener en cuenta esta limitación temporal.

El límite de "los 60 días no contará", dijo.

"Y les advierto: si tengo que decretar la ley marcial lo haré. No por una invasión, una insurrección o un peligro. Declararé la ley marcial para proteger a mi pueblo, punto", agregó el presidente conocido por su lenguaje explosivo.

AFP