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Unos miembros de los distintos equipos de socorro italianos buscan supervivientes, el 23 de enero de 2017, entre las ruinas del hotel Rigopiano, cerca de la localidad de Farindola (centro), sepultado por una avalancha de nieve cinco días antes

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Tres cadáveres más fueron recuperados este martes entre los escombros del hotel devastado la semana pasada por una avalancha de nieve en el centro de Italia, con lo que el número de víctimas se eleva a 15 y el de desaparecidos, a 14.

Paralelamente, se celebraron los primeros funerales en Farindola, la localidad más cercana a este hotel de los Apeninos, en un clima de tristeza e impotencia.

Los equipos de socorro siguen excavando día y noche en una carrera desesperada por intentar encontrar a personas con vida.

"Vamos a dejar de buscar sólo cuando tengamos la seguridad de que no hay nadie más bajo los escombros", aseguró a la prensa Luigi D'Angelo, entre los responsables de la protección civil.

"Estamos por derruir el corazón de la estructura, la zona comprendida entre la cocina, el bar y el vestíbulo. Se continuará hasta que encontremos a todos", explicó.

Los socorristas están derribando el espeso muro que separaba la cocina del bar del hotel Rigopiano, donde estiman que se encuentra un grupo de huéspedes.

Después de las esperanzas suscitadas por el hallazgo el viernes de nueve supervivientes tras 48 horas de frío, así como el descubrimiento con vida el lunes de tres cachorros de perro, la posibilidad de encontrar a personas con vida disminuye con el paso de las horas, ya que los socorristas comienzan a extraer sólo cadáveres.

En Farindola, a pocos kilómetros del hotel, varias decenas de personas asistieron bajo la lluvia al funeral de Alessandro Giancaterino, de 42 años, el jefe de camareros, entre los primeros hallados, y hermano del exalcalde de la ciudad, Massimiliano Giancaterino, quien autorizó hace diez años la remodelación y ampliación del hotel, hoy en día fuertemente cuestionada por su localización.

En Penne, otra localidad cercana al hotel de lujo devastado, se celebrará este martes el funeral de Gabriele D'Angelo, un camarero de 31 años de edad, otro trabajador de esta localidad montañosa situada en el parque del Gran Sasso.

La justicia italiana abrió una investigación por homicidio con el fin de establecer si se hubiera podido evitar la tragedia y sus posibles responsables.

En una rueda de prensa celebrada el lunes, la fiscal de Pescara, Cristina Tedeschini, explicó que hubo "una cadena de ineficiencias e interferencias" en la comunicación entre los responsables de encarar la emergencia.

No obstante, la magistrada reconoció que todavía no se puede determinar si una mejor organización hubiera podido salvar vidas.

AFP