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El juez federal Sergio Moro habla con la prensa en un acto en Porto Alegre, Brasil, el 21 de enero de 2017

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El juez brasileño a cargo del caso de corrupción 'Lava Jato', Sergio Moro, admitió el miércoles que las consecuencias globales de las confesiones de la constructora Odebrecht, que reconoció el pago de sobornos a cambio de obras públicas en Latinoamérica, aún se desconocen.

Moro, que participa en Lima en un seminario sobre corrupción y estado de derecho, se refirió a los acuerdos de delación, premiados por la justicia, que han suscrito constructoras brasileñas envueltas en el pago de sobornos a funcionarios y políticos en el continente.

"Existe hoy, como todos saben, un acuerdo celebrado por una de estas grandes empresas, y que tiene repercusiones fuera de la frontera de Brasil. Supuestamente esa empresa habría pagado sobornos en otros países (...) No sabemos aún las consecuencias de esos comportamientos", dijo Moro.

En acuerdos suscritos con la justicia de Estados Unidos, Suiza y Brasil, la constructora brasileña Odebrecht admitió que pagó millonarios sobornos en varios países de América Latina.

En Perú, donde también firmó un acuerdo para confesar sus crímenes, reconoció el pago de 29 millones de dólares en sobornos por obras realizadas entre 2005 y 2014.

Ello ha involucrado hasta ahora al expresidente de Perú Alejandro Toledo, buscado por la justicia por supuestamente recibir 20 millones de dólares a cambio de la concesión de una carretera, y a tres exfuncionarios del Gobierno del exmandatario Alan García, que permanecen presos.

Para Moro, el comportamiento de las empresas que reconocieron haber incurrido en delitos, "debe ser estimulado", y pidió "no sancionarlas más severamente" que a aquellas que no han suscrito acuerdos, pues ello puede desincentivar su colaboración.

Se trata de un asunto que preocupa a las firmas brasileñas envueltas en casos de corrupción en Perú. En el caso de Odebrecht, el Gobierno peruano le ha solicitado vender todos sus activos y dejar el país.

Moro recomendó combatir la corrupción sistémica, pues esta permite que funcionarios públicos avalen la sobrevaloración de obras, cuyos perjuicios no podrán ser subsanados jamás.

Como ejemplo, el juez mencionó la construcción de la refinería de Petrobras Abreu Lima, "que empezó costando 3.500 millones de dólares y terminó en 18.000 millones, monto que no se recuperará en toda su vida útil".

"La corrupción sistémica aparta a los inversionistas, que pueden preferir no entrar en un país con corrupción y no competir allí para no envolverse en crímenes", agregó Moro.

AFP