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Medidas antitabaco de Uruguay logran reducir el tabaquismo

Jóvenes vestidos de payasos participan de una movilización contra el cigarrillo en Montevideo el 31 de mayo de 2012 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 20 agosto 2014 - 15:28
(AFP)

Las duras medidas antitabaco aplicadas por Uruguay desde 2006 -que lo enfrentaron a la tabacalera Philip Morris- están logrando "avances significativos" en la reducción de las tasas de tabaquismo y en el respaldo a políticas más restrictivas, según una evaluación internacional presentada el miércoles.

Las políticas implementadas por el gobierno "están logrando avances significativos en la reducción de las tasas de tabaquismo y el aumento del respaldo por parte de los fumadores a políticas de control del tabaco aún mayores", señaló el informe del Proyecto de Evaluación Internacional de Políticas de Control del Tabaco (Proyecto ITC).

El estudio, realizado por la Universidad de Waterloo de Canadá, el Centro de Investigación para la Epidemia del Tabaquismo (CIET) y la Universidad de la República de Uruguay, realizó un seguimiento entre 2006 y 2012 a unos 1.400 fumadores adultos de cinco ciudades del país.

El informe indicó además que Uruguay necesita continuar aplicando "medidas contundentes para frenar el uso de empaquetado engañoso en los productos de tabaco y disminuir la asequibilidad de los cigarrillos".

Entre 2006 y 2012, el 16,1% de los fumadores de la muestra de Montevideo y el 16,3% de la muestra en las ciudades del interior dejó de fumar, reveló el estudio.

Aproximadamente dos tercios (70%) se arrepiente de haber comenzado a fumar y ha intentado abandonar el hábito en algún momento. El porcentaje de fumadores que hizo un intento de abandono aumentó de 39% en 2010-11 al 44% en 2012.

- Aumento de toma de conciencia -

Uruguay se transformó en 2006 en el primer país latinoamericano en prohibir fumar en espacios públicos a través de un decreto del entonces presidente Tabaré Vázquez (2005-2010), oncólogo de profesión y quien hizo de la lucha antitabaco una cruzada nacional que enfrentó al país con Philip Morris International (PMI).

La tabacalera presentó en 2010 una demanda contra Uruguay cuestionando la prohibición de que haya más de una presentación de una misma marca y el aumento hasta el 80% de la superficie de la cajilla de la advertencia sobre los daños potenciales del hábito de fumar. A su juicio, ambas disposiciones violan parte del Tratado Bilateral de Inversión entre Uruguay y Suiza, país donde PMI tiene su sede.

"Hemos demostrado claramente que las advertencias sanitarias se han vuelto más efectivas con el tiempo", especialmente "cuando aumentaron del 50% al 80%" de las cajillas de cigarrillos, dijo a la AFP el profesor Geoffrey Fong, principal investigador del Proyecto ITC.

"Eso es consistente con la idea de que las políticas cuestionadas por PMI son las que tuvieron un mayor efecto" sobre el hábito de fumar, añadió.

En 2008-2008, cuando las advertencias sanitarias cubrían sólo el 50% de las partes frontal y posterior del paquete de cigarrillos, el 25% de los fumadores indicaba que éstas fueron una razón para pensar en dejar de fumar mientras que en 2012 (cuando las mismas cubrieron el 80%) ese porcentaje subió a 30%.

Además, los fumadores vinculan más el tabaquismo con los accidentes cerebrovasculares y la impotencia luego que se incluyeran esos efectos en las advertencias.

En tanto, la encuesta ITC proporciona evidencia "modesta" sobre un impacto positivo de la política de presentación única por marca.

Antes de la aplicación de esa política, el 29% de los fumadores creía que los cigarrillos "light" son menos dañinos que los regulares, cifra que cayó a 15% después.

Sin embargo, en 2012 el 29% de los fumadores todavía consideraba su marca como "light" o de "bajo contenido de alquitrán" y un 91% creía que aunque hubiera una presentación única por marca, los mismos cigarrillos estaban siendo vendidos bajo diferentes nombres.

Para Fang, aunque Uruguay ha logrado "grandes éxitos con su política de control del tabaco, tiene la oportunidad de incrementar los esfuerzos para comunicar a fumadores y no fumadores el impacto del consumo continuo de tabaco".

Para eso, es necesario incrementar las campañas educativas pero también las medidas para reducir el consumo, estimó.

El reporte recomienda restricciones "más agresivas" en el diseño del empaquetado, similares a las implementadas por Australia, aumentar aún más el precios de los cigarrillos o incrementar los controles para combatir el comercio ilícito de cigarrillos.

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