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El presidente iraní, Hasan Rohani, durante una rueda de prensa en Teherán, el 17 de enero de 2017, con ocasión del primer aniversario del acuerdo nuclear

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Irán, aliado político y militar del régimen de Siria, considera las negociaciones de paz de la próxima semana como una oportunidad para consolidar su influencia regional frente al nuevo eje ruso-turco.

Esta reunión, que comienza el lunes en Astaná, capital de Kazajistán, fue auspiciada por Moscú, Ankara y Teherán.

Según el presidente iraní, Hasan Rohani, la celebración del encuentro es "un primer paso exitoso" y la prueba de la "influencia" de los países que impusieron un alto el fuego en Siria tras la recuperación del control total de Alepo por el régimen y sus aliados.

"Como principal apoyo al Gobierno legal sirio en la lucha contra el terrorismo", Irán "desempeñará un papel activo en la conferencia de Astaná", anunció Alí Shamkhani, coordinador de acciones políticas, de seguridad y militares con Rusia y Siria.

Shamkhani advierte sin embargo de que los grupos rebeldes armados podrían hacer un empleo táctico "utilizando el alto el fuego y las negociaciones políticas para reforzarse en hombres, medios financieros y armamento".

- Desconfianza en Teherán -

El reciente acercamiento entre Moscú y Ankara suscita desconfianza en Teherán. Turquía apoya a grupos rebeldes que acudirán a Astaná.

Tabnak, una página web dirigida por Mohsen Rezaee, excomandante de los Guardianes de la Revolución, las unidades militares de élite iraníes, se pregunta si "la inclusión de Turquía en los intentos de poner fin a la guerra en Siria" constituye "una amenaza" para Irán.

Según François Nicoullaud, experto en Oriente Medio, "el Irán defensor de Bashar al Asad parece en estos momentos marginado por los rusos, en provecho de Turquía, que respalda a los rebeldes".

Alí Montazeri, experto iraní sobre Siria, discrepa. Rusia "no hará nada sin el aval de Irán", declaró a la AFP.

"Los rusos saben que si quieren tener una presencia estratégica fuerte en Siria, condición de una presencia más fuerte en toda la región, sobre todo en Líbano o en Irak, necesitan cooperar con Irán", añadió.

Moscú y Teherán son más bien "socios tácticos que aliados estratégicos", estima por su parte Alí Vaez, del International Crisis Group (ICG). En su opinión, "Rusia no parece compartir las principales prioridades de Irán en Siria".

Irán, un país poblado mayoritariamente por chiíes, quiere mantener en el poder al régimen alauí -rama del islam chií- de Asad, o, al menos, que haya una transición ordenada para evitar que Siria caiga en manos de los yihadistas suníes o de un gobierno cercano a su gran rival regional, Arabia Saudí -también suní-, aliada de Estados Unidos.

- Precio a pagar -

Irán, acusado de "apoyar al terrorismo" y aislado a nivel internacional, fue mantenido al margen de las conferencias organizadas en Ginebra por la ONU desde el estallido de la guerra en Siria, en 2011.

En julio de 2015, la firma con seis grandes potencias de un acuerdo sobre el programa nuclear iraní cambió las cosas.

Tres meses más tarde, poco después del comienzo de la intervención militar rusa, Irán participó por primera vez en una conferencia internacional sobre Siria en Viena. Era el reconocimiento a su papel ineludible para hallar una solución al conflicto.

Y es que además de su apoyo económico y político al régimen de Asad, Irán desplegó en Siria a "consejeros militares" y a miles de combatientes "voluntarios" llegados también de Afganistán o Pakistán.

El general Ghasem Soleimani, jefe de las operaciones externas de los Guardianes de la Revolución, desempeña un papel central tanto en este país como en Irak.

Unos mil combatientes enviados por Irán murieron en Siria, anunció en noviembre el responsable de la Fundación de los Mártires y Veteranos Iraníes.

Siria está agradecida a Teherán por este respaldo. Esta semana firmó acuerdos que otorgan a su aliado una licencia de explotación de telefonía móvil y 10.000 hectáreas de tierras destinadas a la agricultura y a la creación de una terminal petrolera.

AFP