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Algunas personas charlan en la ecuela José Davila Semprit en Bayamon, Puerto Rico, el 23 de mayo de 2017

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Beraliz Germocén aún no puede creer que haya ganado una beca para estudiar en la universidad. Criada en un barrio pobre de San Juan, éste era el sueño de su vida. Pero quizás tenga que esperar: huelgas y recortes presupuestarios amenazan la educación en Puerto Rico.

"Siempre ha habido un problema de pobreza", dice la joven de 17 años. ¿La crisis? "La noto desde hace años, la noto desde que tengo conciencia".

Beraliz soñaba con ir a la Universidad de Puerto Rico desde que era pequeña. Pero la institución está paralizada desde hace semanas por huelgas en reclamo de los cortes presupuestarios requeridos para superar la crisis de la isla, declarada en quiebra a principios de mayo.

Si los cursos siguen suspendidos, Beraliz estaría malgastando un beca necesaria para su familia monoparental de tres hijos y bajos ingresos. Pero decidió inscribirse de todos modos para estudiar recursos humanos.

"Mi decisión fue matricularme y, aunque no empiece los estudios en agosto, voy a ser parte de esa lucha, porque yo estoy con ellos", cuenta a la AFP.

"Es tiempo y quizás dinero que estoy perdiendo, pero yo tengo mucha fe y mucha pasión de lo que estos estudiantes están haciendo".

Vive en Luis Llorens Torres, un complejo a unos minutos a pie de la playa turística de Ocean Park, donde los ingresos medios de una familia llegan a 3.650 dólares por año. El ingreso medio en Puerto Rico es de 20.500 anuales, según estadísticas del Instituto de Desarrollo de la Juventud (IDJ).

"Tuve que madurar antes de tiempo", dice Beraliz. "Mi mamá siempre ha sido una persona con problemas de salud".

Puerto Rico es un estado libre asociado de Estados Unidos. El español es su lengua oficial, pero las personas con mayores recursos suelen hablar inglés fluidamente. Beraliz dice, riendo, que ella en cambio aprendió a hablar con el acento estadounidense viendo los clips de MTV.

A pesar de las dificultades, la joven no piensa abandonar la isla ni migrar a Estados Unidos, como sí han hecho uno de cada diez boricuas en la última década, huyendo de la crisis financiera. "Mi corazón está aquí", dice.

- 'La otra cara' -

El IDJ, que depende de la ONG de ayuda a la infancia Boys & Girls Clubs de Puerto Rico, fue desarrollado con la intención de poner de relieve realidades como la de Beraliz.

"Con nuestros datos queremos presentar la otra cara de Puerto Rico, que realmente hay una desigualdad económica", dice Eduardo Carrera, presidente del IDJ.

En la isla de 3,5 millones de habitantes, casi la mitad (46%) vive por debajo del umbral de la pobreza, de acuerdo con el censo de Estados Unidos.

Pero en lugar de hundirse en el pesimismo, Carrera estima que la crisis ofrece una oportunidad para cambiar el modelo de negocios de Puerto Rico. Hasta ahora, se había enfocado en las grandes empresas que se instalaban en la isla atraídas por las exenciones de impuestos, pero ese beneficio fue abolido en 2006.

"El sistema económico de Puerto Rico, basado en grandes empresas, lo que hace es perpetuar que el 57% de nuestros niños vivan bajo el nivel de pobreza", dice Carrera. "Pero en esta crisis hay un espacio para un Puerto Rico diferente".

"El modelo económico no solamente se puede beneficiar del gran capital, sino que tiene que pensar en las pequeñas empresas, en el sistema de educación", propone.

Una visión que suena optimista en momentos en que severos cortes presupuestarios amenazan con profundizar aún más la crisis en la educación pública, un sector ya afectado por la austeridad y por el éxodo de los puertorriqueños.

Con sus salarios congelados desde 2008, miles de docentes abandonaron la isla y el número de alumnos se redujo a casi la mitad desde los años 1980, explica Aída Díaz, presidente de la Asociación de Maestros de Puerto Rico.

Y las autoridades prevén cerrar varias decenas de escuelas debido a la crisis fiscal.

"Esta isla no tiene minas, esta isla no produce petróleo", dice Díaz. "Su riqueza estriba en el valor humano (...) Si no educamos a nuestra gente, estamos matando la isla".

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