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El ministro de Economía británico, Philip Hammond, posa con la maleta del presupuesto, al salir de Downing Street en Londres el 8 de marzod e 2017

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El ministro de Economía británico, Philip Hammond, presentó este miércoles presupuestos que contemplan un crecimiento mejor de lo esperado en 2017 pero peor para los años siguientes, los primeros fuera de la UE.

En 2017, dijo Hammond, el crecimiento económico será de 2%, y no de 1,6%, como se había anticipado anteriormente.

En cambio, el crecimiento de 2018 será de 1,6% (-0,1% de lo esperado), el de 2019 —primer año fuera de la Unión Europea según los plazos previstos— será de 1,7% (-0,4%) y el de 2020 de 1,9% (-0,2%), anunció Hammond en la presentación al Parlamento de los presupuestos.

Pese al aumento de la previsión para 2017, el crecimiento será inferior al 2,2% que se había fijado antes del referéndum del 23 de junio en que los británicos decidieron abandonar la UE.

"Nos preparamos para un futuro fuera de la UE y no podemos vivir de nuestros logros pasados", anunció Hammond.

"Tenemos que concentrarnos sin descanso en mantener al Reino Unido en lo alto de la economía mundial. El déficit bajó, pero la deuda es todavía muy alta. El empleo aumentó, pero la productividad se mantiene tozudamente baja", avisó.

Hammond presentaba unos presupuestos cautos y sin grandes nuevos gastos, marcados por la incertidumbre que genera la salida de la UE, que Londres notificará este mes a sus socios europeos, dando inicio a dos años de negociaciones para el acuerdo de salida.

El crecimiento mejor de lo esperado este año es un balón de oxigeno que hará que el Estado tenga que endeudarse 16.000 millones de libras menos de lo esperado en el curso presupuestario de abril de 2016 a marzo de 2017, en el que el Reino Unido pretende que su déficit público se sitúe por debajo del 3% fijado por Bruselas.

Fiel a su reputación de gestor conservador, Hammond no rompió con el marco de rigor presupuestario impuesto por el anterior primer ministro David Cameron cuando llegó al poder, hace casi siete años.

"Nuestro país tiene que vivir según sus medios", había avisado Hammond antes de la presentación de los presupuestos.

Según el análisis de varios economistas, el Reino Unido podría ingresar unos 10.000 millones de libras adicionales como resultado del crecimiento más alto de lo esperado de este año.

Un dinero que permitió a Hammond hacer algunos gestos, como aumentar las partidas de ayudas sociales y la educación —en especial la selectiva, le reprocharon sus críticos—, o reducir algunos impuestos.

La oposición expresó su descontento por las cuentas. El líder laborista, Jeremy Corbyn, denunció "el presupuesto de la máxima complacencia", asegurando que ignora el estado de la economía y de los servicios públicos.

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AFP