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El líder del grupo Estado Islámico (EI), Abu Bakr al Bagdadi, pronuncia un discurso ante unos files musulmanes en una mezquita de la ciudad iraquí de Mosul el 5 de julio de 2014

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El grupo Estado islámico (EI) sigue perdiendo terreno en Mosul frente a las fuerzas iraquíes y se encuentra bajo fuerte presión en Siria, donde Estados Unidos duplicará su presencia militar para luchar contra los yihadistas.

Estados Unidos prevé agregar 400 soldados estadounidenses a los 500 que ya están presentes en el norte de Siria, donde apoyan la ofensiva que una alianza de combatientes kurdos y árabes realiza contra Raqa, bastión sirio del EI.

En Irak, el comando conjunto de operaciones, que coordina la lucha contra el EI en ese país, anunció que las unidades de élite del contra-terrorismo (CTS) retomaron el barrio de Mualemin en el oeste de Mosul.

Las otras fuerzas de seguridad implicadas en la ofensiva lanzada el 19 de febrero para retomar la parte oeste de la metrópoli del norte de Irak, cuya mitad oriental fue reconquistada a fines de enero, consolidaba sus avances de los últimos días.

"Por ahora, el comando no ha dado orden de avanzar hacia la ciudad vieja", barrio densamente poblado y construido donde los combates se anuncian arduos, indicó a la AFP un coronel de las Fuerzas de intervención rápida (FIR), Abdel Amir al-Mohammedawi.

En espera de esta orden, las fuerzas de seguridad "persiguen a los francotiradores" y "revisan los barrios reconquistados para desactivar las bombas" dejadas por los yihadistas en las calles, las casas o los comercios, indicó.

- "Escudos humanos" -

Entre los centenares de miles de civiles que siguen presentes en Mosul-Oeste, solo 50.000 lograron huir y regresar a los campamentos de desplazados, según la Organización internacional para las migraciones.

En Mosul, "éramos escudos humanos" para el EI, dijo Abdel Razak Ahmed, de 25 años. "La vida era difícil, teníamos hambre, solo comíamos pan y tahiné" (crema de sésamo), afirmó otro desplazado.

Los yihadistas defienden su último bastión iraquí sin su jefe Abu Bakr Al-Bagdadi, que "está vivo" pero "abandonó Mosul", según un responsable estadounidense. Al-Bagdadi habría cedido el mando de la batalla contra las fuerzas iraquíes a sus jefes militares locales.

La huida del misterioso líder simboliza la situación precaria del EI, que cede terreno cada día en Mosul.

Bagdadi "abandonó probablemente Mosul" antes de que esa ciudad y Tal Afar, otro bastión yihadista al oeste, "quedaran aisladas por las fuerzas iraquíes", indicó el miércoles el responsable del departamento de Defensa estadounidense.

El jefe del EI "probablemente no ejerce ninguna influencia táctica sobre la batalla" contra las fuerzas iraquíes en Mosul. Pero "seguramente dio grandes orientaciones estratégicas" a sus jefes militares en la segunda ciudad de Irak, añadió esa fuente.

Bagdadi había convertido Mosul en su base principal. Ahí fue donde hizo su única aparición pública en julio de 2014, cuando proclamó un "califato" en los territorios conquistados por su organización en Irak y en Siria.

El mando estadounidense de las fuerzas especiales (Socom) y las agencias de inteligencia norteamericanas persiguen a Bagdadi, como hicieron durante años con el líder de Al Qaida Osama Ben Laden, abatido el 2 de mayo de 2011 en Pakistán.

Según el mismo responsable, el EI "hace planes para seguir funcionando como un pseudo-Estado centrado en el valle de Éufrates" si acaban perdiendo el control de Mosul, en Irak, y Raqa, en Siria.

Los soldados iraquíes están ahora muy cerca del casco viejo, un laberinto de callejones muy poblado, donde la batalla con los yihadistas podría vivir su episodio más violento.

Las organizaciones humanitarias temen por la vida de los cientos de miles de habitantes que siguen en el oeste de Mosul, donde escasean la comida y los medicamentos.

El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH) informó que 23 civiles, murieron en un pueblo del norte de Siria en presuntos bombardeos de la coalición internacional liderada por Washington.

Ese pueblo, Al Matab, se sitúa cerca de una carretera estratégica entre Raqa y Deir Ezzor, capital de la provincia vecina, que las FDS cortaron el lunes.

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AFP