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La policía israelí se lleva a un colono durante la evacuación del asentamiento de Amona, en Cisjordania, el 2 de febrero de 2017

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La policía israelí desalojó este jueves a los últimos colonos atrincherados en una sinagoga del asentamiento de Amona, en la Cisjordania ocupada, una operación que provocó polémica y que llevó al Gobierno a estudiar la creación de una nueva colonia.

Centenares de policías fueron necesarios para completar el desalojo, tras 24 horas de forcejeos, gases lacrimógenos, incendios de barricadas y la detención de decenas de personas.

Amona es una colonial construida ilegalmente en 1995 cerca de Ramala, al norte de Jerusalén. La colonia es objeto de una batalla política y legal que duró desde su creación. En 2014, la Corte Suprema juzgó el asentamiento ilegal desde el punto de vista del derecho israelí al estar construida en tierras privadas palestinas y ordenó su destrucción.

Los agentes tuvieron que batallar durante horas para acceder a la sinagoga donde se hallaban los últimos resistentes a la evacuación. Al final emplearon una motosierra para cortar la estructura del templo, y luego sacaron a los que estaban en el interior uno por uno.

Todo ocurrió delante de las cámaras de televisión, que retransmitían la situación en directo. Durante 24 horas, la policía se había trenzado a golpes con centenares de jóvenes venidos de las colonias vecinas con la convicción de que estas tierras, ocupadas por Israel desde 1967, son israelíes, digan lo que digan los jueces, los palestinos y la comunidad internacional.

Varios de los habitantes esperaron hasta el último momento antes de partir con poco equipaje, dejando atrás sus pertenencias que recuperarán más adelante.

El miércoles 24 policías resultaron levemente heridos en las operaciones que permitieron desalojar a unas 800 personas y detener a 13, según la policía.

- Los colonos ganan 'por KO' -

La evacuación de Amona podría quedar sin embargo como el comienzo de lo que el ministro de Defensa israelí calificó como "nueva época" para la colonización.

El primer ministro, Benjamin Netanyahu, anunció el miércoles por la noche la constitución de un grupo a cargo de buscar rápidamente un nuevo terreno de lo que será la nueva colonia para los habitantes de Amona.

La colonización no cesó bajo ningún gobierno israelí desde 1967.

Pero desde 1992, antes de los acuerdos de paz de Oslo, ningún gobierno había anunciado oficialmente la creación de una nueva colonia, dijo a la AFP Hagit Ofran, de la organización anti colonización Paz Ahora.

Es una "decisión muy grave", dijo, precisando que la suerte de moratoria observada desde 1992 no había impedido que continúe la colonización. Dos situaciones se presentaban: la construcción por Israel dentro de las colonias existentes, o el reconocimiento retroactivo de colonias que no tenían la autorización oficial.

El caso de Amona, que era una de esas colonias ilegales, cristalizó la problemática de la colonización en un momento único. Sirvió la agenda del 'lobby' de los colonos hasta dentro del mismo gobierno e inspiró un proyecto de ley que permitiría a Israel legalizar 55 colonias ilegales y apropiarse centenares de hectáreas de tierras palestinas.

Un paso más en la anexión de Cisjordania, reclamada abiertamente por algunos ministros, según los detractores del texto. La ONU considera todas las colonias en Cisjordania y Jerusalen Este como ilegales y como un obstáculo a la paz, objetivo que parece inalcanzable entre israelíes y palestinos.

Netanyahu, presionado por la derecha, aprovechó el espacio abierto con la llegada al poder de Donald Trump en Estados Unidos, tirando por la borda la relativa contención que estaba obligado a observar, según él, por la "enorme" presión de la administración de Barack Obama.

Desde la investidura del nuevo presidente estadounidense, Israel anunció la construcción de más de 6.000 viviendas en Cisjordania y en Jerusalén este, ocupada y anexada.

Netanyahu nunca se hubiese aventurado sin la aprobación de la administración Trump. Pero esta ráfaga de anuncios no será suficiente para saciar a los colonos, que reclamarán aún más, advierte el periódico Haaretz.

Sin estar en el corazón de los israelíes, "el movimiento de los colonos (que celebrará su 50º aniversario en cinco meses) ganó por KO la guerra" de la opinión pública, estima el diario Maariv.

AFP