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Simpatizantes del movimiento 'sadrista' iraquí se manifiestan en la plaza Tahrir este 11 de febrero de 2017

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Una manifestación para pedir la reforma del sistema electoral iraquí acabó este sábado con siete muertos durante violentos enfrentamientos con la policía.

Pocas horas después, la Zona Verde de la capital iraquí, el área bajo enormes medidas de seguridad donde se encuentran las principales instituciones del país, recibió el impacto de varios proyectiles provenientes del norte de Bagdad.

Es el peor brote de violencia desde que arrancó en 2015 un movimiento de protesta que regularmente exige mejores servicios públicos y que acusa a la clase política de nepotismo.

Esas protestas se interrumpieron en octubre, cuando el gobierno lanzó una operación masiva para arrebatar al grupo yihadista Estado Islámico su bastión de Mosul, en el norte del país.

"Las violencias dejaron siete muertos, incluidos dos miembros de las fuerzas de seguridad y cinco manifestantes", declaró un responsable de la policía.

Las fuerzas de seguridad usaron inicialmente gases lacrimógenos y balas de goma para dispersar a los manifestantes, que trataron de entrar en la Zona Verde, indicaron testigos y la policía.

Fueron sobretodo los partidarios del líder chiita Moqtada Al Sadr los que se concentraron en el centro de la capital para reclamar reformas electorales antes de unos comicios provinciales previstos en septiembre.

La manifestación comenzó de forma pacífica y varios oradores se expresaron ante una muchedumbre en la plaza Tahrir.

Pero varios manifestantes intentaron luego franquear un cordón policial que protegía la carretera principal que lleva a la Zona Verde.

"Los manifestantes intentaron cruzar el puente Jumhuriya, las fuerzas de seguridad lanzaron granadas lacrimógenas para detenerlos, pero ellos insistieron", explicó un responsable de la policía.

Otro responsable de la policía indicó que al menos 11 manifestantes resultaron heridos por las balas de goma o el gas lacrimógeno, mientras que decenas de ellos tuvieron que ser atendidos por problemas respiratorios.

Los manifestantes habían recibido el visto bueno de Moqtada Al Sadr para intensificar su movimiento de protesta.

"Si quieren acercarse a las puertas de la Zona Verde para afirmar sus reivindicaciones y que las oigan los del otro lado de la valla (...) pueden (hacerlo)", dijo el clérigo chiita en un comunicado.

Animó a los manifestantes a permanecer ahí hasta la puesta de sol, pero les pidió que no intentaran entrar en la zona fortificada.

- Presión sobre Abadi -

El año pasado, los partidarios de Sadr ya habían intentado entrar en dos ocasiones en la Zona Verde.

Este sábado no pudieron atravesar el Tigris, que une la plaza Tahrir a esa zona, debido a la resistencia de las fuerzas de seguridad.

Sadr, descendiente de una influyente familia religiosa, se reinventó como un defensor de las reformas en Irak, tras hacerse famoso en la resistencia contra los estadounidenses durante la invasión del país en 2003.

En su comunicado, instó al primer ministro Haider al Abadi a responder a las peticiones de los manifestantes. "Lo exhorto a introducir reformas enseguida, escuchar la voz del pueblo y deshacerse de los corruptos", dijo.

La protesta de este sábado no es la primera de esta semana. El miércoles un grupo de personas se había congregado a proximidad de la Zona Verde para mostrar su descontento, y el viernes cientos de iraquíes habían llenado las calles de varias ciudades del sur del país.

Los manifestantes opinan que la ley electoral beneficia a los grandes partidos a los que acusan de corrupción y nepotismo y que la comisión electoral no es independiente.

El Gobierno de Al Abadi fijó las próximas elecciones provinciales para septiembre, fecha en la que expira el mandato de la comisión electoral. Esos comicios se consideran como un barómetro antes de las legislativas de 2018.

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