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Infraestructura: chance para Latinoamérica tras apogeo de materias primas

El puerto de Valparaíso, Chile, uno de los más importantes de América del Sur, el 14 de enero de 2014. afp_tickers
Este contenido fue publicado el 04 agosto 2014 - 16:53
(AFP)

La caída de precios y demanda de materias primas está frenando el crecimiento de América Latina, que ahora busca en la inversión en infraestructura -una de sus grandes tareas pendientes- la oportunidad de aumentar su competitividad.

“La normalización de la política (monetaria) de Estados Unidos y la desaceleración de los emergentes, especialmente China, con lo que implica en los precios de los ‘commodities’, hace ver más cerca el reto de Latinoamérica de mejorar su competitividad”, afirma a la AFP Julio Romero, analista de la corredora Corficolombiana.

Según el Foro Económico Mundial, el país con el índice de competitividad global más alto en la región es Chile, con el puesto 34 en el ranking mundial. Lo siguen Panamá (40), Costa Rica (54), México (55) y Brasil (56), y cierran la fila en Latinoamérica Venezuela (134), Paraguay (119), Honduras (111) y Argentina (104).

En un mercado globalizado, “los aranceles están muy bajos y es difícil reducirlos, por lo que hoy la competitividad pasa por disminuir los costos logísticos”, explica a la AFP Gabriel Pérez, economista de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

También una creciente clase media requiere de nuevos equipamientos.

La CEPAL estima en 6,2% del PIB de la región la inversión necesaria en infraestructura durante el periodo 2012-2020 para cerrar la brecha existente. Una cifra que se divide entre 3,2% de obra nueva, y 3% de mantenimiento de las existentes en un continente castigado por las catástrofes naturales.

¿Qué falta? "Falta una visión de cuál es la infraestructura que se requiere, porque la que tiene ahora es la misma del periodo colonial", es decir, un plan para extraer y sacar del país de forma rápida los recursos naturales, pero no para comunicarse con los vecinos ni para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, afirma Pérez.

Según el analista, la media de inversión actual en infraestructura en la región ronda 2% del PIB. Los sectores prioritarios son, según la Cepal, la generación eléctrica y las telecomunicaciones.

La accidentada geografía regional tampoco ha hecho fácil la tarea. En Colombia, por la cordillera de Los Andes,"en muchas ocasiones es más costoso el transporte de un contenedor entre puerto y ciudad que el flete para llevarlo o traerlo desde Asia", explica Romero.

Existe además una gran desigualdad entre países en esta materia, e incluso al interior de cada uno. En Chile, por ejemplo, de una red vial de 90.000 kilómetros, solo un 23% de los caminos están pavimentados, principalmente en el centro del país, dejando las zonas extremas más aisladas.

- Financiamiento de emergentes -

En su reciente visita a la región, el presidente chino Xi Jinping ofreció un fondo de USD 20.000 millones destinado a infraestructura, que se suma a los USD 100.000 millones disponibles en el nuevo Banco de Desarrollo creado por el grupo BRICS, y al capital ya existente en organismos como la CAF y el BID.

Una estrategia, la de financiar infraestructura, que China ya practicó en el continente africano, donde Occidente no había penetrado con fuerza.

“África era su primera ronda de aprendizaje”, sostiene Federico Barriga, analista de Economist Intelligence Unit, “ahora ya tienen experiencia y quieren tratar con países más desarrollados”, con un mercado más grande y rico, que además ofrece energía y materias primas.

“No es simplemente ‘queremos comprar’, sino también ‘queremos vender’”, agrega.

Los niveles de infraestructura latinoamericanos son superados con creces por los países asiáticos con similares niveles de desarrollo, que han destinado mucha inversión en base a ahorros propios. Según la Cepal, Latinoamérica debería invertir aún más, al menos 7,9% de su PIB hasta 2020, para igualar al este de asiático.

Sin embargo, no son solo obras. “Podemos tener buena conexión, pero si mi producto pasa una semana en una aduana sin que se sepa por qué está detenido, puede hacer inoperante la nueva infraestructura”, dice Pérez, para quien urge simplificar y facilitar los trámites burocráticos y logísticos.

Pérez propone coordinarse para bajar costos: “Ese 6,2% podría ser mucho menor si concentro un gran puerto que atienda la costa oeste, otro en la costa este, y el resto con una buena interconexión ferroviaria, aeroportuaria e incluso fluvial".

Los expertos coinciden en que la inversión en infraestructura funciona además como un buen estímulo económico en un momento de desaceleración, pero hay consenso en que es solo el paso previo, y que es necesario acompañar la inversión con otras reformas estructurales que den sentido y uso a las nuevas herramientas.

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