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El candidato presidencial de la derecha francesa, François Fillon, en la rueda de prensa que dio en París este 6 de febrero de 2017 para hablar del supuesto empleo ficticio de su esposa

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El candidato de la derecha a la presidencia de Francia, François Fillon, investigado por supuesto cargo ficticio de su esposa, se defendió este lunes de las acusaciones que pesan en su contra señalando que no cometió ningún acto ilegal.

Todos los hechos mencionados son legales y transparentes", declaró el ex primer ministro de Nicolas Sarkozy (2007-2012) en una rueda de prensa retransmitida en directo por televisión.

La candidatura del hasta hace poco favorito al Elíseo se tambalea desde hace dos semanas después de que la prensa revelara que su esposa, Penelope Fillon, cobró más de 800.000 euros (unos 860.000 dólares) como asistente parlamentaria suya y de su suplente por un período de quince años.

Dos de sus hijos trabajaron también como asistentes parlamentarios suyos durante dos años, un trabajo por el que habían percibido un total de 84.000 euros, según las publicaciones de la prensa.

Aunque señaló que no tiene "nada que esconder", Fillon reconoció que fue un "error" haber contratado a su esposa e hijos como asistentes parlamentarios y presentó disculpas a sus compatriotas.

"Algunas prácticas viejas de la política ya no son aceptables", reconoció ante más de 200 periodistas desde su sede de campaña electoral en París.

Dijo además que su mujer recibió un sueldo promedio de "3.677 euros netos", "perfectamente justificado", y prometió publicar en internet por la noche "todos los detalles de su patrimonio".

Aunque en Francia no es ilegal que los parlamentarios contraten a miembros de su familia, la justicia está investigando si su esposa e hijos se beneficiaron de empleos ficticios.

- Un periodista desmiente a Fillon -

El candidato conservador dio también su versión de las declaraciones de su mujer en una entrevista con un diario británico de 2007 en el que aseguró que nunca trabajó como asistente suya. "Nunca fue mi subordinada", pero sí una "compañera de trabajo", explicó.

Fillon sostuvo que "la periodista que hizo la entrevista se manifestó personalmente ante mi esposa para decirle hasta qué punto se encontraba impactada por la utilización que se hizo de pasajes de esta entrevista".

La reportera británica Kim Willsher negó haber telefoneado a los Fillon o haberles dicho que estaba "shockeada" y en un tuit reclamó al candidato que "deje de atribuirme falsas declaraciones".

Fillon, que ganó la nominación del partido de derecha Los Republicanos (LR) en noviembre, se presentó como la víctima de una campaña de difamación y descartó retirarse de la carrera presidencial.

"Soy candidato a la presidencia para ganar", señaló. "Ninguna instancia tiene la legitimidad" de cuestionar el resultado de las primarias conservadoras, agregó combativo.

Según una encuesta, siete de cada diezfranceses quiere que este político, que ganó la nominación presentándose como un hombre íntegro, se retire de la carrera presidencial.

Algunos, incluso dentro de sus filas, han sugerido que el ex primer ministro Alain Juppé, que terminó segundo en las primarias conservadoras, tome el relevo, pero el actual alcalde de Burdeos descarta remplazarlo.

Por su parte, el diario Le Monde reveló este lunes que la policía investiga además las circunstancias en las que un empresario que presuntamente empleaba en una revista a la esposa de Fillon recibió la más alta distinción honorífica francesa, que se concede por méritos extraordinarios.

Marc Ladreit de Lacharrière contrató a Penelope Fillon en la publicación literaria Revue des deux mondes entre mayo de 2012 y diciembre de 2013 por un sueldo de 5.000 euros al mes, aunque esta solo realizó dos críticas literarias durante todo este período.

Esta nueva acusación podría debilitar aún más al aspirante conservador y reforzar la convicción de aquellos que estiman su candidatura insostenible.

Fillon, frente a una izquierda gobernante desgastada tras el impopular quinquenio del presidente François Hollande, era hasta hace unas semanas considerado como el gran favorito a convertirse en el próximo presidente de Francia.

Los sondeos lo dan ahora eliminado en la primera vuelta de los comicios del 23 de abril, superado por la líder de la extrema derecha Marine Le Pen y el exministro de Economía del gobierno socialista Emmanuel Macron.

AFP