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El presidente del Banco Central de Brasil, Alexandre Tombini, en el Palacio de Planalto de Brasilia, el 16 de abril de 2014

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El Banco Central de Brasil decidió este miércoles mantener la tasa de interés al 14,25% anual, debido a las malas perspectivas económicas para este año, por encima de la lucha contra el alza de los precios.

El Comite de Política Monetaria del Banco Central (Copom) dijo que tomó su decisión tras evaluar "el escenario macroeconómico, las perspectivas para la inflación y el actual balance de riesgos, y considerando la elevación de las incertidumbres domésticas y, principalmente externas".

La decisión se tomó por mayoría, con seis votos a favor -entre ellos el propio presidente del BC, Alexandre Tombini- de mantenerla en el 14,25% y dos de aumentarla en 0,05 puntos porcentuales, según el comunicado del Copom.

La tasa de interés está congelada desde julio de 2015, cuando el Banco Central aplicó el séptimo aumento consecutivo para combatir la subida de los precios.

Hasta el martes, primer día de reuniones del órgano, el mercado esperaba un alza de 0,5 puntos para llevar la tasa al 14,75% anual, después que 2015 cerrara con la inflación más alta en 13 años, en plena recesión de la primera economía de América Latina y séptima del mundo.

Las proyecciones, sin embargo, se reajustaron poco después, cuando Tombini emitió una nota inusual en reacción a las nuevas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para Brasil.

Gran parte del mercado vio en ese comunicado un aviso velado de que la tasa aumentaría sólo 0,25 puntos -o incluso se mantendría estable, como finalmente ocurrió-, ya que el presidente del Banco Central resaltaba en él que "todas las informaciones económicas relevantes y disponibles hasta la reunión del Copom son consideradas en las decisiones del colegiado".

El FMI revisó a la baja su previsión de crecimiento de la economía global para 2016 el mismo martes. Según el organismo, Brasil arrastrará en su caída a prácticamente toda la región, con un descenso del 3,5%, cuando en octubre pronosticaba sólo una contracción del 1%.

Frente a ese panorama de debilidad económica, el Banco Central optó por levantar el pie en su lucha contra la inflación a través del alza las tasas de interés, cuyo aumento encarece el crédito y dificulta la recuperación económica.

- "Abusivo" -

Pero, a pesar de que la autoridad monetaria decidió por cuarta vez consecutiva mantener la tasa estable, los sindicatos siguen considerando que 14,25% es un nivel "abusivo".

"La política económica del Gobierno está rompiendo el país. Millones de trabajadores desempleados, y la mayoría de las empresas con ociosidad de más del 50%, demuestran que la política económica practicada por el Gobierno de Dilma Rousseff está llevando a nuestro país al abismo. El desempleo, que está en 9%, puede llegar a 15% este año", valoró el presidente de Força Sindical, Paulo Pereira da Silva, en un comunicado.

En el mismo sentido, manifestantes de diferentes uniones obreras se habían concentrado el martes en el centro de Sao Paulo para demostrar su descontento con la política monetaria.

Más moderados fueron los comerciantes paulistas, que consideraron "comprensible" la decisión del Banco Central y pidieron reformas a largo plazo.

"Nuevas alzas de los intereses tendrían efectos cada vez menos significativos sobre los precios y agravarían más el cuadro recesivo, además de empeorar la situación de las cuentas públicas", consideró la Federación de Comercio del Estado de Sao Paulo en una nota.

- Mayor inflación en 13 años -

La primera economía de América Latina cerró el año pasado con una inflación del 10,67% -muy por encima de la meta del 6,5% y la mayor desde 2002- en medio de un complejo panorama que también incluye recesión económica, desajuste en las cuentas fiscales y, en el plano político, una amenaza de destitución a la presidenta izquierdista Dilma Rousseff.

Para 2016, el Banco Central previó además una tasa anual del 9,2% durante el primer trimestre y una caída progresiva el resto del año, para cerrar en 6,2% en diciembre.

Brasil lucha desde hace cinco años contra una desaceleración económica que se convirtió en crisis en 2015. El gigante sudamericano entró en recesión en el segundo trimestre, lo que redujo su capacidad de ahorro y lo llevó a rebajar cinco veces en el año su meta presupuestaria, que pasó de un superávit de 1,2% del PIB a un déficit que podría llegar a 2%, es decir, de unos 31.000 millones de dólares.

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AFP