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El emperador Akihito (dcha) y la emperatriz Michiko rean por las víctimas de la guerra durante la ceremonia por los 72 años del fin de la guerra del Pacífico, que terminó con la Segunda Guerra Mundial, este martes 15 de agosto en Tokio

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Japón conmemoró este martes la capitulación que, hace 72 años, marcó el fin de la sangrienta guerra del Pacífico y su primer ministro hizo una ofrenda al santuario Yasukuni, donde se honra a los muertos por la patria.

Más de 6.000 personas se reunieron en la gran sala Nippon Budokan, en el centro de Tokio, para seguir una ceremonia durante la cual habló el emperador Akihito.

"Siento de nuevo una profunda tristeza al pensar en todos los que perdieron la vida y en su familia. Al tiempo que siento profundos remordimientos, deseo sinceramente que nunca más se vuelvan a repetir los estragos de la guerra", afirmó.

El emperador, hijo de Hirohito, que reinaba en Japón en aquella época, había utilizado por primera vez la expresión "profundos remordimientos" en 2015, con ocasión del 70 aniversario del fin de la guerra.

Unos 3,1 millones de japoneses, entre ellos 800.000 civiles, murieron en este conflicto, del que los países vecinos de Japón responsabilizan al ejército imperial nipón.

Japón se vio obligado a rendirse sin condiciones tras los bombardeos atómicos estadounidenses de Hiroshima (6 de agosto de 1945) y Nagasaki (9 de agosto), que dejaron más de 210.000 muertos.

"Los horrores de la guerra no se deben repetir. Vamos a seguir poniendo todas nuestras fuerzas al servicio de la paz en el mundo", dijo por su parte el primer ministro, Shinzo Abe.

A pesar de estas palabras, los detractores de Abe lo acusan de querer reformar la Constitucion pacifista que nunca fue enmendada desde su entrada en vigor hace 70 años. El artículo 9 de esta carta magna, redactada por los estadounidenses, precisa la renuncia del país a la guerra como medio para solucionar conflictos internacionales.

Por otra parte, la exministra de Defensa Tomomi Inada, conocida por sus posiciones nacionalistas, así como otros parlamentarios y personalidades, visitaron este martes el santuario patriótico Yasukuni de Tokio, en memoria de las víctimas del conflicto, informaron medios locales.

Como en otras ocasiones, su iniciativa puede suscitar la ira de China y Corea del Sur. Lugar de culto shintoista, Yasukuni Jinja homenajea a los 2,5 millones de muertos por el país, entre ellos 14 japoneses que los aliados condenaron como criminales de guerra al final del conflicto.

Los nombres de estos últimos fueron inscritos en los registros del santuario a escondidas en 1978. Este gesto, conocido posteriormente, fue considerado como imperdonable por los países vecinos.

El martes, Shinzo Abe se limitó a hacer una ofrenda, como suela hacer en cada gran ocasión. La expansión militar de Japón entre 1910 y 1945 sigue envenenando la relaciones del archipiélago con sus vecinos asiáticos.

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AFP